OPINIÓN

Ulises en Caños de Meca

La vida es el capricho de unos dioses que castigan con saña a quienes desafían sus fronteras

Andrés G. Latorre
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La aventura de esta cosa que llamamos vida es cuestión de suerte. Que la moneda salga cara y no una cruz que debamos llevar a cuestas. Platón, que nos fastidió el Bachillerato con su mentira de que lo que es bueno es bello, lo resumía muy bien con su «doy gracias a los dioses por haber nacido griego y no bárbaro, libre y no esclavo, hombre y no mujer». Tuvo suerte de que lo dijo en el ágora y no en ‘Twitter’, quizá algún fabricante de togas le hubiera dejado de patrocinar, quedando el griego con sus vergüenzas al aire.

El destuitado pensador sabía bien que los dioses, esos funcionarios del destino que lo mismo ponen su sello a un

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