Marc Márquez
Marc Márquez - REUTERS

GP EspañaTriunfo rotundo de Márquez en Jerez

Triplete español en el Gran Premio de España con el de Honda, líder, que se resarce del cero en Austin, Rins y Viñales

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Ya en Argentina reflejaba que una de las razones de su aplastante victoria fueron esas ganas de resarcirse de todo el ruido provocado por su duelo con Rossi el año anterior. En Austin, cuando todo parecía estar de su lado, un error y un fallo mecánico lo llevó al suelo en su jardín texano y al primer cero en su casillero. Una espina que espoleó a Marc Márquez en el Gran Premio de España. Victoria contundente, y liderato, para quitarse ese amargor de la caída y ese otro, quizá más leve, de haber sido destronado como el más joven de la historia en lograr una pole en MotoGP.

[ Así hemos contado la carrera]

El español aplacó la ilusión de Fabio Quartararo en la salida quien, además, acabó desesperado y entre lágrimas porque un problema electrónico le privó del que, casi con seguridad, hubiera sido su primer podio pues rodaba como un diablo, como así lo llaman, en la segunda posición. Alegría para Álex Rins, que ya dijo a este periódico que quería repetir el gran sabor que deja la victoria. Se quedó cerca; segundo, por delante de Maverick Viñales, otro que vuelve, por fin, a compartir foto de campeones seis grandes premios desde aquella victoria en Australia el año pasado.

«Ha sido más difícil mental que físicamente. Tras el error de Austin era difícil liderar la carrera de pricipio a fin. Estabamos defraudados por el error pero confié en las prestaciones de la moto y volvemos a ser líderes», admitió un sonriente Márquez. Y dice que fue difícil porque un error siempre se queda marcado en la cabeza. La presión de no volver a fallar también le persiguió, sobre todo en la primera parte de la carrera, hasta que se destacó en la vuelta 15: «Empecé a atacar con control. Vi que me seguían Fabio y Rins y apreté más porque así les enseñé los dientes a los rivales, pude controlar y dosificar», explicó tras la carrera.

El francés y Morbidelli le duraron los primeros metros, hasta la primera curva. A partir de ahí, el Márquez más serio y veterano. Así y todo, costó. Porque los errores duran quizá más que las victorias. «Tenía miedo a fallar. En las primera vueltas no tenía buenas sensaciones, me iba un poco largo en las curvas. Pero cuando empezó a deslizar más y fui a reducir los tiempos me sentía como en los entrenamientos. Pude controlar y dosificar». Game over.

No ha perdido su capacidad para jugar, para mover la moto a su antojo en estos duelos que hacen afición y en los que, reconoce siempre, es como más se divierte. Pero todavía siente más diversión cuando levanta los títulos al final de temporada. El juego ha quedado aparcado a cuando no pueda ser de otra manera o cuando ya todo esté bien atado. Ayer era momento de ganar sin oposición ni florituras. El premio a no pasárselo bien: el liderato del Mundial. Por un punto, sí. Pero primero en la clasificación. Márquez se ha hecho mayor.

Tampoco fue sencillo deshacerse de la ilusión de Quartararo y Morbidelli, sin nada que perder con una moto Yamaha satélite que comenzó a sacar los colores a los de fábrica.

Yamaha despierta

Pero llegó Viñales para salvar los muebles, para liberarse también de una losa de seis grandes premios sin podio y de esa frustración que lo acompaña ya desde hace demasiado tiempo. Firmó una grn salida, lo que más ha mejorado en los últimos tiempos, y peleó hasta el final contra un Andrea Dovizioso que lo intentó en la rectas, pero se perdió en las curvas.

Desde que fichara por Yamaha al de Roses se le espera para pelearle el título a Márquez, como en su infancia, pero son otros los que le roban este papel. Un Álex Rins que tiene todavía problemas para hacer una buena clasificación, pero que tiene moto y fuerza para remontar desde la novena posición y situarse a solo un punto del liderto. «Ya vi en los test de Malasia que Álex estaría ahí. Ha hecho un gran comienzo de temporada y también es cierto que no tiene presión. Si finaliza segundo, genial, si es primero, archifeliz. Pero es claro oponente para el título, y la moto está preparada», analizó el piloto de Honda.

Rossi volvió a regalar un gran domingo, con una sexta plaza arrancada con esfuerzo porque el sábado se quedó con la décimo tercera posición. Y quizá sufrió algo menos Jorge Lorenzo, pero sigue todavía sin esa sensación de libertad que necesita para superar esa barrera del duodécimo puesto.

Llegó al Gran Premio de España con la ilusión que siempre le ha brindado este circuito, pero se marcha, con un año más -cumplió 32 el sábado 4- y otra frustración: duodécimo y sin horizonte de mejora. «Ha sido una carrera muy dura psicológicamente por el resultado. Me está costando entender la Honda y no tengo confianza en entrar en curva. Soy lento. Y no es fácil. Es duro volver a la situación de años pero soy un campeón. Tenemos que seguir trabajando duro para ver si encontramos la salida. La encontraré», avisó.

Caídas en Moto2

Una caída de Remy Gardner provocó que la carrera de Moto2 tuviera que ser parada durante unos minutos y que la moto de Álex Márquez tuviera que ser reconstruida en tiempo récord. A pesar del esfuerzo, el español solo pudo terminar vigésimo cuarto porque el ritmo impuesto por los de delante fue imposible de seguir. Sobre todo el de Lorenzo Baldassarri, que aguantó firme en la primera posición a pesar de la voluntad y la velocidad de Jorge Navarro, más líder de la categoría media. Tercera plaza, y con honores, para Augusto Fernández, en recuperación de su fractura de radio y cúbito. En Moto3 otro himno italiano, para Niccolo Antonelli, primer triunfo desde 2016, que superó a Suzuki y Vietti.