OPINIÓN

La vergüenza constante por la miseria antigua

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La palabra ‘infravivienda’ es tan familiar en Cádiz que parece que tal término nació en la ciudad. Se refiere a esas fincas terroríficas que sobreviven en varios puntos del casco antiguo de la capital gaditana, prácticamente sin el menor cambio, desde mediados del siglo XIX. Con el tiempo, a base de abandono y decadencia, se convirtieron hace ya muchos años en una de las mayores vergüenzas que soporta la ciudad. Es un síntoma, una realidad social, una prueba de muchas décadas de renta per cápita muy por debajo de la media estatal. Es una lacra ligada a las demás: al desempleo, a la falta de formación y las bajas rentas que bordean la pobreza. Pero es más visible y más