Álex Rins
Álex Rins - Suzuki-Racing
MotoGP | GP España

Álex Rins: «Márquez y Rossi son pilotos, no son más que tú»

Triunfador en Austin, se codea con quienes una vez fueron sus ídolos y oposita para el título. En su charla con ABC reflexiona sobre madurez y éxitos

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Con su primera victoria en MotoGP, en Austin, Álex Rins (Barcelona, 1995) se sentó en la mesa de Marc Márquez, Valentino Rossi, Andrea Dovizioso o Jorge Lorenzo. Campeón por fin en la categoría reina llega al Gran Premio de España con ganas de repetir la sensación que deja ser el protagonista principal de la foto del podio, de la portada del fin de semana, de las conversaciones de sus rivales. Su agenda de entrevistas se ha apretado. Es lo que tiene el éxito. Y de él habla con ABC.

¿Cómo está?

Muy bien. Contento de haber conseguido un sueño. Sinceramente, ganar en Austin me ha motivado mucho. Justo al acabar la carrera tenía ganas de empezar ya esta de Jerez.

¿Se siente ahora mejor piloto que hace un mes?

No, soy el mismo piloto pero con un poco más de confianza.

¿Qué supone unirse a Rossi, Márquez, Dovizioso, Lorenzo como campeón de un Gran Premio?

El año pasado aprendí que, al final, son pilotos. Uno más. No quiero decir que los haya dejado de admirar porque son muy buenos. Rossi era mi ídolo, pero entendí que no son más que tú y si ves el hueco para poner la moto, la tienes que poner.

¿Se cansa uno de celebrar como bueno un sexto puesto, un quinto?

No diría cansar, pero sí que cuando empiezas a hacer un buen resultado y luego llega uno no tan bueno... En Qatar, por ejemplo, teníamos buena velocidad pero sufrimos en la recta. Acabé cuarto, que es un gran resultado para MotoGP, pero te sabe a poco.

¿Qué no va a ser suficiente para usted a partir de ahora?

Ja, ja, ja. Desde luego voy a querer ganar en cada carrera ahora, pero sé que será complicado. Lo voy a intentar, pero tenemos que ir con calma.

¿Qué les robaría a Márquez, Rossi y Lorenzo?

A Márquez, la agresividad, el ir rápido en el momento; a Rossi, la experiencia; a Lorenzo, la constancia.

Parece muy tranquilo hablando, pilotando, ¿realmente es así?

Bueno… no soy como Marc, que es muy agresivo, se mueve mucho en la moto, parece que pilote tranquilo, pero te puedo asegurar que dentro del casco estoy nervioso y con ambición.

¿Qué se iba diciendo cuando encaró el mano a mano con Rossi en Austin?

Sorprende. Sí. Tal y como se dio la ocasión, en Austin, un circuito que me gusta mucho, en el que había ganado en Moto3 (2013) y en Moto2 (2016), lo único que pensaba era que no se escapara. Cuando estaba a un segundo pensaba en tirar, tirar, tirar. Y cuando conseguí llegar intenté mantener la calma, intenté estudiarlo, saber cuándo podría ser el mejor momento para adelantarlo. Yo creo que hicimos bien. Lo adelanté cuando quedaban cuatro vueltas, cuando empecé a ver que iba justo realmente y gracias a esto pude mantener esa pequeña distancia. Él lo probó, devolverme el adelantamiento, pero yo tenía algo más. Pero era Rossi, desde luego, sí sí.

¿Ha cambiado algo la dinámica de trabajo después de Austin?

Ganando una carrera o no, el trabajo en el box es el mismo. De lo que estoy contento es de cómo nos compaginamos dentro del box con los ingenieros, los técnicos. Nos entendemos muy bien y a la mínima que tengo un problema rápidamente se soluciona, o se sigue trabajando hasta que se soluciona.

¿Qué se puede pensar durante 45 minutos de carrera?

El nivel de estrés y de concentración te puedo asegurar que es máximo. Poca cosa puedes pensar. Ya es suficiente con pensar en pilotar, en cómo hacer la trazada y no cometer ningún fallo.

¿Sabe algo de electrónica?

Aprendes. En MotoGP necesitas tener mucha cabeza, muchas cosas: gestión de electrónica, gestión de neumáticos, saber cambiar el mapa para reducir la potencia, reducir el freno del motor… algo sé.

¿Se ve pilotando con cuarenta años?

Nunca se sabe. Desde luego esto es mi pasión y voy a darlo todo para seguir disfrutando. Cuando vea que ya no disfrute, si se da el caso, que espero que sea dentro de muchos años, entonces lo dejaré.

Ahora tiene 23 años, ¿qué preocupaciones tiene más allá de la moto?

Sinceramente no pienso mucho. Al final tenemos muchas cosas en las que pensar. MotoGP son palabras mayores. Cuando terminamos de correr aquí en el circuito no nos tumbamos en el sofá. No paramos: vamos al gimnasio, hacemos piscina, bici, correr. Mucho tiempo no tienes para pensar en más cosas.

Reside en Andorra, ¿qué les da para que tantos pilotos vivan allí?

Sí que estamos muchos pilotos de muchas nacionalidades: España, Inglaterra, Australia… lo que me da es tranquilidad. Hasta 2016 vivía en Barcelona, en el centro y noté el cambio. Un año viviendo en Andorra bajé a Barcelona para un recado y el nivel de estrés es increíble.

¿Siguió las elecciones?

Sinceramente no vi nada, no, no.

¿Qué le diría al Álex Rins de seis años?

Que no pierda la fe. He dado todo. Es mi pasión desde bien pequeño y he luchado siempre por mi sueño.

¿Qué dificultades se ha encontrado en el camino hacia esta victoria?

Siempre he tenido la suerte de pilotar rápido. Todos los campeonatos que he hecho los he ganado o he sido segundo y cuando entré en 2008 con Emilio Alzamora en Monlau éramos muy competitivos siempre. Ganamos todo o, si no, en el podio. Recuerdo en el 2010, mi primera temporada, con una Aprilia, que son palabras mayores. Era la moto del mundial, un escalón menos, pero parecida. La primer carrera con Miguel Oliveira y Maverick Viñales, que llevaban un año de ventaja, llegué y gané con cuatro segundos de diferencia. Siempre he ido muy bien.

Ya no es suficiente con ser rápido, ¿cuál es la diferencia entre estar ahí y ganar?

Creo que un poco es el trabajo del día a día, el trabajo en el box, saber gestionar la electrónica.

¿Ha vuelto a ver la carrera?

La he visto unas cuantas veces, sí, sí sí. Tengo muchos recuerdos, he guardado muchas fotos. La prensa ha hablado mucho de mí, cuando lo haces bien la gente habla de ti. Así que hay que hacerlo bien a partir de ahora. Cuando alguien lo hace bien la prensa va detrás. Cuando lo haces mal, a la prensa no le interesas. No es recriminar nada, es lo normal. Es la sociedad: cuando lo haces bien te enfocan en la tele, cuando no no.

¿Se valora solo el éxito?

La gente valora más las victorias que el trabajo que hay detrás, sí. No sé qué decirte. Es lo que hay.