ESCÁNDALO

El «efecto Harvey Weinstein» se extiende al cine francés

Destacadas actrices galas denuncian que el acoso sexual es generalizado más allá de Hollywood

ParísActualizado:

El escándalo en torno al magnate del cine Harvey Weinstein, acusado por decenas de mujeres de acoso y agresiones sexuales y que, de momento, le ha costado el despido de su propia compañía y la expulsión de la Academia de Hollywood, en Francia ya está tomado proporciones nacionales. Las recientes declaraciones y revelaciones de actrices tan destacadas como Isabelle Adjani, Marion Cotillard, Léa Seydoux o Emma de Caunes, entre otras, dando a conocer detalles del comportamiento de algunos productores, no solo en Hollywood, han atizado la polémica hasta el punto de que el avance, el pasado domingo, de una nueva ley contra el abuso sexual se ha vinculado a este tsunami que está sacudiendo la industria cinematográfica a nivel planetario.

Emmanuel Macron, presidente de la República, acaba de confirmar la próxima creación de una policía de proximidad, especializada en la prevención y persecución del acoso en transportes y lugares públicos, donde, según las estadísticas, las francesas son víctimas de «gestos impropios», «frotamientos» y agresiones de muy diversa índole. El gobierno presentará dentro de unas semanas el proyecto de una manera más específica.

Las tres «G»

Mientras tanto, las declaraciones de Isabelle Adjani al semanario «Journal du Dimanche (JDD)» han inquietado a más de uno. La protagonista de «La reina Margot» ha subrayado las conductas de «muchos cerdos» en su propio país: «En Francia, todo funciona con la lógica de las tres “G”: galantería, grosería y guarrería. Y es muy fácil pasar de un “G” a la otra, con el pretexto de que se trata del juego de la seducción. Lo cierto es que esas tres “G” forman parte del repertorio de algunos depredadores», comentó a «JDD». Además, añadió que «entre los productores y los hombres que deciden he escuchado muy a menudo cosas de este tipo: “Las actrices son todas unas guarras, unas putas”. Para esa gente, y para los sumisos que están a su servicio, una actriz debería acostarse con el productor o el director. Se trata de algo normal para ellos. Esos mismo tipos dicen que, en el fondo, las mujeres no son tan inocentes, pues se prestan a ese “juego”. En su opinión, ese comportamiento forma parte de nuestra cultura».

Más elíptica, pero evitando las precisiones nacionales, Marion Cotillard ha hecho circular a través de las redes sociales acusaciones no menos contundentes: «A lo largo de mi carrera he debido afrontar a ese tipo de acosadores en varias ocasiones». Sin dar nombre y detalles concretos, Cotillard pone en evidencia la «normalidad» y la «frecuencia» del acoso sexual en la industria del cine más allá de Hollywood: también en Francia y en Europa.

Emma de Caunes, por su parte, ha revelado a «The New Yorker» el hostigamiento que padeció por parte del propio Harvey Weinstein en París: «Fue el 2010, en el Hotel Ritz. Weinstein me citó en su habitación. Y fue a ducharse. Salió de la ducha, desnudo, con una erección, corriendo detrás de mí. Me quedé horrorizada, de piedra. Cuanto más huía y lo rechazaba, más se excitaba el tío guarro. Me sentí como una víctima perseguida en un bosque solitario».

Actores y productores franceses han sido menos prolijos que las mujeres del gremio cuando estas han puesto el dedo en la llaga. Uno de los que sí se ha manifestado con contundencia ha sido precisamente Antoine de Caunes, actor, productor, director de programas de televisión y padre de la actriz Emma de Caunes: «Es bueno que las mujeres se rebelen. Gracias a ellas, otras podrán liberarse de esos comportamientos odiosos».