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Crimen en Meco: el paseo mortal de Mimi

Hija única, una mano asesina truncó con saña su brillante porvenir y la abandonó en un camino de tierra

MadridActualizado:

Su brillante porvenir quedó hecho pedazos sobre el camino de tierra que se sitúa a caballo entre las localidades madrileñas de Meco y Villanueva de la Torre, enclavada en Guadalajara, donde había comenzado el pasado mes de octubre una nueva etapa de su vida que, a la postre, resultó ser la última. Ahí fue cosida a cuchilladas por una mano, al parecer, femenina por motivos que están siendo investigados. Fue encontrada junto a los perros, a los que había sacado a pasear como solía hacer. Se llamaba Míriam Vallejo, tenía 25 años y, a pesar de su juventud, era la responsable del departamento de administración de una empresa de distribución de ordenadores, componentes informáticos y electrónica de consumo enclavada en el Corredor del Henares. Previamente, no como jefa, desempeñó tareas similares en Zara.

Amante de los animales desde niña, siempre quiso ser veterinaria, pero al final optó por tenerlos mucho más cerca: en su propia casa. Ese fue el motivo de que decidiera mudarse desde Alovera (Guadalajara) a Villanueva.

Lo hizo con sus dos perros, uno de ellos un pastor alemán y otro mestizo de pequeño tamaño, a los que adoraba. El motivo fue tener una casa más grande. Por eso, en busca de más espacio, se trasladó con la misma compañera de piso con la que convivía desde que se independizó y que tenía otros dos canes grandes, según explicó a ABC su tía María Dolores Vallejo. Hija única, no se marchó muy lejos: a 6 kilómetros de sus padres.

Atractiva, responsable, luchadora y generosa, su vocación por ayudar a los demás le hizo formarse como voluntaria de Protección Civil, donde era muy valorada e hizo grandes amigos. En los últimos tiempos ejerció esa tarea en Villalbilla (Madrid). La última vez, en la cabalgata de Reyes.

«Aficionada al deporte, baile, música, estar con mi familia, mis amigos y mi pareja», se presentaba la víctima en su perfil de Facebook

Aficionada a las redes sociales, en su perfil de Facebook se presenta como aficionada a los deportes, al baile, a escuchar música, a estar con mi familia, mis amigos y mi pareja. A fecha de su muerte no se le conocía relación alguna. Había tenido novios, el último, de Alcalá de Henares. No arrastraba ningún problema con sus exparejas, aseguran sus familiares. De hecho, no hay denuncias por malos tratos.

El miércoles pasado salió a pasear con los cuatro perros y ya no regresó. Su cadáver quedó tendido a un lado de la vía pecuaria y fue hallado a las 20.55 horas por una pareja. Mimi solía llevar a los canes sueltos, e ra fuerte y practicaba «crossfit». Por ello, forcejeó y luchó denonadamente contra su atacante, una mujer, según la principal línea de trabajo de la Guardia Civil. Los mensajes de su teléfono móvil, hallado el viernes, dieron un giro inesperado al caso. ¿Recibía amenazas? ¿Era acosada? ¿Suscitaba los celos de alguien? ¿Le tenían envidia? Pronto se sabrá.

Todo apunta a que la criminal era una conocida, motivo por el que los animales no atacaron. También porque muchas de las cuchilladas que le asestó eran superficiales, lo que denota poca fuerza, motivo que pudo provocar que dejara el cadáver en el lugar del homicidio. De ser así, el asesinato pudo ser fruto de un impulso, improvisado.

Resulta extraño que el móvil no diera señal el miércoles en ese oscuro paraje y sí el viernes cuando la persona que se lo llevó lo conectó. Aunque la autopsia descartó la violación, se mantienen abiertas varias líneas de investigación, entre ellas la agresión sexual y la violencia machista.

A Mimi, la joven popular, querida y amble de la que César Blanco, compañero de Protección Civil, dijo que se sentía orgulloso de haberla conocido, alguien le borró su eterna sonrisa.