Imagen de archivo de caramelos
Imagen de archivo de caramelos - FOTOLIA

Estos son los alimentos con más peligro de atragantamiento para los niños

A la hora de darles comida, hay productos con los que hay que estar más pendientes que con otros

MadridActualizado:

El 1 de enero recibíamos el año con la noticia de un niño de tres años que murió al atragantarse con una uva en Gijón. Ayer, un menor de cuatro años falleció en Olot (Gerona) cuando jugaba con un globo inflable. Los casos de atragantamiento son más frecuentes de lo que pensamos, y convivimos con alimentos y objetos que son especialmente peligrosos para los más pequeños. Viene bien conocer las circunstancias en que se producen los atragantamientos y qué alimentos, por estadística o morfología, tienen un porcentaje de riesgo más alto para los niños.

Según la Asociación Española de Pediatría, «la mayor parte de los episodios de atragantamiento ocurren cuando el niño está comiendo o jugando, y en presencia de otra persona. Entre un 60-80% de los casos los cuerpos extraños suelen corresponder a vegetales (frutos secos, sobre todo el cacahuete, 48-52%)». Revisando otras publicaciones, estos son los alimentos potencialmente más peligrosos y con los que más cuidado hay que tener cuando los tomen los niños:

Frutos secos

El fruto seco, sin ser viscoso ni especialmente grande, es según la Asocación de Pediatría el más peligroso de los alimentos. Al tener fragmentos pequeños y duros, supone un riesgo para las vías respiratorias de cualquier pequeño. Por eso recomiendan no ofrecer frutos secos a niños menores de tres años.

Salchichas

En Estados Unidos llevan años acumulando casos de asfixia por este alimento tan común. A comienzos de los 2000 ya había varios estudios que apuntaban el elevado riesgo de este alimento, que por su forma representa un peligroso «tapón» para las vías respiratorias.

Uvas

Se habla mucho de ellas cuando llega la Nochevieja precisamente por eso, como ocurrió en el caso del niño de Gijón. Comer uvas de forma acelerada aumenta el riesgo de asfixia por la textura de esta fruta. Constituyen un riesgo parecido las cerezas o las aceitunas por su forma y su hueso interior.

Caramelos

Es un caso prácticamente idéntico al de los huesos de aceitunas o cerezas. El caramelo es un alimento resbaladizo que, si nos pilla desprevenidos, puede taponar nuestras vías respiratorias. Los pediatras recomiendan no dar caramelos a los niños, pese a ser muy comunes entre los más pequeños, hasta que no cumplan, como mínimo, los cinco años.

Carne

El jamón serrano o la carne poco hecha pueden suponer un riesgo para los más pequeños. Una masticación leve o incompleta (hay trozos de carne imposibles de masticar para los niños) pueden provocar un accidente. Cuanto más pequeños sean los trozos que les demos mejor.

Zanahoria cruda

La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) ha advertido en alguna ocasión de los riesgos de la zanahoria cruda. Ocurre con ella algo parecido a lo que puede pasar con los frutos secos. Una masticación incompleta puede provocar la asfixia si la comida se va «por mal sitio».

Palomitas de maíz

En Estados Unidos han alertado varias veces del peligro de esas bolas que se quedan sin «hacer» en el fondo del cubo de palomitas. Su peligro: el mismo que los huesos de aceituna o de cereza.

En cuanto a los objetos, aparte de los globos hay que tener cuidado con las pilas, que además están muy presentes entre los pequeños al utilizarse en muchos de sus juguetes. Por ello, es recomendable que los compartimentos que las contienen se encuentren siempre bien cerrados y los niños no tengan así la tentación de llevárselas a la boca.