La adicción no es un juego

Testimonios como el de Abraham sirven para visibilizar un problema todavía joven pero con un peligroso desarrollo

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Resulta fácil detectar cuando alguien tiene problemas con el alcohol: problemas económicos, degeneración física, conducta agresiva y adicción medible en centilitros y copas. Ni que decir cuando entra en escena la cocaína u otra droga dura que acentúa las miserias, y al respecto del tabaco poco se puede añadir a las campañas continuas (más impuestos) para advertir de sus negativas consecuencias para la salud. Pero... ¿qué puede tener de malo que un crío se divierta con la videoconsola una vez que haya cumplido con sus deberes? ¿O que el intenso adolescente se desfogue ante la pantalla y permita un par de horas de tranquilidad en el hogar? Si bien, la pregunta real es ¿cuándo el juego deja de serlo?

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