Seis de los doce acusados, en el banquillo - EFE \Video: Agentes de la Guardia Civil destacan las agresiones que sufrieron el 1 de octubre

Un jefe policial destapa «patrones comunes» de resistencia en los colegios del 1-O

Tres agentes ratifican los «seguimientos» de mossos a la Policía durante las intervenciones en los centros

Un inspector de Policía desvela que los mossos frustraron su actuación rápida en un centro al cortar una calle

MadridActualizado:

El inspector encargado del equipo policial que tenía que impedir el referéndum ilegal del 1-O en el distrito de Les Corts ha asegurado este miércoles que en la resistencia de los concentrados en los colegios hubo «patrones de conducta comunes». «Se veía que había una organización premeditada y clara». Así, el testigo ha señalado que cuando los agentes de la Policía Nacional llegaban a los colegios se notaba que los concentrados estaban avisados previamente de su llegada, algo que constataron cuando infiltraron a un agente de paisano entre la multitud y pudo comprobar cómo efectivamente una vez recibido este aviso, éste se propagaba.

[ Sigue en vídeo la jornada 29 del juicio del «procés»]

De igual forma, el jefe policial ha denunciado seguimientos de los Mossos a las unidades de intervención policial en vehículos camuflados, como han ratificado esta misma mañana tres agentes de contravigilancia de la Policía Nacional que han declarado como testigos. Los individuos que levantaron las sospechas de los agentes llevaban ocultos en sus cuerpos equipos de radiotransmisión y defensas extensibles (porras), y en el colegio Pau Romeva estaban camuflados entre la multitud. Cuando las fuerzas de seguridad contrastaron la matrícula del vehículo en el que estas personas huyeron a la carrera detrás de la Policía Nacional descubrieron que pertenecía a Presidencia de la Generalitat, que dirigía Jordi Turull.

El inspector ha relatado las escenas de hostilidad y agresividad con las que se encontraron las unidades de intervención cuando llegaron a los colegios, donde se repetían patrones comunes: primero el aviso, luego el cerco de defensa, después la muralla humana a las puertas del centro y finalmente el ocultamiento de efectos relacionados con el referéndum ilegal. «Había orden de defender las urnas», ha asegurado el testigo.

El agente ha descrito los episodios de violencia que se vivieron especialmente en el colegio Pau Romeva, donde había individuos que iban encapuchados y otros que llevaban un casco de moto en cada mano para enfrentarse a la Policía. Él mismo vio cómo uno de los ciudadanos agredió a un agente con un paraguas. En este centro los congregados hicieron una barricada para impedir el paso de la Policía con mobiliario del propio colegio, según ha manifestado.

Falta de disposición

Otra escena relatada este miércoles en el juicio contra los líderes del «procés» retrata la actitud de algunos mossos en la jornada del referéndum ilegal. Un inspector de la Policía Nacional ha denunciado que, en el colegio Pau Romeva de Barcelona, los policías autonómicos frustraron su llegada de forma sorpresiva.

Al acercarse a la zona se toparon con dos vehículos de los Mossos que cortaban la intersección desde donde partía la única calle por la que se podía acceder de forma directa al centro de votación, cortada con conos de balizamiento. Los policías que se encaminaban a cumplir la orden judicial de impedir la votación ilegal tuvieron que pedirles a los agentes autonómicos que retiraran los obstáculos para pasar.

«Este trámite genera gente asomada a los balcones y que toda la masa que estaba centrada en la intervención de la parte de abajo se dé la vuelta y se dirija a nosotros. Esa actuación impide nuestra acción rápida», ha explicado el policía, que ha contado que en ese momento los mossos «abandonan la escena por completo». «No prestan ningún apoyo», considera el testigo, que ha relatado el ambiente hostil que se encontraron en algunos colegios como ese en la jornada del uno de octubre.

Este testigo, el jefe del equipo de agentes que intervinieron en los colegios del distrito de Les Corts, ha narrado también la impotencia al solicitar a la gente congregada que debían retirarse para que pudieran cumplir la orden judicial. «Me miraban como si hablara en alemán», ha señalado sobre un grupo de personas de avanzada edad que se encontraban sentadas en el suelo obstaculizando el paso.

«No era mi intención derribar puertas ni causar daños en el mobiliario de un colegio. Solo queríamos incautar el material del referéndum ilegal. No nos hacían ni caso a los requerimientos y nos miraban sin atendernos de ninguna manera», ha lamentado el policía sobre la falta de disposición de los militantes secesionistas.