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NEUROLOGÍA

Un buen control de la presión arterial reduce el riesgo de demencia

Un estudio publicado en JAMA afirma que tener controlada la presión arterial en personas mayores reduce significativamente el riesgo de desarrollar deterioro cognitivo leve, un precursor de la demencia temprana

MadridActualizado:

Los científicos han encontrado una posible nueva herramienta para luchar contra el alzhéimer. Según un grupo de la Escuela de Medicina Wake Forest (EE.UU.), tener controlada la presión arterial en personas mayores reduce significativamente el riesgo de desarrollar deterioro cognitivo leve, un precursor de la demencia temprana. Sin embargo, los autores de este ensayo clínico – SPRINT- creen que el trabajo debe prolongarse debido a que no se demostró que el tratamiento de la presión arterial con una meta de 120 mm/Hg redujera el riesgo de demencia. Los investigadores piensan que este resultado puede deberse a que en el estudio se produjeron muy pocos casos nuevos de demencia. Los resultados se publican hoy en «Journal of the American Medical Association».

Tener controlada la presión arterial en personas mayores redujo significativamente el riesgo de desarrollar deterioro cognitivo leve, un precursor de la demencia temprana

«En el estudio, encontramos que el control de la presión arterial, solo durante tres años, no solo ayudó de manera espectacular al corazón, sino que también al cerebro», señala el investigador principal del estudio, Jeff Williamson.

El objetivo del estudio SPRINT fue evaluar el efecto del control intensivo de la presión arterial sobre el riesgo de demencia. La hipertensión, que afecta a más de la mitad de las personas mayores de 50 años y más del 75 por ciento de las personas mayores de 65 años, se ha identificado como un factor de riesgo potencialmente modificable para el deterioro cognitivo leve y la demencia en estudios observacionales anteriores.

El ensayo clínico, que reclutó a 9.361 voluntarios, se realizó en 102 localizaciones de EE.UU. y Puerto Rico. Los voluntarios eran adultos de 50 años o más con hipertensión, pero sin diabetes ni antecedentes de accidente cerebrovascular.

Los participantes fueron asignados aleatoriamente a un objetivo de presión arterial sistólica de menos de 120 mm HG (tratamiento intensivo) o menos de 140 mm HG (tratamiento estándar). A los 5 años, se clasificaron en tres grupos: sin deterioro cognitivo leve, con el deterioro o con posible demencia.

La hipertensión, que afecta a más de la mitad de las personas mayores de 50 años y más del 75 por ciento de las personas mayores de 65 años.

«Aunque el estudio mostró una reducción del 15 por ciento en la demencia en el grupo con control intensivo, nos decepcionó que los resultados no alcanzaran una significación estadística», reconoce Williamson-.

Afortunadamente, la Asociación Americana de Alzheimer ha decidido financiar el seguimiento adicional de los participantes de SPRINT con la esperanza de que se acumulen suficientes casos de demencia, lo que permitirá una conclusión más definitiva sobre estos resultados.

SPRINT se detuvo antes de tiempo debido al éxito del ensayo para reducir la enfermedad cardiovascular. Como resultado, los participantes se sometieron a un tratamiento intensivo para bajar la presión arterial durante un período más corto que el planeado originalmente. Los autores concluyeron que una menor duración puede haber dificultado determinar con precisión el papel del control intensivo de la presión arterial en los casos de demencia.

Williamson advierte, no obstante, que se debe tener precaución al interpretar el resultado del estudio, ya que el deterioro cognitivo leve no fue el enfoque principal del ensayo y, además, porque no está claro qué significado tiene el control intensivo de la presión arterial para la incidencia a largo plazo de la demencia. Aunque el deterioro cognitivo leve aumenta considerablemente el riesgo de demencia, esta progresión no es inevitable y es posible la reversión a la cognición normal.