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'Argo hay’ (‘algo hay’). Eso me respondía Pepe el Negro cada vez que yo trataba de convencerlo de la inexistencia de Dios

Ramón Pérez
CádizActualizado:

'Argo hay’ (‘algo hay’). Eso me respondía Pepe el Negro cada vez que yo trataba de convencerlo de la inexistencia de Dios. Eso era cuando yo acababa de debutar en el agnosticismo con la soberbia intelectual que me permitía mi reciente entrada en el instituto. Pepe el Negro había recibido este apelativo desde niño, debido a la poderosa acción de la melanina sobre su pellejo. Pero además usaba siempre boina negra y vistió de manera permanente ropa de ese mismo color cuando una serie de difuntos familiares le fueron cayendo encima para que no le quedase otra que ir sometiéndose de forma permanente al luto.

‘Argo tiene que haber’. El Negro se encastillaba tozudamente en este principio metafísico tratando de

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