Olga Puig y Manuel Blanco, los padres de Eva Blanco, en el salón donde cuelga el retrato de su hija
Olga Puig y Manuel Blanco, los padres de Eva Blanco, en el salón donde cuelga el retrato de su hija - ISABEL PERMUY

Los padres de Eva Blanco: «El asesino de nuestra hija ha sido un cobarde hasta el final»

Los padres de la menor de Algete reciben a ABC un día después del suicidio en prisión del presunto asesino

AlgeteActualizado:

Las fotos de los cuatro pequeños nietos de Manuel Blanco y Olga Puig, los padres de Eva Blanco, penden de las paredes del salón junto a un modesto altar en homenaje a su hija mayor, que no regresó a su casa de Algete la madrugada del 20 de abril de 1997. La matriarca luce con orgullo las imágenes que tomó con su móvil al último miembro de la familia, que nació este 1 de enero. Es el vivo retrato de que hay vida después de la muerte. Para esta pareja, ellos son el principal motivo para dejar atrás la «rabia» y el «dolor» que sienten después de que el único imputado por la muerte de su hija se suicidase este viernes en su celda de la prisión de Alcalá-Meco. Se mató el mismo día en que la titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Torrejón de Ardoz iba a trasladar a las partes el auto procesamiento del preso. Justo cuando se cerraba la investigación del caso tras más de 18 años abierta. «Me remueve las entrañas que se haya matado ahora. Me da rabia que no le hayan condenado. Para mí es un asesino. Ha sido cobarde hasta el final», expresa Puig.

Ahmed Chelh fue uno de los hombre más buscados por la Guardia Civil durante casi dos décadas. El arduo, minucioso y persevarante trabajo de los agentes del Grupo de Homicidios de la Comandancia de Madrid logró dar con él el pasado 1 de octubre en una localidad francesa, año y medio antes de que el caso prescribiera.

«Hemos cerrado un capítulo muy doloroso de nuestras vidas. A partir de ahora nos queda empezar a vivir»

«La labor de la Guardia Civil ha sido más que excelente. Después de 18 años han dicho: “Ahí le tenéis”. Por lo menos, lo encontraron a tiempo y pudimos ver su cara. Todo el agradecimiento es poco», afirma el padre de Eva.

Si su captura fue una sorpresa para el matrimonio, más inesperada ha sido la noticia del suicidio del que para ellos es el «único asesino». El interno fue hallado ahorcado el viernes con los cordones de sus zapatillas, en la ducha de su celda. Hasta el 16 de diciembre el recluso estuvo bajo el protocolo contra suicidios, pero se le levantó después de tener en cuenta los informes de psicológicos. Precisamente, esta decisión, es la que más escama a los padres: «¿Es fiable un hombre que después de hacer lo que hizo ha estado 18 años viviendo como si nada?». El abogado de Chelh quiere denunciar el suicidio.

Ahmed Chelh, detenido
Ahmed Chelh, detenido - ÁNGEL DE ANTONIO

«Me enteré por la prensa, y aún no me lo creo. Quizá, se podría haber evitado. Para la juez ha tenido que se tan frustrante como para nosotros», añade Olga Puig. Precisamente, la magistrada Marta Gala ha pedido también a la cárcel que le dé cuenta del cumplimiento del protocolo de prevención de suicidios, cuya aplicación acordó este mismo juzgado en el auto de prisión provisional de Ahmed del 9 de octubre de 2015.

Caso archivado

El hecho de que no hayan podido juzgar al presunto asesino de su hija, Ahmed Chelh, es la espina que más les atormenta. «Ahora ya cerrarán en caso de Eva. Se ha ido sin que le hayan juzgado, sin que haya cumplido condena. Aunque él mismo se ha encargado de juzgarse. Él solo se ha condenado. Ahora está donde tiene que estar. A nosotros no nos hacen falta más pruebas», indica Manuel, que considera que la decisión del marroquí de acabar con su vida es la mayor demostración de su culpabilidad.

Los padres de la víctima no dan credibilidad ninguna a la vesión que sostuvo el preso desde que fue detenido. El 15 de enero, como informó ABC, el imputado acudió a declarar ante el juez de Instrucción número 4 de Torrejón de Ardoz, a petición propia. Volvió a repetir la versión dada ante las autoridades francesas: dos hombres le habían obligado a eyacular sobre la joven de 16 años la noche del crímen. Trataba de justificar así los restos de semen que eran la principal prueba contra él.

«Queríamos que un juez le condenara. Nos hubiera gustado mirado a la cara, que viera nuestro dolor»

«Yo sé cómo era mi hija, el pueblo sabía cómo era Eva. Y, por eso, necesitábamos que se le hubiera hecho un juicio», insiste la madre de la menor. «Sé que en él lo íbamos a pasar mal, porque tendríamos que oír cosas que no son normales, pero me hubiera gustado mirarle a la cara. Que viera mi dolor», añade. «Queríamos que el juez dijera de una vez por todas: “Culpable”, aunque luego saliera a los tres años de la cárcel por buen comportamiento. Yo sólo quería oír que él era el culpable», insiste el padre.

La pintada a la entrada de Algete que clama justicia por Eva Blanco
La pintada a la entrada de Algete que clama justicia por Eva Blanco - ISABEL PERMUY

La impotencia que durante tantos años ha interrumpido el sueño de este matrimonio de Algete, anoche lo hizo una vez más. Pero, probablemente, será de las últimas veces que aquel terrible suceso les desvele. Para ellos, pese a este «triste final», también todo ha acabado. «Por lo menos, así sabemos que nunca nos vamos a cruzar al asesino de Eva por la calle, si le dieran un permiso penitenciario, ni verle más la cara», dice Blanco, con cierta resignación. «Ya descansaremos. Ahora sí que está en una cárcel de la que nunca podrá salir».

Y, además de sosiego, también tienen a Eva y el calor de sus vecinos. Para todos ellos su recuerdo sigue vivo. «Ella siempre estará con nosotros», dice la madre, que tiene el retrato de la joven como fondo de pantalla. «El pueblo entero siempre se ha volcado con el caso de Eva. Ayer [por el viernes], la gente estaba casi más indignada que nosotros», añaden. Así se cierra «un capítulo muy doloroso» de sus vidas: «A partir de este momento, ya solo nos queda empezar a vivir».