Opinión

Ensayos por WhatsApp

Algunas de las asociaciones y representantes que organizan nuestro concurso de coplas están de nuevo colocando sobre la mesa el sistema de puntuaciones para el venidero certamen

Nandi Migueles
Actualizado:

Algunas de las asociaciones y representantes que organizan nuestro concurso de coplas están de nuevo colocando sobre la mesa el sistema de puntuaciones para el venidero certamen. Como si de una competición de patinaje artístico se tratase intentan subdividir en más partes si caben los puntos para otorgar a cada pieza interpretada. En los pasodobles, tangos y cuplés quieren adjudicarles a la música y letra un ochenta por ciento sobre el total de los puntos y el resto, es decir el veinte por ciento, destinarlos a la afinación, tipo y puesta en escena.

Para ayudar al jurado a que sean más detallistas minuciosos y escrupulosos con los puntos podríamos subdividir y aumentar la forma de calificar a los grupos en escena durante el concurso. En los elementos obligatorios por ejemplo habría que puntuar el mérito técnico e impresión artística, asimismo como la variedad de inventiva y la expresión en ritmos o temas variados. Otra de las partes de las puntuaciones se debería de asignar para la originalidad, dificultad y armonía entre la composición del repertorio en conjunto, así como la variedad de elementos y equilibrio general de la coreografía con la plástica y utilización de todo el espacio escénico. Otra fracción de esos puntos se podría destinar en estimar el porte y estilo de los participantes o quizás la suavidad de transiciones y engarces en presentaciones y popurrís. Puntuar también la interpretación del carácter en correspondencia con el ritmo de la música, la variedad de éstas, la selección correcta en relación al tipo o la expresividad y paráfrasis de los componentes. Sería incluso muy adecuado reservar una puntuación exclusiva para la propia autoría donde se valorase la habilidad artística, la musical y la literaria de los creadores para poder así evaluar sus conocimientos musicales sobre el pentagrama y los recursos estilísticos utilizados a la hora de escribir. Otras de esas puntuaciones deberían de valorar exclusivamente a los directores para poder determinarles su cinestética es decir la capacidad para lograr el equilibrio entre el espacio y el tiempo, la capacidad de teatralidad, la realización de las ideas de su autor tanto en repertorio como en afinación, vestuario, maquillaje, peinado o accesorios utilizados. Por último emplazaría que en este baremo calificativo hubiera una partida para calificar la ejecución de los músicos, implicación y entrega de los componentes en proyección con el jurado y el público ¡Que de pamplinas pa salir en carnaval!

Poner puertas al campo sin conocimiento de causa es una locura. Si quitamos importancia a la afinación, tipo e interpretación o puesta en escena para dárselas exclusivamente al texto y a la música estaríamos cometiendo, bajo mi opinión personal, un ultraje hacia cualquier obra musical ¿Se imaginan a los Beatles dando acordes inapropiados o a Queen haciendo coros como los herederos del levante? ¿O que el Lacrimosa del Réquiem de Mozart lo cantara aquel cuarteto de Badajoz? No se puede separar una cosa de otra. Con esta propuesta que está sobre la mesa, un pasodoble desafinado pero con buena letra y música –que por cierto la música habría que encontrarla entre las notas desafinadas– podría obtener una puntuación altísima.

Soy partidario de valorar la música y la letra sobre todo lo demás, pero de ahí a que minimicen el cantar afinado va un largo trecho. Si esta propuesta siguiera adelante terminaríamos ensayando por WhatsApp e iríamos al teatro con las bandurrias desafinadas, con dos coloretes y unos disfraces del chino. ¡De Cai , joé!

Nandi MiguelesNandi MiguelesArticulista de OpiniónNandi Migueles