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Las naranjas españolas están de saldo

El desencadenante principal del desplome de precios ha sido el acuerdo firmado entre la Unión Europea y Sudáfrica con unos aranceles reducidos durante el año pasado

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Una gran parte de las naranjas españolas se venden ahora a un precio por debajo de los costes de producción. El sector agrícola dedicado al cultivo de naranjas sufre un momento crítico ya que que en algunos casos sale más rentable dejar la fruta en el árbol que comercializarla. Los precios en origen de la naranja española se han desplomado tras una campaña amarga en la que han coincidido varios factores negativos para los agricultores. El desencadenante principal de que muchos de estos cítricos no se hayan recolectado ha sido el acuerdo firmado entre la Unión Europea y Sudáfrica con unos aranceles reducidos durante el año pasado y que ha propiciado que en los mercados se adquieran principalmente frutas de este país. A este problema se une que la campaña ha empezado más tarde debido a un último otoño con temperaturas más altas de lo normal y a las huelgas de los chalecos amarillos en Francia, que han impedido el paso de productos españoles hacia el resto de Europa.

Esta situación está afectando de lleno a la campaña de recogida ya que los agricultores denuncian que sale más caro pagar por recolectar las naranjas y mandarinas que venderlas. «Mientras la extratemprana se ha recogido con normalidad y terminó en octubre, la temprana debería estar terminada y queda el 50% en campo. Los retrasos previsiblemente repercutirán en los precios porque están ocupando el periodo comercial de las siguientes variedades y, por tanto, con precios más bajos en el mercado», advierten desde Asaja Cádiz, provincia que cuenta con 3.100 hectáreas dedicadas a este cultivo con una producción de 120.000 toneladas al año.

Por su parte, el presidente de Asaja Córdoba, Ignacio Fernández de Mesa, ha cifrado el precio de un kilo de naranjas en origen entre 0,08-0,10 euros en el caso de la variedad navelina y entre 0,16-0,18 en el caso de la salustiana. Sin embargo, en los lineales de algunos supermercados, este producto puede llegar a los dos euros, según denuncian desde la asociación. De Mesa ha explicado en una nota de prensa que estos precios son «muy inferiores» a los de hace un año con las consiguientes pérdidas económicas a los productores, que en muchos casos se ven obligados a vender por debajo de los costes de producción, establecidos en en 0,15 euros el kilo, y en otros casos están dejando las cosechas sin recoger.

Un cupo de hasta 50.000 toneladas

Con el objetivo de paliar esta difícil situación el Ministerio de Agricultura puso en marcha el pasado 8 de enero la apertura de un cupo de hasta 50.000 toneladas (30.000 para naranjas y 20.000 para pequeños cítricos) para transformar en zumo todos los cítricos retirados del mercado y entregar otra parte a entidades caritativas. Los importes de la ayuda a los agricultores para la financiación de estas retiradas serán superiores a los 12,5 millones de euros.

A pesar de la intervención del Gobierno, desde COAG Andalucía confirman que la «la vitamina C se está quedando en los árboles» ya que los agricultores están optando por no recoger muchas naranjas en una campaña que sigue paralizada. «Hasta el momento apenas se ha retirado un 11% del cupo para naranjas y un 20% del de pequeños cítricos», indica Salvador Fernández, responsable del sector en COAG Andalucía.

La campaña también ha sido «desastrosa» para los agricultores valencianos que, hasta diciembre, contabilizaron pérdidas de al menos 130 millones de euros, según datos de la Unió de Llauradors. Para pedir medidas que vayan más allá, el pasado diciembre unos 2.000 citricultores valencianos protestaron frente a la Consejería de Agricultura. Los agricultores reclaman tanto ayudas monetarias como que el Gobierno se comprometa a defender en Europa que la fruta importada de otros países (Sudfrica, Egipto o Marruecos) pase por los mismo controles sanitarios que la española.