EL RECUADRO

Viva la Guardia Civil

Hoy le pongo a España el nombre de la Guardia Civil, símbolo de los mejores valores de la Patria

Antonio Burgos
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EN Mallorca, ya saben, desgraciadamente cayó la mundial y ocurrió lo que aseguran los ingenieros de Caminos: que cuando se pone a llover en tromba, los cauces de los ríos presentan su escritura de propiedad y se llevan por delante cuanto se construyó en el terreno inundable que les pertenecía y en cuyo lecho alguien, temerariamente, levantó cemento y hormigón. En Mallorca hemos tenido el ejemplo cívico de un Rafa Nadal arremangándose y poniéndose la botas de pocero y, dejándose de morder el oro y la plata de sus trofeos, estar como uno más arrimando el hombro y ayudando a sus convecinos de Manacor a remediar los efectos de la catástrofe del torrente que presentó su escritura de propiedad sobre los terrenos donde indebidamente se había construido. En estos casos de catástrofes o crecidas de los ríos suele haber numerosos y a veces anónimos ejemplos de solidaridad y de algo tan pasado de moda como la caridad cristiana. Cual en Sevilla cuando la inundación del Tamarguillo de 1961, que los vascos Hermanos Erausquin, los de la cristalería, sacaron sus camiones para ayudar a los arriados y llevarles ayuda, y los remeros del Club Náutico hicieron lo que pudieron y un poco más.

Leo en «La Nueva España» el relato de uno de estos casos de anónimo heroísmo. Dice un mallorquín afectado por la riada: «Nos salvó la vida un asturiano, se llama Sergio y es guardia civil. Si estamos contándolo es por su valentía». El mallorquín no tiene más que palabras de agradecimiento para el agente de la Benemérita de la Comandancia de Pollensa que se jugó la vida para salvarlos a él, a su hermano y a sus dos sobrinas de 3 y 15 años: «Vimos que empezaba a llover y nos fuimos a casa porque ya caía fuerte, pero lo peor vino cuando nos cerramos en la vivienda. Me asomé a la ventana y vi venir a lo lejos una negrura que no era normal. El torrente de agua se llevó mi coche, lo vi pasar por delante de la puerta». La familia aguantó casi dos horas con el agua en casa: «Cuando ya nos llegaba por la cintura pusimos a las niñas en alto para que no se mojaran, la de 3 años no dejaba de llorar y entonces vimos pasar un coche de la Guardia Civil. Dentro iban dos agentes, Sergio y Nora. No teníamos teléfono ni luz, así que mi hermano sacó la cabeza por la ventana y empezó a gritar pidiendo auxilio. Entonces los guardias civiles se acercaron. Sergio empotró el coche contra la casa, no le importaba si ellos se iban también, quería salvarnos. Nos pidió que saltáramos en su espalda». Nada más entrar en el coche ya se dio cuenta de que el agente no era mallorquín. Por su acento. «Me dijo que era asturiano.»

Asturiano o andaluz. Da lo mismo. Porque era, sobre su acento, algo más importante: Guardia Civil de España. He contado a sabiendas este relato por la fecha en que estamos, día de la Virgen del Pilar, Patrona de la Guardia Civil. ¿En cuántos casos como el de Mallorca, y con total anonimato, sin que nadie lo sepa, más que el honor de su divisa, actuarán cada día tan abnegadamente los guardias civiles, arriesgando su vida para salvar la de los demás? «A mí me da pena y me causa un respeto imponente», como El Piyayo, que el Día de la Patrona de la Guardia Civil haya quedado como en segundo plano con la Fiesta Nacional de España. Hoy se celebran muchas cosas. Demasiadas: la Fiesta Nacional, el antiguo Día de la Hispanidad y la Virgen del Pilar, Patrona de Aragón y de Zaragoza y del Cuerpo de Correos, entre otros. Que hacen olvidarnos del día que hoy quiero celebrar: el de la Patrona de los civiles. Los que nos ayudan en carretera en un apuro; los que acuden sin que se les llame a las catástrofes; los que están limpiando España con su tenaz investigación de los casos de corrupción política. Dicen que falta una Cultura de Defensa, pero el otro día le comentaba al teniente General Gómez de Salazar, jefe de la Fuerza Terrestre, que también nos falta una Cultura de Patria. Lo siento, pero yo hoy le pongo a España el nombre de la Guardia Civil, símbolo de los mejores valores de la Patria. Y si me llaman facha, peor para ellos, ¿verdad, José Manuel Soto? Por lo que les pido que digan conmigo, felicitando en el Día de su Patrona a quienes sirven a España en el «Instituto, gloria a ti, por tu honor quiero vivir»: «¡Viva la Guardia Civil!».

Antonio BurgosAntonio BurgosArticulista de OpiniónAntonio Burgos