La Chana, durante la gala de honemaje
La Chana, durante la gala de honemaje - Flamenco Festival

Londres abraza el flamenco tradicional y el de vanguardia

Gran éxito de Canales, Farru y Gema Moneo en el Homenaje a la Chana, y de Isabel Bayón con «Dju dju»

LondresActualizado:

En Londres no hay un solo público para el flamenco, hay muchos públicos y eso se ve de forma clara durante los días del Flamenco Festival, que acoge nada menos que uno de los templos de la danza en Europa, el Sadler’s Wells, que desde el pasado día 14 y hasta el 25 de febrero viene llenando sus salas de sones flamencos de lo más diverso.

Por este templo escénico inglés han pasado ya nombres como Carmen Linares o María Pagés, y este fin de semana se clausura un festival que ha presentado el flamenco bajo el epígrafe de «Mujer y creación», donde han tenido cabida todas las nuevas versiones que sobre la mujer da de sí misma. Una Carmen reivindicativa de María Pagés; la puesta en valor de mujeres del Renacimiento con «Nacida sombra» de Rafaela Carrasco; la mujer cordobesa del siglo XXI a través de la renovación de los cuadros de Julio Romero de Torres de la mano de Úrsula López, Tamara López y Leonor Leal... Una especie de rebelión femenina contra esos patrones heredados.

Durante la semana la oferta del Flamenco Festival, en rebeldía también contra los estereotipos, ha sido no sólo original sino novedosa, porque se ha podido ver el resultado de la primera residencia artística que han protagonizado un coreógrafo de danza contemporánea, Guillermo Weickert, con la bailaora Ana María Morales, quienes han trabajado junto al músico Sabio Janiak y el croata Ivan Bavcevic, un estudioso de la Escuela de la Conciencia. El resultado ha sido un asombroso taller donde la bailaora Ana María Morales ha descubierto, fuera de su zona habitual de desarrollo estético, otras formas de expresión que, sin alejarse del flamenco, le han permitido ahondar mucho más en su desarrollo emocional y de movimientos, junto a una excepcional música de Sabio Janiak, realizada en directo con diversos instrumentos y elementos electrónicos.

Pero ha dado para mucho más esta edición del Flamenco Festival, como la noche de un espectáculo que, estrenado en la pasada Bienal de Flamenco de Sevilla tuvo su «pena y su gloria». Me refiero al «Dju dju» de Isabel Bayón, creado para ella por Israel Galván. El montaje, que dividió al público sevillano y quizás lo haga también la próxima semana en Jerez, tuvo en Londres una enorme acogida.

La obra que habla de las supersticiones y de los tabúes en escena –el amarillo, las escaleras, los gatos, la petenera- está realizada desde el punto de vista «galvaniano», con un enorme sentido del humor, poniendo a Isabel Bayón en situaciones cómicas e insólitas que el público inglés saludó con amplia sonrisa, y que entendió a medio camino entre el flamenco, la danza y la performance. El montaje está mucho más curtido que en su estreno, más compacto y se ha recortado algo el tiempo. Si Miguel Marín, director del Flamenco Festival, quería «testar» cómo iba a recibir el respetable este tipo de propuestas fuera de su entorno, el resultado ha sido un éxito. «No hay nada como atreverse para descubrir que al final los creadores tienen razón», comentaba a la salida de la obra.

Y como contraste a este flamenco que algunos han calificado de vanguardia, el más tradicional del homenaje a la Chana, Antonia Santiago Amador, gitana nacida en Barcelona y a la que artistas de la talla de Antonio Canales, Farru, Gema Moneo rodearon en el escenario del Sadler’s Wells para que ella desplegara, como si de matriarca se tratara, todo su arte a través del zapateado.

Con la dirección del bailaor y coreógrafo Miguel Angel Rojas, el montaje se desarrolla alrededor de la Chana, que baila sentada haciendo hipnóticos zapateados, y a la que el público recibió en pie. «Yo hace treinta años bailé aquí, y si Dios quiere, el año que viene volveré», prometió emocionada mientras echaba besos y decía, «I love you».

Gema Moneo, al más puro estilo de Jerez por soleá por bulerías; El Farru, con los brazos de su abuelo Farruco con bastón por seguiriyas; y Antonio Canales por soleá, fueron el elenco de lujo que al final, por tangos, rompió el alma inglesa de un respetable que no dejaba de jalear, a su manera, a los artistas. Dos días de lleno absoluto y de vítores que se suman en el haber de este Flamenco Festival.

Y ahora el festival cruza el charco y se traslada a la Gran Manzana, a Nueva York. No hay duda que fuera de nuestras fronteras el público se ha rendido ante el flamenco. En España, a veces por tenerlo tan cerca y formar parte de nuestro universo sentimental, en ocasiones ni siquiera lo vemos. En el Sadler’s Wells de Londres, no sólo lo han visto a teatro lleno, sino que, a pesar del frío exterior, en el teatro lo que se respiraba era el calor de una pasión por este arte sin fronteras.