80% / 20%

En el imaginario colectivo de este país todos tenemos asumido que la inmensa mayoría de los ‘mass–media’ tienen una tendencia política hacia la izquierda

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Como si de un partido de la selección española se tratara. 80%/20%. ¿De posesión? No. De líneas editoriales de los medios de comunicación. En prensa, en radio y ya no les cuento en televisión. No sé si de forma oficial u oficiosa, pero lo cierto es que en el imaginario colectivo de este país todos tenemos asumido que la inmensa mayoría de los ‘mass–media’ –qué tabarra nos daban en la carrera con esta expresión y ahora ya nadie la utiliza– tienen una tendencia política hacia la izquierda. Lo cual es perfectamente lícito, faltaría más, aunque esté un poco descompensado. Pero mientras cada cual sea honesto con su forma de entender el mundo, es lo más sano para una democracia. Libertad de prensa y de pensamiento. Cosa distinta es vender tu línea al mejor postor, que los hay. Menos de lo que pretenden hacer ver algunos interesadamente, pero haberlos haylos. Los que van siempre con el que está en el poder, sea cual sea su signo político y son capaces de cambiar cada cuatro años su forma de contar las cosas. Quien manda siempre es bueno, sea quien sea. Ya digo que son los menos. La inmensa mayoría de los medios de comunicación tienen muy definida su línea editorial y a uno le puede gustar más o menos, pero son honestos. Quien pone La Sexta sabe lo que hay tanto como quien opta por 13TV. La desproporción, como digo, es evidente, pero también es perfectamente lógica. Como decía el gran Ignacio Camacho hace unos días en el Aula de Cultura de Vista Hermosa, es mucho más fácil defender una propuesta amable de Pedro Sánchez que la colocación de una concertina en la frontera de Ceuta. O el aumento del gasto público que los ajustes económicos que tuvo que acometer Rajoy en su momento. Eso ahora, con los problemas de hoy en día, pero en realidad esto es más viejo que mear pa’abajo, perdónenme la expresión. Y no es aplicable sólo al periodismo, sino a todos los ámbitos de la vida. Desde luego, si hablamos de redes sociales, apaga el twitter y vámonos. La izquierda, y aquí podríamos hablar de radical, gana por goleada. Nada de dar pasecitos de un lado a otro como Isco, no. Cañonazos desde fuera del área que entran por la escuadra de los simpatizantes de la derecha.

Y está muy bien, oiga. Seguramente seremos más felices todos así, que es de lo que se trata. Esto son ciclos en los que la izquierda hace cuatro guiños sociales mientras pone la economía patas arriba y luego llega la derecha y recompone la cosa mientras son insultados por ‘malajes’. A mí en su momento Zapatero me dio 3.000 eurazos por tener una niña y pocos años más tarde vino Rajoy a meterme mano en la nómina vía aumento de impuestos. Pues viva Zapatero. Rajoy, a ver si aprendes a correr, ¡monigote!