El expresidente de la Generalitat Artur Mas durante su comparecencia ante la Comisión de Asuntos Institucionales del Parlament
El expresidente de la Generalitat Artur Mas durante su comparecencia ante la Comisión de Asuntos Institucionales del Parlament - INÉS BAUCELLS

EnfoqueMas se arranca por Lola Flores

«Cara le va a salir la calçotada al exlíder convergente, quien no entiende que la ronda la paguen solo «cuatro pringaos» ('pagafantas' del procés) cuando por aquel entonces votaron dos millones de personas»

Actualizado:

Con perdón por la comparación, que sin duda la entrañable memoria de Lola Flores no merece, Artur Mar se arrancó ayer por «La Faraona» al pedir a los catalanes que paguen a escote las irregularidades contables que cometieron él y tres de sus consejeros al organizar aquel primer pastiche consultivo del 9-N, allá por 2014. Al expresidente –hoy por hoy prejubilado de la política porque así lo han ordenado esos grandes demócratas de la CUP– se le hace un mundo abonar ahora los cinco millones de euros que a la Generalitat le costó el disparate y pide que los separatistas sigan rascándose el bolsillo para cubrir la fianza impuesta por el Tribunal de Cuentas. Sostiene Mas que apenas le faltan tres milloncejos para salir del paso, pues asegura que la «caja de solidaridad» abierta por los cabecillas de Òmnium y la ANC solo ha recaudado dos. Sería interesante ver de dónde ha salido de verdad ese dinero.

Cara le va a salir la calçotada al exlíder convergente, quien no entiende que la ronda la paguen solo «cuatro pringaos» («pagafantas» del procés) cuando por aquel entonces votaron dos millones de personas. Mas ha echado cuentas y si Lola pidió «una pesetita» a cada español en sus apuros de 28 millones de pesetas con Hacienda, bastaría que cada uno de los que se acercaron hace tres años por esas urnas de mentira le diese un eurete para completar los 5,25 millones de euros.

Que tomen nota quienes piensen colaborar el domingo con el 1-O porque el desahogo identitario, ese «todo por la patria catalana», les puede arruinar la vida y la hacienda, la suya y la de sus hijos. Todo el que desobedezca a la justicia, desde políticos a coordinadores necesarios de la astracanada consultiva, pasando por los responsables de los «colegios electorales» o los mossos que hagan el Don Tancredo, todos, se la juegan el domingo.

Por el bolsillo se les coge antes... Seguramente, si la Justicia hubiera empezado hace tiempo con las multas que marca la ley no sería necesario enviar a Cataluña a esos guardias civiles y policías que los ciudadanos, hartos de insultos y desprecios, aclaman a las puertas de los cuarteles y las comisarías al grito de «¡somos españoles!». Como lo es Artur Mas, aunque él lo niegue... porque ¿hay algo más español que arrancarse por Lola Flores?