Mariano Rajoy besa a Viri Fernández - AFP | Vídeo: Rajoy recibe una calurosa ovación del Congreso del PP (ATLAS)

TwitterEl emocionante gesto de Mariano Rajoy con su esposa en el Congreso del PP

El expresidente ha tenido un emotivo detalle con Viri Fernández, la figura que le ha acompañado durante los años al frente del Gobierno

MadridActualizado:

Esta tarde dio comienzo el Congreso del Partido Popular del que saldrá el sucesor de Mariano Rajoy al frente del partido. Dos son los candidatos: Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado, que fueron las opciones elegidas por los militantes del PP en la primera vuelta. La votación será mañana antes de comer por los 3.082 compromisarios llegados al congreso desde todos los puntos de España. Eso sí, los dos platos fuertes de esta tarde fueron Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal, quienes ofrecieron sendos discursos a los asistentes.

Durante el primer discurso Ana Pastor, encargada de presidir este 19 Congreso del PP, ha aprovechado para agradecoer no solo el trabajo y esfuerzo del expresidente, sino también el de su mujer Elvira Fernández: «Créeme presidente, has mejorado la vida de los españoles. Gracias querido Mariano, querido presidente. Muchas gracias querida Viri, porque nada de esto, de lo que hoy estamos haciendo balance, habría sido posible sin estar tú a su lado, muchas gracias», y ha asegurado en nombre de todo el partido: «Querida Viri, te queremos y te estamos todos muy agradecidos». Momento en el que la mujer del expresidente ha roto a llorar de emoción.

Minutos más tarde ha sido el propio Mariano Rajoy quien, a través de su cuenta de Twitter, ha agradecido el apoyo a su mujer, la figura que le ha acompañado durante los años al frente del Gobierno.

Durante su discurso, el expresidente agradecía el apoyo de su mujer con unas emotivas palabras: «He faltado a muchas cenas familiares y nunca he escuchado un reproche», mientras se podía ver a su esposa emocionada en el patio de butacas.

Viri Fernández, la discreción ejemplar

Un fugaz beso en los labios, una mirada cómplice y un leve saludo con la mano. Cuando en noviembre del año 2011 Mariano Rajoy ganó las elecciones, una tímida Elvira Fernández se asomó al balcón de Génova para celebrar el triunfo de su marido. Una exposición pública de su amor muy poco frecuente en ellos, que solo han reservado para festejar éxitos electorales. Una escena similar se repitió tras el triunfo del PP en junio de 2016. Viri es una mujer realista, intuitiva, elegante y discreta, que huye de la atención mediática. «A mí no me han votado», acostumbra a justificarse.

Desde ese acertado segundo plano ha brindado un inestimable apoyo a Rajoy, quien no toma una decisión sin consultarle. Viri ha marcado su impronta en el día a día de La Moncloa durante estos seis años y medio. Una de las primeras decisiones que tomó la fue pedir una lista de gastos para ver en qué se podía ahorrar. Recicló el mobiliario, utilizando muebles que estaban guardados en el sótano, y sustituyó los cáterings externos por personal de Moncloa, sirviendo incluso los jamones que regalaban a Rajoy por Navidad. A Viri siempre le gustó revolotear por los fogones de La Moncloa. Su especialidad es la empanada gallega que solía preparar cada viernes para el Consejo de Ministros.

Tras el nombramiento de su marido como presidente, pidió una excedencia en Telefónica. Elvira, nacida en Pontevedra el 27 de abril de 1965, estudió Económicas y Empresariales en la Universidad de Santiago de Compostela. Tras terminar la carrera empezó a trabajar en una pequeña empresa de Lérez (Pontevedra) y posteriormente en Antena 3 TV, como asesora técnica de dirección. Conoció a Rajoy en un local de copas que ambos frecuentaban cerca de Sanxenxo. Comenzaron a salir y en 1996 sellaron su amor en la capilla de las Conchas en la isla de La Toja (Pontevedra).

Ha sacrificado su carrera profesional para dedicarse de lleno a sus dos hijos, Mariano (19 años) y Juan (13), y a su marido. No le costará adaptarse a su nueva vida lejos de La Moncloa, puesto que ella nunca ha necesitado los focos ni el interés público suscitado por su marido para ser feliz.