Ernesto Pérez Vera - TRIBUNA

20 de julio: The Line Day

Señoras y señores, este es mi pueblo, La Línea de la Concepción. Pasen y vean.

Ernesto Pérez Vera
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Señoras y señores, este es mi pueblo, La Línea de la Concepción. Pasen y vean. Entren sin llamar, que aquí somos hospitalarios de verdad buena y verdadera. Pero cuando entren, abran bien los ojos para luego meditar sobre todo eso que de nosotros han leído u oído por ahí. Hágalo, por favor. Aquí, como en todas partes, hay más gente buena y honrada que mala y pirata.

En mi pueblo, aunque terceras personas os susurren lo contrario, no habitan 63.000 ladrones, traficantes de drogas y contrabandistas de tabaco. Aquí esos miserables son minoría. Tampoco pululan por La Línea 3.000 sicarios, como un iletrado insensato afirmó en un medio escrito hace unos meses. Estos últimos, ni existen. Puede pareceros lo contrario, pero os digo yo que no es así, que de esto sé un rato. Lo podréis ver vosotros mismos con vuestros propios ojos si entráis con ánimo ojiplático hasta el fondo, hasta la cocina. He dicho cocina, ¿no? Pues que no sean solo vuestros ojos los que vengan preparados para conocer nuestra realidad sociocultural, traed presto el apetito, de igual modo, porque es en La Línea donde más y mejor cultivamos, de todo la comarca del Campo de Gibraltar, el arte culinario del tapeo. No hay paladar que no sucumba y se arrodille ante nuestras patas de pulpo asadas, nuestros espetos de sardinas y nuestros ‘volaores’.

¿Arte… dije arte? Parece que sí, y arte es algo que aquí tenemos hasta para exportar, al margen del antedicho de los fogones. Porque en La Línea se nos amontonan cantantes, cantaores, pintores, bailaores, bailarines, escritores y, con permiso del rey de la sonanta, nuestro recientemente desaparecido vecino algecireño Paco de Lucía, también guitarristas de todos los géneros. Igualmente vamos servidos de torería, de sol, de playas, de luz y de aire de todos los colores, porque en La Línea el aire se las pinta solo y se las pinta como quiere. Y a ver si todo el mundo se entera: aquí nos reímos mucho y nos reímos hasta de nosotros mismos. Eso es arte y salud.

Qué decir sobre el llamado deporte rey, sobre el balompié, sobre el futbol. Aunque la real y recia Balona, nuestro equipo local de cabecera, naciera el mismo año del hundimiento del Titánic, sepan todos ustedes que aquí ya se chutaban pelotas desde hacía un taco de años. Porque si efectivamente fueron los ingleses los introductores de este pelotero juego en nuestro país, es por aquí por donde más ingleses (británicos en general) se movían durante el siglo XIX, motivo, éste, por el que en este rincón del sur del sur fuimos prematuros y precoces futboleros ‘infederados’. ¿Que por qué? Muy sencillo, si giran la cabeza verán una enorme piedra cargada de historia en cuya cúspide hondea la Union Jack, razón natural del parto de este pueblo mío, que realmente es ciudad. Maltratada, pero ciudad.

Los muchos antijurídicos e insociables con los que contamos en nuestras calles, porque los tenemos —claro que los tenemos—, son pocos en contraposición con los muchísimos buenos, cívicos y legales linenses que diariamente cumplen sus compromisos ciudadanos, laborales y fiscales. Ésta del vídeo es mi Línea, aunque algunos políticos y sus lacayos apostarán más de una vez por una ciudad crispada y corrupta, rota y desarbolada, sucia y fea, en favor de espurios motivos partidistas y/o económicos particulares.

Por cierto, paisanos míos, ¡feliz aniversario fundacional de nuestra ciudad y feliz fin de Velada y Fiestas!

Ernesto Pérez VeraErnesto Pérez Vera