Protesta de Asaja hace unos días en Córdoba
Protesta de Asaja hace unos días en Córdoba - VALERIO MERINO

Agricultores de toda España exigen en Madrid a la UE que garantice la viabilidad del sector de los cítricos

Asaja pide que se aplique la cláusula de salvaguarda y que se revisen los acuerdos comunitarios con terceros países

MADRIDActualizado:

Varios cientos de citricultores de la organización agraria Asaja, en representación de toda España, especialmente de la Comunidad Valenciana, Andalucía y Murcia se dieron cita ayer en Madrid para protestar ante la sede de la Comisión Europea ante los precios «de ruina» que están soportando sus producciones, principalmente por los acuerdos comerciales que la UE ha firmado con otros países productores como Sudáfrica, de Iberoamérica o del Magreb.

Ataviados con chalecos del mismo color que las naranjas y mandarinas, los agricultores querían hacer llegar a la capital la protesta que han ido realizando en otros lugares de la geografía española -el 8 de febrero en Córdoba y el pasado día 14 en Valencia- y denunciar la situación de precios hundidos que sufren, como consecuencia de un mal inicio de campaña, pero especialmente, debido de las importaciones, en muchos casos sin control y con enfermedades, de cítricos de países extracomunitarios. Los convocantes repartieron 3.000 kilos de naranjas en el paseo de la Castellana, donde se concentraron. Algunos asistentes portaban letreros y pancartas en los que podía leerse: «Soluciones ya» o «Nuestro futuro está en juego».

El presidente de la Asociación de Jóvenes Agricultores, Pedro Barato; acompañado del presidente de la asociación valenciana AVA, Cristóbal Aguado; del presidente de Asaja-Andalucía, Ricardo Sierra, y de otros responsables de la organización entregaron en la sede de la oficina de la CE un documento en el que exponen las dificultades que está teniendo el sector. Pedro Barato dijo que este sector «está pasando una crisis que de seguir así puede provocar el abandono de muchas explotaciones», informa Efe. A su juicio, la política de precios es abusiva hacia el sector productor y cree que la Unión Europea «tiene que contemplar la preferencia comunitaria para los cítricos e incrementar el control en fronteras para evitar la entrada de plagas que aparecen cada nueve meses».

Por su parte, Cristóbal Aguado, indicó que estaban «hartos» de buenas palabras. «Queremos y exigimos hechos concretos. Tanto la Unión Europea como el Gobierno central y los autonómicos tienen que hacer mucho más de lo que han hecho hasta ahora e implicarse y comprometerse de verdad con la citricultura española», aseguró a Ep.

El director de la representación en España de la Comisión Europea, Francisco Fonseca, que mantuvo un breve encuentro con los principales responsables de la organización agraria y se hizo cargo de documento que presentaron, indicó que transmitirá sus peticiones a Bruselas y reconoció que para que perdure la población en el territorio «es necesario intentar garantizar algo básico» para los productores.

En el documento entregado Asaja recuerdan que el descenso de las cotizaciones de los cítricos han sido muy acusados respecto a la del pasado ejercicio. Según los datos de la lonja de precios de los cítricos, la caída de precios esta temporada es de casi un 50% de media en la variedad clemenules de mandarina y del 40% en la naranja navelina. Para esta organización, la actual campaña citrícola, es la peor de las últimas décadas.

Desde Asaja recuerdan que estos acuerdos comerciales que la UE firma con estos países no se llevan a cabo a partir de los mínimos criterios de reciprocidad que serían exigibles, sino que se basan en consideraciones que no abordan las consecuencias que tiene para los agricultores europeos, «de tal manera que estos últimos se ven condenados a competir en condiciones de desventaja respecto a las producciones foráneas que inundan los mercados comunitarios», se recoge en el documentado entregado a la Comisión. Destaca asimismo el texto que ni las exigencias laborales, fiscales, fitosanitarias o medioambientales que imperan en estos países son las mismas que se aplican en la UE, con un marco «mucho más riguroso», por lo que en ese contexto «asimétrico y desequilibrado resulta imposible competir».

Desde la organización agraria se ha apuntado, no solo a la ingente producción de cítricos sudafricanos como el principal problema que está sufriendo el sector. Si bien, su incidencia es la más importante -con un aumento del 40%-, es el conjunto de acuerdos con otros países, además del ya citado, como Marruecos, Egipto, Turquía, Brasil o Argentina, los que han terminado de desnivelar la balanza. Las exportaciones de estos países de naranjas, mandarinas, limones y pomelos no dejan de crecer.

En el caso de Sudáfrica, en 2014 envió a la UE 570.026 toneladas de cítricos, mientras que hasta noviembre de 2018, según datos del Ministerio de Comercio, la cantidad ascendió a 813.410 toneladas, siendo más de la mitad de ellas de naranjas. Otros países como Egipto y Turquía, aunque en cantidades inferiores, están incrementado también exponencialmente sus exportaciones a suelo comunitario. En el caso de Egipto, para este mismo periodo, se ha pasado de 184.709 toneladas a 332.126, mientras que Turquía ha incrementado sus envíos de 240.911 toneladas hasta 284.822 toneladas.