Djokovic, en la sala de prensa del Mutua Madrid Open
Djokovic, en la sala de prensa del Mutua Madrid Open

Mutua Madrid OpenDjokovic: «Necesitaba un cambio»

El serbio argumenta su decisión de romper con su equipo de toda la vida y anuncia que pronto tendrá nuevo entrenador

MADRIDActualizado:

En Madrid, Novak Djokovic persigue a Novak Djokovic, que se quedó por algún rincón del planeta y nunca más se supo. De repente, ese campeón insaciable ha pasado a ser un tenista vulnerable y esta semana ha sorprendido a todos rompiendo con Marian Vajda y su equipo de toda la vida. El serbio, que lo ganó todo con una autoridad aplastante, busca la luz en la Caja Mágica.

Está sin entrenador, trabajando con la ayuda de su hermano y buscando tenistas para entrenarse. Se tomará un tiempo para escoger a su tutor, pero acepta que necesitaba ese cambio. «No fue una decisión fácil, para nadie, pero todos sentíamos que hacía falta abrir un nuevo capítulo. Fue una decisión mutua. Nunca estaré suficientemente agradecido por su sacrificio, su profesionalidad, su amistad. Compartimos una relación familiar que nunca morirá. Estuve con estos tres diez años. Una relación especial que seguirá por el resto de nuestras vidas. Hemos logrado muchas cosas juntos, el recuerdo prevalecerá».

No es, sin embargo, una decisión personal, pues también su gente reclamaba otra empresa. «También para mi equipo era el momento de intentar algo nuevo. Estoy en un momento de creer en el proceso de cambio, tomaré un tiempo para pensar en la próxima persona que contrataré como entrenador. No pienso que sea incapaz de hacerlo por mí mismo, con mi hermano y mi familia. Cuando llegue el momento y la persona adecuada, os lo comunicaré».

Djokovic, abrazado a los consejos de Pepe Imaz, que es una especie de hombre de confianza para encontrar el equilibrio personal, quiere ser el de antes, y está convencido de que volverá a la cima. «Llevo nueve días entrenando con mi hermano. Estoy cómodo, motivado, deseoso de competir al máximo. He jugado tantos años a este nivel y no he olvidado como golpear la bola, continuaré con las mismas rutinas. Estoy deseoso de nuevas experiencias y de ver qué sucede en los dos próximos años. Es algo que sucede por primera vez en mi carrera, una transición en la que estoy envuelto y que debo aceptar».

Habla con buena cara, sin que se perciba el drama o la tensión. Simplemente, dice, necesitaba oxigenarse y desde ya busca mejorar un palmarés algo escueto este curso, con el título de Doha como único botín. «Cuando empiezas a perder más partidos, cuestionas tu juego y piensas que has hecho mal. Lo analizo y trato de hacer cosas para mejorar. En los últimos seis meses, no he tenido demasiados buenos resultados. Necesito cambios y afrontar las cosas de modo algo diferente. Quiero seguir haciendo más historia para mí y para mi tenis. No estaré demasiado tiempo sin entrenador. A veces, los trances difíciles te llevan a hermosos destinos».