EFE
Editorial ABC

El doble lenguaje del PSC

Si el PSC está con el constitucionalismo en unas instituciones, no puede estarlo en otras –en hasta cien ayuntamientos de Cataluña– con quienes han tratado de romper España

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La ruptura entre Podemos y el PSC en el Ayuntamiento de Barcelona, y la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña con el apoyo del PSOE, han tenido como primera consecuencia que tanto Pedro Sánchez como Miquel Iceta se hayan comprometido públicamente a no apoyar a los independentistas en el Parlament en la nueva legislatura que arranque tras el 21-D. La atmósfera de precampaña es evidente una vez que el secesionismo está en aparente retirada y haya asumido que tanto el 155 como el Código Penal están siendo remedios muy útiles contra la rebelión separatista. Sin embargo, algo no cuadra en el PSC. Primero, porque ha abominado públicamente del 155, y segundo porque ya conformó un tripartito de la mano de ERC para gobernar Cataluña, con el derecho a decidir incorporado a su programa electoral. La eterna ambigüedad del PSC ha sido la auténtica causa de su carácter irrelevante en el Parlament y de su pérdida de credibilidad.

A priori, es buena noticia que el PSC se haya desmarcado de futuras alianzas con el independentismo, pero conviene preguntarse si ese compromiso es fiable en vista de las muchas e incomprensibles derivas políticas en que ha incurrido el socialismo catalán en los últimos tiempos. Colau es una oportunista que juega con el Ayuntamiento de Barcelona otras bazas políticas al servicio de Iglesias y de sí misma. Pero lo cierto es que Iceta y el PSC han sido su fiel comparsa, y que el PSOE mantiene sólidos acuerdos de gobierno con Podemos en muchas otras alcaldías de España o el Gobierno de Castilla-La Mancha. Por eso, buena parte del discurso de los socialistas suena a fingimiento preelectoral. De hecho, no se comprende que el PSC y el PSOE mantengan un discurso público de rechazo frontal a los independentistas, cuando a la hora de la verdad el PSC sostiene a alcaldes de ERC y PDECat, o es sostenido por los independentista, en una veintena de municipios relevantes de Cataluña. Las matemáticas no engañan y en un centenar de alcaldías catalanas el PSC apoya de un modo u otro la causa separatista.

El discurso socialista vuelve a ser ambivalente, contradictorio y preocupante. Si el PSC está con el constitucionalismo en unas instituciones, no puede estarlo en otras con quienes han tratado de romper España. Además, el PSC ya ha rechazado la oferta de apoyar al candidato constitucionalista más votado en Cataluña si sus votos fuesen determinantes para la investidura, por ejemplo, de Arrimadas. Sánchez ha acertado respaldando al Gobierno en la aplicación del 155, y separándose estratégicamente del infumable discurso de Podemos, que Iglesias ya paga en las encuestas. Si Iceta sigue incurriendo en su error de decir una cosa, pensar otra y hacer una tercera, el PSOE volverá a pagarlo en el resto de España.