La joven, con uno de sus dos perros
La joven, con uno de sus dos perros - ABC

Crimen de Meco: analizan los múltiples restos que dejó el asesino de Mimi

Los investigadores buscan ADN del sospechoso en la ropa de la víctima, colillas y un cuchillo, entre otros objetos

MadridActualizado:

La investigación para esclarecer la autoría y el móvil del asesinato de Míriam Vallejo, la joven de 25 años, cuyo cadáver apareció cosido a cuchilladas en una vía pecuaria de Meco (Madrid) cuando paseaba a cuatro perros a escasos quince minutos de donde vivía, en Villanueva de la Torre (Guadalajara), sigue su curso.

Ayer ABC adelantaba que los agentes de Criminalística de la Guardia Civil rastreaban las redes sociales en busca de los amigos con los que se había citado en los últimos tiempos, así como sus conversaciones para responder a la primera incógnita de quién pudo matar a la responsable del departamento de administración de una empresa de distribución de ordenadores, las pesquisas siguen en esa línea. Así como todo lo relativo a la segunda interrogante: ¿Por qué acabaron con su vida?

El objetivo de la Policía Judicial es hallar el ADN del sospechoso: alguien de su entorno que pudo sufrir un ataque de celos o un desconocido que pretendía abusar de ella, entre otras líneas de trabajo. Para ello, están analizando todos los restos hallados en la escena del crimen. Colillas, varias latas de refresco, además de una botella o tetrabrik reciente y un cuchillo de cocina, que se sospecha no fue el arma homicida, según las fuentes informantes a ABC. En este sentido, explican que en la cabeza de Mimi, como era conocida familiarmente, se halló un fragmento de la punta metálica de un arma blanca que podría haber sido la empleada para el asesinato. La recogida en el paraje de tierra estaba intacta.

Junto a ello, se han recogido muestras de la ropa que vestía la mujer y otras del interior de un vehículo, supuestamente el suyo. A ello, cabe añadir la toma de vestigios realizada por los agentes encargados del caso de las dos uñas rotas de la víctima fruto de la lucha que mantuvo con su atacante, así como de las células epiteliales encontradas. Todo ello, en busca de restos biológicos que puedan conducir al presunto homicida.

Hay células epiteliales y otros vestigios en las dos uñas rotas de la víctima, fruto de la resistencia que opuso a su atacante

Asimismo, los investigadores han retirado las cámaras de la gasolinera y del lavadero de coches donde hallaron una camiseta manchada que en los primeros momentos se dijo que podría pertenecer a la víctima o al autor o autores. La razón es que ese lugar fue rastreado por los agentes del Instituo Armado el día después del crimen de Mimi. Entonces revisaron las papeleras y hasta las alcantarillas y se llevaron esa prenda. Ahora tratan de ver si hay alguna imagen sospechosa que se pueda relacionar con el homicida.

El problema puede surgir si se detecta ADN y se determina que las muestras corresponden a un supuesto autor, pero este no cuenta con antecedentes policiales. Es decir, no figura en la base de datos por no haber sido detenido ni por la Guardia Civil ni por la Policía Nacional. Este extremo dificultaría sobremanera el caso.

Esto ocurrió en el caso de Eva Blanco, la menor de Algete cuyo cadáver fue hallado en la cuneta de una carretera en obras el 20 de abril de 1997. A 7 kilómetros de su casa y con 19 puñaladas en la parte posterior de su cabeza y la espalda. Tenía 16 años. Su asesino fue detenido en Francia el 2 de octubre de 2015 por la Guardia Civil y la Gendarmería francesa cuando el caso estaba a punto de prescribir. El autor se suicidó en prisión poco después. Los padres de la víctima tuvieron el consuelo de ponerle cara, saber quién era y verle esposado.