OPINIÓN

Mis problemas con el carné de gaditano

Como no me he tirado del Puente Canal y el Cádiz me es indiferente, no puedo ser un ciudadano pata negra

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Pues llegó el día. Después de la reivindicación de muchos colectivos y grupos influyentes en la ciudad, las administraciones se pusieron de acuerdo para que se repartieran los carnés de gaditano. Con ellos, el portador puede gritar a los cuatro vientos que sí, que es ‘de Cadi Cadi’ (el término oficial levantó no pocas ampollas) y que nadie puede achicarle a la hora de reivindicar su pasado fenicio y su pensamiento libre. No fue fácil porque todos los implicados quisieron establecer sus propias fronteras pero el consenso fue posible y se estableció el mapa en donde encajara nuestro querido gentilicio.

Llegué a la oficina, colocada por mor de la coherencia en el barrio de La Viña, para tratar de acreditar