Muchos agricultores han tirado su producción ante los precios hundidos que vive el sector
Muchos agricultores han tirado su producción ante los precios hundidos que vive el sector - ROBER SOLSONA
Agricultura

Las movilizaciones del sector de cítricos llegan a Madrid para exigir medidas de choque

Asaja denuncia los precios de ruina que perciben los productores y pide la salvaguarda contra la importación de naranjas y mandarinas de terceros países

MADRIDActualizado:

Tras haberse llevado sus reivindicaciones a varios puntos de la geografía española, especialmente la Comunidad Valenciana y Andalucía, los agricultores recalan este martes en la capital y se manifestarán delante de la sede de la Comisión Europea, en el paseo de la Castellana de Madrid. La Asociación de Jóvenes Agricultores ( Asaja) reclama de este modo al Ejecutivo de Bruselas que tome medidas de choque para paliar la difícil situación que viven los citricultores españoles por los precios de ruina que están percibiendo por sus producciones y la competencia que sufren de terceros países, especialmente de Sudáfrica, Egipto y Turquía.

Con esta concentración, esta organización agraria exige a las autoridades comunitarias que apliquen una cláusula de salvaguardia contra las importaciones masivas de cítricos, principalmente mandarinas, clementinas y naranjas tras unos ventajosos acuerdos firmados con la UE. A esta circunstancia, que lleva siendo una constante progresiva desde hace varios años, se le suman otras adversidades como la de los bajos precios en origen que están percibiendo los productores, el incumplimiento de los contratos que realiza la distribución, una gran cosecha en torno a siete millones de toneladas que complica aún más la situación y un sector muy atomizado, que no es capaz de hacer presión por esta circunstancia

Las organizaciones agrarias quieren que las Administraciones comunitarias tomen cartas en el asunto y que pongan algún tipo medida contra los acuerdos ventajosos firmados, como en el caso del país sudafricano es que cada año tienen un arancel menor hasta 2026, año en el que este será cero. Respecto a mandarinas y clementinas, cuando se firmó en su día el acuerdo, su producción era muy reducida, por lo que no se establecieron aranceles a sus exportaciones y desde entonces, en apenas 20 años han pasado a ser uno de las principales zonas de producción del mundo.

El director de la Asociación Valenciana de Agricultores AVA-Asaja, Jenaro Aviñó, asegura que la situación no va a mejorar en el futuro, ya que países como Sudáfrica están aumentando exponencialmente sus superficies de cultivo. «Se calcula que en tres o cuatro años producirán en torno a 600.000 toneladas y exportarán el 70%, mayoritariamente a la UE por su mayor poder adquisitivo», afirma Aviñó.

El agricultor europeo está en desventaja al no poder competir con las mismas herramientas y recursos

Además, estos países extracomunitarios con acuerdos comerciales con la UE no producen en igualdad de condiciones, ya que tanto los costes de producción, especialmente los laborales, como las productos empleados para su control fitosanitario no son los mismos. El productor europeo no compite en igualdad, según denuncian las organizaciones agraria. Se da la circunstancia de que muchos de los cultivos que importa la UE son tratados con agroquímicos prohibidos en suelo europeo, y que además son más baratos. La Unió de Llauradors y Ramaders de la Comunidad Valenciana asegura que los productores del país austral emplean más de 50 materias activas no permitidas en la UE. «El consumidor europeo debería saber esto a la hora de consumir naranjas y mandarinas de estos países», afirma su secretario general, Carles Peris.

Los costes sociales constituyen asimismo una desventaja importante, ya que en estos países los sueldos y las condiciones de trabajo son muy inferiores a los europeos. Según Peris, el precio de una hora de trabajo pagado en una explotación citrícola española es el equivalente a un jornal diario en Sudáfrica.

Desde que comenzó la campaña, los productores de cítricos arrastran pérdidas millonarias. La Unió las ha cifrado en 130 millones de euros las registradas hasta final de 2018. Su secretario general, Carles Peris, estima que a día de hoy superan esa cifra y asegura que los precios han caído en torno al 25% respecto al pasado año.

Subida del coste del seguro agrario

Otro aspecto que ha creado especial malestar entre los agricultores y que amenaza con dar la puntilla a muchos pequeños productores es la desproporcionada subida -denuncian- del coste del seguro de cítricos de Agroseguro, que dejará a una gran cantidad de productores fuera de la rentabilidad y con «importantes problemas de liquidez para afrontar la contratación de pólizas de la nueva campaña», indica Asaja. Las revisiones de las primas planteadas por Agroseguro supondrán «incrementos muy importantes» en torno al 20% en algunas zonas productoras, lo que sin duda desincetivará la contratación.

Esta organización agraria solicita la intervención del Ministerio de Agricultura para que los citricultores puedan contratar esta campaña el seguro con los mismos costes que la anterior.