Ted Neeley, en una escena del musical
Ted Neeley, en una escena del musical - ABC

Un Jesucristo septuagenario

Ted Neeley, interprete de Jesús en la película «Jesucristo Superstar», protagoniza en Madrid una nueva producción del musical de Lloyd Webber

MadridActualizado:

Contaba Norman Jewison, director de la película «Jesus Christ Superstar» que, cuando estaba realizando audiciones para el papel de Jesucristo, apareció un joven menudo, de baja estatura pero con una determinación y una seguridad que le dejaron impresionado. Cuando empezó a cantar, Jewison sabia que había encontrado a su protagonista. Aquel joven menudo era Ted Neeley, y tenía entonces algo menos de treinta años. Poco podía imaginar entonces que, más de cuatro décadas después, seguiría interpretando a Jesucristo en la ópera-rock que crearon los entonces jovencísimos Andrew Lloyd Webber y Tim Rice.

Ted Neeley, que el próximo 20 de septiembre cumplirá setenta y cinco años, protagoniza una nueva producción del célebre musical que llegará el 2 de mayo al teatro de la Luz Philips, donde permanecerá hasta el 13 del mismo mes. Pocos pueden decir con tanta rotundidad que un papel cambió su vida; no solo conoció a su primera mujer en el rodaje de la película de Norman Jewison, sino que desde entonces ha hecho de «Jesus Christ Superstar» y del papel de Jesús su modo de vida. Lo ha interpretado a lo largo de cuarenta y cinco años varios miles de veces. «Es una obra que permanece tan fresca como el primer día gracias a la inspirada música de Andrew Lloyd Webber y las letras de Tim Rice», dice el intérprete.

El musical, uno de los más populares de la historia del género, se presenta ahora en su versión original en inglés, y en una producción que proviene de Italia. La dirección es de Massimo Romeo Piparo; la orquesta la dirige Emanuele Friello, la coreografía es de Roberto Croce, le escenografía de Giancarlo Muselli y el vesutario de Cecilia Betona.

«Jesus Christ Superstar» vio la luz en el teatro Mark Hellinger de Nueva York en octubre de 1971. Un disco de gran éxito grabado un año antes propició su llegada al escenario, aunque su estreno -que no satisfizo al entonces desconocido Andrew Lloyd Webber- fue contestado por colectivos religiosos, que protestaron contra la «humanización» de Jesucristo. La bendición del Vaticano a la película que dirigió Norman Jewison en 1973 suavió la polémica, reeditada en su estreno madrileño en unas fechas muy significativas -noviembre de 1975-, pese a lo cual tuvo un gran éxito. Camilo Sesto produjo y protagonizó aquella primera producción española.