España alcanza máximos históricos en trasplante renal y pulmonar

España consigue, el año pasado, nuevo récords en donación y trasplantes: 5.318 trasplantes y 2.241 donantes gracias al fomento de la donación en asistolia (o a corazón parado), y a la colaboración entre las unidades de cuidados intensivos y el resto de servicios hospitalarios.

MADRIDActualizado:

España lo ha hecho otra vez. Nuestro país ha vuelvo a lograr récords tanto en número de donantes como en trasplantes. Así, en 2018, se alcanzaron los 2.241 donantes y los 5.318 trasplantes. Esta cifra eleva la tasa de trasplantes a 114 por millón de población (p.m.p.), la más alta del mundo y la de donantes a 48 p.m.p. muy por encima de la de Estados Unidos (31,7), de la UE (22,3), o Canadá (21,9 p.m.p.)

Estos datos forman parte del balance de actividad de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), presentado este lunes por la ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo y la directora general de la ONT, Beatriz Domínguez-Gil.

En 2018 se registraron máximos en trasplante renal (3.310) y pulmonar (369), mientras que descendieron los hepáticos (1.230), lo que se debe, en parte, a la reducción en el número de inclusiones de pacientes en listas de espera gracias a la curación de la hepatitis C. «Muchos se curan estando en lista de espera, se les trata y dejan de necesitar el trasplante, con lo cual nos va aligerando la lista de espera», explicó Domínguez-Gil.

El máximo registrado en el trasplante renal (se ha multiplicado por tres desde 1989) se debe, explicó Domínguez-Gil, a que se trata de un órgano que resiste mejor la isquemia, es decir, la pérdida de sangre. Sí que han descendido, en cambio, los trasplantes renales de donante vivo, con un total de 289 (frente a los 332 de 2017), pese a las iniciativas para aumentarlos, probablemente por la existencia de una mayor oferta de donante fallecido.

Domínguez-Gil explicó que los buenos resultados del año pasado obedecen, entre otras causas, a la colaboración entre hospitales y a la donación en asistolia. De hecho, en 2018, de los 5.318 trasplantes unos 1.100 han sido en asistolia. La donación en asistolia es aquella que se hace a corazón parado. Este tipo de donación representa todo un desafío porque al dejar de funcionar, el corazón no bombea sangre a los órganos y tejidos que se van a trasplantar, por lo que la velocidad de deterioro es mayor.

La cifra da lugar, una vez, al optimismo ya que de acuerdo con el Plan «50x22» se pretende llegar a los 50 donantes p.m.p. y superar los 5.500 trasplantes para 2022.

Además, los buenos resultados también tienen que ver con que la transformación de la donación en asistolia en multiorgánica. «El haber conseguido trasplantar con éxito no solo riñones, sino también hígados, pulmones y páncreas «tiene un mérito particular y ha sido en gran medida gracias a técnicas de preservación novedosas», explicó la directora general de la ONT.

Donación en asistolia o a corazón parado

Domínguez-Gil ha explicado que los buenos resultados del año pasado obedecen, entre otras causas, a la colaboración entre los hospitales y a la donación en asistolia. «Esta ha sido determinante», aseguró Domínguez-Gil. De hecho, en 2018, de los 5.318 trasplantes unos 1.100 han sido en asistolia. La donación en asistolia es aquella que se hace a corazón parado. Este tipo de donación representa todo un desafío porque al dejar de funcionar, el corazón no bombea sangre a los órganos y tejidos que se van a trasplantar, por lo que la velocidad de deterioro es mayor. El beneficio de este tipo de donación es que se aprovechan órganos, gracias a las nuevas técnicas de conservación, que antes se desechaban.

La donación en asistolia se afianza con un total de 629 donantes, lo que representa una tasa de 13,5 donantes p.m.p., la más alta del mundo, recalcó Domínguez-Gil. Este tipo de donación representa el 28% de la actividad de donación en el país. De hecho, 1 de cada 3 donantes lo es en asistolia.

Domínguez-Gil también destacó que se reduce el número de donantes jóvenes cuya causa de fallecimiento es el traumatismo craneoencefálico por accidentes de tráfico (solo un 3,8%), mientras que suben los donantes de edad avanzada que mueren por causas naturales (accidente cerebrovascular, hemorrágico o isquémico). De hecho, más de la mitad de los donantes tiene más de 60 años, el 30% tiene más de 70 y un 9%, más de 80. Domínguez-Gil destacó que el año pasado se trasplantó el hígado de un donante de 91 años.

Cantabria, líder en tasa de donantes

Por comunidades autónomas, Cantabria vuelve a liderar el podio, con una tasa de 86,2 donantes p.m.p. (es decir, muy por encima de los 50 que se quieren conseguir en 2022), seguida de La Rioja, Asturias, Extremadura, País Vasco y Navarra. El liderazgo de comunidades como Cantabria se debe, en parte, al factor demográfico, es decir, el índice de envejecimiento es muy variable en el país «y en la cornisa cantábrica la población está más envejecida». Pero, también, a cuestiones organizativas: «No todas las comunidades han sido igual de diligentes y muchas tienen espacio de mejora», apuntó.

En cuanto al intercambio de pacientes trasplantados por comunidades autónomas, Galicia, Asturias, Cantabria, Cataluña y Madrid son las que reciben más que envían. Esto se debe, sobre todo, a que cuentan con centros de referencia que no hay en otras autonomías. En el resto, sucede lo contrario, es decir, envían más que reciben.

«El sistema español de trasplante es un excelente ejemplo de cohesión de nuestra Sanidad, un modelo organizativo en el que la ONT y las comunidades colaboran de manera ejemplar para responder de manera adecuada a las necesidades de los pacientes», apuntó Carcedo que recordó que la donación «es uno de los actos más solidarios, un regalo de vida para otras personas».

Domínguez-Gil también señaló que las listas de espera se han reducido entre 2017 y 2018 pasando de 4.891 a 4.804, aunque se han registrado aumentos para los trasplantes de corazón e intestino.

En cuanto a las negativas a la donación se sitúan en un 14,8%, más alto que el de 2017, mientras que en el caso de los donantes en asistolia baja a 8,8.