Una cotorra argentina, este lunes, en Madrid
Una cotorra argentina, este lunes, en Madrid - ISABEL PERMUY

¿Por qué hay que acabar con las cotorras argentinas?

Además de los peligros para la salud que conllevan sus nidos y excrementos, provocan grandes daños en determinados cultivos

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El Ayuntamiento de Madrid anunció ayer la puesta en marcha de un plan para terminar con las cotorras argentinas de la capital, cuya población asciende ya a los 12.000 ejemplares. Para ello, entre otras cosas, se pondrán trampas, redes y se cerrarán los nidos cuando las aves acudan a dormir, así como se llevará a cabo la esterilización de los huevos para evitar su reproducción. Pero ¿por qué hay que acabar con esta especie invasora?

Los expertos en Sanidad Ambiental han reiterado en varias ocasiones su preocupación por la propagación de las cotorras argentinas, pues las consideran un peligro para la salud pública, la seguridad, la higiene ambiental y la fauna y la flora endémicas de España. Sus nidos y sus excrementos suponen un auténtico peligro para la salud, constatan los expertos.

Según SEO BirdLife, la cotorra argentina es una especie muy común y abundante al resultar bastante popular como ave de jaula, «lo que ha propiciado su expansión». Aunque es originaria de Sudamérica, recoge la organización, ha llegado a colonizar algunos países europeos, como España.

La organización advierte también de que la cotorra argentina «aumenta de forma notable» e incide de que es considerada como una plaga en sus países de origen, llegando a causar importantes daños en algunos cultivos. «En España se hace necesario un seguimiento de la población que indique en qué situación real se encuentra en la actualidad. Asimismo, deberían ponerse en práctica planes de manejo de la especie, precisamente por el incremento que han experimentado sus efectivos en los últimos tiempos, así como realizarse estudios que esclarezcan las posibles interferencias con la fauna autóctona y los efectos sobre la vegetación», dice SEO BirdLife en su página web.

Desde que empezaron a verse los primeros ejemplares de cotorras a partir de 1975, su presencia no ha hecho más que aumentar.