Nicholas Ray, a la derecha de la imagen, (durante un rodaje de «Rebelde sin causa» con Natalie Wood y James Dean) le dio el papel protagonista a la actriz tras acostarse con ella - EFE/ VÍDEO: ATLAS

Hollywood expulsa de su Academia a Weinstein por insólita unanimidad

La institución que concede los Oscar quiere poner fin a una era de complicidad con los acosadores sexuales

Los ÁngelesActualizado:

En una película de Harvey Weinstein, este habría eliminado las escenas de acoso sexual por considerarlas un cliché. En la vida real, el hasta hace dos días uno de los hombres más poderosos de la industria cinematográfica norteamericana ha sido el primero en caer en la tala que las actrices están llevando a cabo en el enmarañado bosque de Hollywood. Quieren despejar el terreno y lo están haciéndolo al más puro estilo de la «matanza de Texas». Y como ejemplo, la Academia de las Artes y Ciencias de Hollywood al decidir ayer, por unanimidad, expulsar a Weinstein con un mensaje claro: «Se ha terminado la era de ignorancia consciente y vergonzosa complicidad con los comportamientos sexuales depredadores y el acoso laboral en nuestra industria»», aseguró un portavoz. Nunca, en los 90 años de historia de la entidad, se había tomado una decisión de semejante calado por unanimidad.

Durante décadas, estrellas del celuloide y productores han cohabitado permitiendo el intercambio de favores. En este reino de la vanidad, donde se celebra el postureo tanto como la hipocresía, hoy se pone coto al «todo es perfecto, con tal de conseguir éxito y fortuna». Bajo las costuras de los vestidos firmados por los grandes diseñadores de moda se esconden demasiadas heridas: los contratos que prohiben a víctimas y testigos hablar de acoso sexual durante un rodaje. Una manera habitual de cerrar bocas. Luego, frente a la prensa, en las alfombras rojas todo se zanja con la frase de rigor: «Somos como una familia».

Con la tumultuosa reunión de la Academia, a la que no faltaron Steven Spielberg, Woopi Goldberg, Laura Dern o Tom Hanks en sus respectivos papeles representativos dentro de la entidad, Hollywood comenzó a exorcizar sus demonios con la decisión de expulsarle. Bill Cosby y Roman Polanski -ambos con procesos judiciales abiertos por agresiones sexuales- fueron protagonistas involuntarios: ¿por qué se proscribe a Weinstein y a ellos no? Lo que ayer se debatió en el seno de este elitista club es una suerte de advertencia para muchos otros ejecutivos, productores y directores, que han dejado de dormir a pierna suelta en el Hollywood del siglo XXI.

Mal endémico

El acoso es un mal endémico en una industria que, por ejemplo, vio cómo Nicholas Ray le daba a una jovencísima Natalie Wood, de 16 años, el papel protagonista en la película «Rebelde sin causa» después de acostarse con ella; tras meterla en su cama, la tachó de «delincuente». El propio Ray escribió en un documento a Warner Bross su sentencia: «Después de pasar tres días probando actrices, solo hay una con la capacidad de interpretar a Judy y esa es Natalie Wood».

Un editorial publicado esta semana por «Los Ángeles Times» analiza «los clásicos del género» y confiesa que la cultura del acoso es fácilmente reconocible en los pasillos de los estudios, en los bastidores de los escenarios y en los camerinos. El uso del poder para conseguir favores sexuales es una práctica aceptada y reconocida dentro de la industria. Miles son las secuencias donde se nos recuerda esta práctica; incluso, en la serie «Friends» uno de los protagonistas, Joey Tribbiani, actor sin mucho talento, consigue papeles a cambio de favores sexuales.

Las acusaciones de Gwyneth Paltrow o Angelina Jolie contra Weinstein se suma a las ya hechas por Patricia Arquette contra Oliver Stone, las de dos antiguas compañeras contra Casey Affleck o las de tantas mujeres contra el presentador Bill O’Reilly o el propio Bill Cosby. Sin duda, el hombre dominante pierde poder en un Hollywood.

Aprender a decir «no»

Pero de entre todas las actrices que, hasta la fecha, habían llegado más lejos señalando a sus acosadores destaca Tippi Hedren, quien en sus memorias denunció ataques y maltrato psicológico por parte de Alfred Hitchcock, a quien esquivaba como podía durante los rodajes de «Los Pájaros» (1963) y «Marnie la ladrona» (1964). «Mi conversación con Weinstein habría sido muy corta, simplemente le habría dicho: ‘‘No gracias”», ha declarado Hedren a «The Daily Beast». Y añadía: «El hecho de que Harvey haya estado tanto tiempo en primera línea y con tanto poder me resulta repugnante». Además, considera que el acoso a las mujeres no es exclusivo de Hollywood. «Sucede en cualquier negocio. Allí donde vayas, lo ves. No solo lo sufren actores y actrices. El abuso de poder sucede a muchos niveles y en todo tipo de industria. Nosotros elegimos cómo enfrentarnos a esas situaciones. Yo aprendí a decir no y conté con el apoyo de mi familia», admitió Hedren.