Gutiérrez y el caso del domingo playero

El levante y los veraneantes pusieron a prueba los nervios del veterano inspector

Andrés G. Latorre
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Durante los meses de julio y agosto, a modo de divertimento, retomo la vieja costumbre en prensa de emplear la columna de opinión como solaz literario. Cualquier parecido de los hechos con la realidad es pura coincidencia. (Puedes leer aquí la primera entrega de las andanzas del inspector Gutiérrez y aquí, la segunda).

Era el primer día libre que tenía Gutiérrez, así que decidió olvidar sus problemas en la playa. Su elegancia le hacía desconfiar de los atuendos informales. Una camisa pasada, un bañador con bolsillos, una gorra que compró en EE UU y unas grandes gafas de sol hicieron que, cuando salió de casa, la gente sospechara al verlo que se trataba de un famoso en

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