Dengvaxia, la primera vacuna contra el dengue

Tras la autorización de la FDA estadounidense, debería reducir la prevalencia de esta fiebre hemorrágica, que afecta a cientos de millones de personas en todo el mundo

ZaragozaActualizado:

La Food and Drug Administration (FDA) estadounidense ha autorizado (1 de mayo de 2019) la comercialización de Dengvaxia®, vacuna contra el dengue, desarrollada por la multinacional farmacéutica francesa Sanofi Aventis. No obstante, se han establecido restricciones de prescripción. La autorización de la vacuna debería reducir la prevalencia de esta fiebre hemorrágica, que afecta a cientos de millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, la utilización de la vacuna se ha estancado en los países en que se comercializa (en la actualidad: 18) debido a los riesgos asociados. No obstante, cuando la vacuna se prescribe de acuerdo a las restricciones establecidas, la relación beneficio riesgo es favorable.

Sanofi Aventis comercializa Dengvaxia® desde el año 2015. Sin embargo, a partir del año 2017 el fabricante confrontó una situación difícil cuando Filipinas, que había vacunado masivamente a su población, sobre todo escolares (830.000 vacunados, el 10% de ellos sin exposición previa al virus), interrumpió su distribución y revocó la licencia a la multinacional francesa en dicho país. Las autoridades filipinas tomaron esta drástica decisión tras la notificación por el laboratorio de que se habían observado que algunas personas vacunadas, sufrieron, tras contagiarse con el virus del dengue, una sintomatología mucho más grave que quienes se contagiaban sin haber sido preventivamente vacunados.

La situación fue criticada por la promoción llevada a cabo por el fabricante (Sanofi Aventis) y la connivencia de algunos políticos filipinos, que ignoraron las advertencias de expertos (véase más adelante en este texto).

La medida adoptada por las autoridades filipinas alarmó a la comunidad científica involucrada en la lucha contra el dengue. La vacuna se comercializa en 19 países, si bien Filipinas, debido una tasa de infección muy elevada (aproximadamente el 90%) fue uno de los países en que Sanofi Aventis llevó a cabo los ensayos clínicos previos a la comercialización de Dengvaxia®. La recomendación emitida por Sanofi Aventis de vacunar con Dengvaxia® solo a las personas que hayan estado infectadas previamente genera confusión porque no existe una prueba microbiológica barata y accesible para establecer la exposición previa al virus; pero también porque esta restricción contraviene el propio concepto de prevención mediante la vacunación.

Engaño

Muchas familias filipinas que vacunaron a sus hijos se sienten engañadas.

Desconfían de la suerte que sus hijos puedan correr si, tras haber sido vacunados, se contagian, corriendo el riesgo de desarrollar la enfermedad en una forma mucho más grave que la que trataban de prevenir. En este ambiente de desconfianza algunos sospechan de ocultación interesada de información, tanto por parte de la multinacional farmacéutica como de los políticos filipinos.

El Ministerio de Salud de Filipinas ha exigido a Sanofi Aventis el reembolso de 3.500 millones de pesos filipinos (casi 60 millones de euros) con que el gobierno financió el programa de vacunación. Además, solicita un fondo de compensación con que asumir los costes de tratar a los niños que contraigan el dengue hemorrágico, la versión más grave de la infección, responsable de prácticamente todos los fallecimientos por dengue.

El problema con Dengvaxia® puede suponer un freno para los diversos programas de desarrollo de vacunas por la industria farmacéutica, al mismo tiempo que aumentar las reticencias acerca de la eficacia de las vacunas.

Dengvaxia® se autorizó en el año 2015. Brasil y Filipinas iniciaron enseguida programas de vacunación promovidas por sus gobiernos respectivos. A diferencia de Filipinas, el gobierno brasileño no ha tomado medidas, excepto adoptar la recomendación del laboratorio Sanofi-Aventis, de no vacunar a personas sin anticuerpos contra el virus del dengue.

La retirada de la licencia en Filipinas y la disminución de la utilización Dengvaxia® en otros países ha causado una reducción de la facturación a Sanofi Aventis de aproximadamente 100 millones de euros, una cifra no muy importante para una multinacional que en el año 2016 facturó 40.000 millones de euros.

Existen otras dos vacunas contra el dengue en estadios avanzados de desarrollo preclínico, una fabricada por Merck en colaboración con los National Institutes of Health de Estados Unidos, y otra por el grupo japonés Takeda Pharmaceuticals.

Scott B. Halstead, quien lleva investigando sobre el dengue desde la década de 1960, ya había advertido que la vacuna podría ser problemática si se administraba a personas que no hubiesen estado infectados con anterioridad y, en consecuencia, no tuvieran anticuerpos contra los serotipos del virus. Dengvaxia® está formulada contra los cuatro serotipos o variantes genéticas (1, 2, 3 y 4) más habituales. El problema no depende de la propia vacuna, sino de la respuesta inmune del paciente. El hecho indubitado es que los niños vacunados que no se han contagiado con anterioridad tienen mayor probabilidad de desarrollar una clínica hemorrágica más grave cuando se contagian, en relación a los no vacunados.

Scott B. Halstead, junto a Philip K. Russell publicaron un artículo en el año 2016 advirtiendo de este problema.

Esta publicación no fue la primera. En el año 2015 se había publicado otro artículo que hacía sospechar que la vacuna podría perjudicar, más que beneficiar, a personas naïve frente a la infección por el virus del dengue. Este trabajo fue determinante para que Sanofi Aventis restringiera la edad mínima de administración de la vacuna a los 9 años, dado que la exposición al virus es relativamente infrecuente a edades tempranas. El gobierno brasileño fue más lejos, restringiendo la vacunación a mayores de 15 años.

El problema es lograr la confirmación de infección por dengue. Las pruebas actuales son relativamente complejas y pueden dar respuestas cruzadas frente al virus zika, otro virus hemorrágico. En la actualidad se está investigando en una prueba sensible, específica y barata.

El despliegue entusiasta del programa de vacunación contra el dengue en Filipinas tuvo sus críticos, incluidos expertos locales en salud que plantearon las mismas preguntas acerca de la seguridad que el Dr. Halstead. Algunos señalaron que el costo de la campaña de vacunación (3,5 mil millones de pesos filipinos) era desproporcionado y podía comprometer la continuidad de otros proyectos trascendentes de salud pública.

La partida presupuestaria asignada por el gobierno filipino a la vacunación con Dengvaxia® supera al conjunto de todas las campañas de vacunación.

La Food and Drug Administration (FDA) estadounidense restringió la prescripción de Dengvaxia® a jóvenes en el rango de edad de 9 a 16 años, que viven en áreas endémicas y que tengan confirmación microbiológica de infección previa con el virus del dengue (presencia de anticuerpos en su sangre).

Alrededor de la tercera parte de la humanidad vive en regiones con riesgo de contagio con el virus del dengue. El virus se transmite mediante la picadura de mosquitos.

El dengue, también conocido como «fiebre quebrantahuesos», por el intenso y prolongado cuadro de algias (artralgias y mialgias) que produce, causa gran debilidad, fiebre muy elevada; y, en su forma más grave, un cuadro hemorrágico potencialmente mortal. El dengue pertenece al grupo de infecciones víricas hemorrágicas. Otras fiebres hemorrágicas conocidas son el virus ébola, fiebre Lassa, virus del valle del Nilo, Zika, Marburg, Nipah y otros.

Se calcula que alrededor de 400 millones de infecciones por el virus del dengue ocurren en todo el mundo, y hay alrededor de 500.000 casos de la versión grave, el dengue hemorrágico, responsable de unas 20,000 muertes anuales según el C.D.C. (Centers for Disease Control and Prevention).

Los riesgos asociados a Dengvaxia® pueden comprometer otras campañas de vacunación. Un ejemplo lo hallamos en Filipinas donde, tras la interrupción de la vacunación contra el dengue, muchas familias se han tornado reacias a vacunar a sus hijos contra el sarampión. Desde enero (2019) se han producido 400 fallecimientos por sarampión (según Unicef y la Organización Mundial de la Salud).

La única vacuna contra el dengue

En la actualidad, Dengvaxia® es la única vacuna contra el dengue. Sin embargo, se están desarrollando otras vacunas (por los laboratorios Merck y el japonés Takeda) que se podrían usar sin riesgos en personas naïve (sin anticuerpos frente al virus del dengue). La vacuna experimental de Takeda Pharmaceuticals (TAK-003) se halla en el estadio de ensayo clínico.

El dengue es un problema sanitario global. Los problemas surgidos con la primera vacuna contra esta infección vírica debieran ser un estímulo para investigaciones futuras.