OPINIÓN

Panes

Los chiquillos nacidos en este suelo patrio han pasado de un extremo malo a otro aún peor

Ramón Pérez
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No hace todavía mucho corría el dicho de que los hijos venían con un pan debajo del brazo. La miseria, e incluso el hambre, instaladas en la base de una sociedad eminentemente rural, daban fundamento a tal sentencia. Apenas los críos demostraban una mínima autonomía vital, se les ponía al cuidado de la correspondiente piara de pavos o de cerdos a cambio de aquella telera de pan que constataba la realidad del aserto. En un humilde hogar campesino, normalmente compuesto por una familia numerosa, podían reunir varias teleras semanales por medio de tal arreglo económico. De esta forma, la fiera del hambre se mantenía a raya fuera de la choza.

Hoy en día, cuando nuestra sociedad se ha hecho mayoritariamente

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