Mario Vaquerizo
Mario Vaquerizo - Ernesto Agudo

Mario Vaquerizo: «El sur corre por mi sangre»

El rockero acaba de pasar por Sevilla para presentar «Cuentos para niños rockeros», un libro que reúne historias de cincuenta estrellas de la música a las que siempre ha admirado

SevillaActualizado:

En «Cuentos para niños rockeros» Mario Vaquerizo regresa a las librerías para desgranar fascinantes historias del universo de la música. A sus 44 años ha ejercido como periodistas, mánager, líder de las Nancys Rubias, biógrafo de Alaska... y reúne en sus redes a más de un millón de seguidores. Tras «Majaradas», «Fabiografía» y «Vaquerizismos» (publicados por Espasa), vuelve con una selección de cincuenta rockeros diseñada por ilustradores de primera línea como Juan Gatti, Leo Peralta o Aitor Saraiba. «Las últimas entrevista las hice para la biografía de Fabio hace ya cuatro años con una grabadora con cinta cassette. Pero un día la cinta se atascó y tuve que sucumbir ante el móvil», recuerda mientras pulso el botón de «rec» de mi teléfono.

Cuatro libros con Espasa...

Así es. Antes había publicado el libro de Alaska con una editorial independiente y después de aquello escribí un par de prólogos para otros libros. Escribir me gusta, aunque también es cierto que nunca me plantee escribir un libro. Al principio me dio pudor, pero soy periodista y a mí lo que me gusta es escribir. Mis libros por ello muchas veces son más periodísticos que novela. Escribir forma parte de mi vida porque desde que tengo 18 años estoy escribiendo.

Toda la vida trabajando...

Soy periodista. Me licencié con sobresaliente en la Complutense y antes de acabar ya trabajaba en Canal Plus haciendo guiones de los making off de las películas que producían, pero me aburrí y me fui a hacer el fanzine de Subterfuge. Allí conocí a Olvido, me hice representante, también tuve un grupo de música...

¿Es un hombre del Renacimiento?¿También pinta?

Me siento muy afortunado porque todo lo que he querido hacer siempre lo he acabado haciendo. Hago en todo momento lo que me apetece, buscando el reconocimiento en mí, no en los demás, lo que también es una filosofía de vida muy rockera.

¿Por qué cincuenta rockeros?

Hay gente que se sorprende porque incluyo a Lolas Flores, a Ramones, Village People o Lou Reed. Para mí todos ellos son rockeros porque el rock no es llevar una chupa de cuero y cantar canciones más o menos con guitarra, para mí es una actitud ante la vida. El ser dueño de tu vida y el buscar el reconocimiento de uno mismo, no buscarlo en los demás. Solamente buscando el reconocimiento en ti acabarás siendo un auténtico rockero. Está Elvis, que hizo lo que quiso en todo momento, y estás Deborah Harry, que lo sigue haciendo ahora a los 75 años con su grupo Blondie.

¿Qué es ser rockero?

Ser rockero es una actitud ante la vida, y sobre todo una filosofía de vida y un lema: querer es poder y no ser prejuicioso ni dogmático. Eso para mí es el rock and roll

¿Le ha llevado mucho tiempo seleccionar a cincuenta rockeros?

No. Me salieron del tirón. Me ha costado mucho dejar a gente fuera. Hay muchos amigos, porque tengo la suerte de estar rodeado de estrellas rockeras y además amigos. Me siento como Palomo Chamorro cuando le acusaban en "La Edad de Oro· de llevar siempre a Dinarama, Radio Futura... y ella decía "yo no tengo la culpa de que todos mis amigos sean genios·, pues a mí me pasa lo mismo con eso. Por ello en este libro están Nacho Canut, McNamara, Carlos Berlanga, Silvia Superstar o Alaska.

Mario Vaquerizo
Mario Vaquerizo - Ernesto Agudo

Alaska cierra la lista de los cincuenta...

El orden no responde a nada. Al ser un libro ilustrado, en un momento dado pudo más la imagen en el orden final que la importancia de las personas. Para mí son todos iguales de importantes.

El prólogo es un resumen generacional...

Es un guiño. Presentar un poquito lo que ha sido mi vida musical y de qué soy producto y cómo es Mario Vaquerizo a día de hoy y a qué se debe que Mario Vaquerizo sea así. Y es así por John Travolta y por tener una tía Elena que le llevó a ver Grease cuando era pequeño y entonces tuve clarísimo que no quería jugar al fútbol, ni a las chapas. A mí lo que me gustaba era quedarme con mi madre, mi tía y mi abuela en la mesa camilla escuchando radio, que me nutrió mucho de una cultura musical, y después por otro lado, la revista Superpop que me llevó a descubrir un montón de cosas. Aplauso, La bola de cristal, las pegatinas... es muy importante para un niño de seis años que se da cuenta de que no le interesa lo que a priori le toca que hacer y tiene la suerte de vivir en un ámbito que se lo permiten -siempre con cautela porque en mi casa me han educado siempre con valores muy tradicionales-. Fui un niño muy feliz.

¿Es realmente un libro para niños?

Está escrito en clave de niños porque el lenguaje es muy sencillo. Buscaba en todo momento generar el interés en esos niños que no saben quién es Prince con anécdotas infantiles. Es un libro para todos los públicos (afirma consciente de que tienes seguidores de tres generaciones diferentes).

Una gran responsabilidad...

El gustar a abuelos, hijos y nietos es un motivo de alegría. Me siento querido por la gente. Muchas veces me lo replanteo en las entrevistas, porque ante preguntas de terceros reflexionas de cosas que en tu día a día no te lo planteas. En el fondo la gente agradece que te muestres tal y como eres porque yo como espectador también agradezco que la gente que me gusta se muestre tal y como es. Para lo bueno y lo malo me muestro tal y como soy. Porque también en el fondo estoy muy seguro de quién soy.

¿Cómo se puede estar todo el día de buen humor?

También tengo bajones como todo el mundo. Paso por episodios adversos porque no soy un robot, soy humano. Tengo la suerte de que soy una persona muy pragmática y no me regodeo en el drama. Me gusta más la comedia. No me cuesta trabajo estar siempre arriba. Soy muy positivo y vitalista.

Incluso hace referencia en el libro a su problema de salud...

Estoy a punto de cumplir 45 años. De repente un día empecé a perder la movilidad de un brazo y he estado tres meses sin poder moverlo. El dolor no lo busca nadie, te impide hacer el día a día y te mina mucho el carácter. He perdido mi vitalidad y espíritu durante tres meses. Me puse en manos del fisio y lo que quería era volver al gimnasio. Tengo la suerte de que todo lo que hago me gusta. He conseguido que mis aficciones se conviertan en mi medio de vida.

Mario Vaquerizo
Mario Vaquerizo - Ernesto Agudo

¿No cansa tanta promoción?

A mí no. Hoy tengo 14 entrevistas pero es que si vengo a Sevilla, o vengo de vacaciones o si vengo a trabajar quiero hacerlo absolutamente todo. La promoción no me cansa, lo que me cansa es no tener promoción.

¿Ha incluido a Rosalía?

Creo que es la última rockera que tenemos en España. No la incluí porque he dejado a mucha gente fuera, pero cuando haya un segundo volumen entrará Rosalía y también Tangana. Porque me parece que son ahora mismo las dos estrellas más jóvenes que no porque no hagan música rock dejan de ser rockeras. Son los protagonistas de este libro, auténticas estrellas, y Rosalía lo es. Cómo pisa el escenario, como se dirige, como canta, como interpreta, como todo. No hay que ser dogmático. Los dogmas al final hacen que te pierdas cosas buenas. Si te haces dogmático del punk me hubiera quedado con los Ramones y me hubiera perdido descubrir a los Village People o a Raphael. A mí me gusta la música y la gente que sabe pisar un escenario.

Un capítulo dedicado a Bimba Bosé...

Una madre coraje, rockera, que hizo en todo momento lo que quiso. Una estrella genio y figura hasta la sepultura.

¿Tiene una deuda España con Lola Flores?

España tiene que agradecer que Lola Flores sea española y sea de Cádiz. Es un monumento. Lo mismo que tienen en Grecia a Aristóteles o Sócrates, en España tenemos a Lola Flores. Es una gran filósofa, una gran rockera y una persona única e irrepetible. España no está en deuda con Lola, España está agradecida de que Lola venga de aquí.

Y Fredy Mercury...

Lo descubrí en el año 1984 cuando yo tenía diez años al ver el programa «Tocata», donde vi a cuatro hombres travestidos pasando la aspiradora cantando una canción preciosa que se llama «I want to break free». Cuando vas descubriendo este grupo y lo que ha hecho, te das cuenta que es una persona que componía fenomenal, que cantaba, que era perfeccionista y que luchó por tener y hacer el grupo que el quiso.

¿Por qué se incluye a Mozart en la lista?

Otro rockero. Era un niño de 13 años que se mete en las cortes de los palacios y empieza a tocar de una manera y a componer óperas y áreas, y se comporta como estrella de rock, porque iba de gira, pero en vez de coger la furgoneta e irse al Festival de Sevilla o Benicassin, se iba a los palacios con un carruaje, cantaba... Mozart me parece un revulsivo para la música clásica.

¿Se ve en la selección la mano de Alaska?

Hay cosas de Alaska que no comparto, como toda la música siniestra, bakalao o ambient. Compartimos muchas cosas, pero otras no. No solo en la música, también en la decoración o en la literatura por ejemplo. Olvido y yo tenemos en común que no hemos prejuzgado nunca.

Mario Vaquerizo
Mario Vaquerizo - Ernesto Agudo

¿Es Mario Vaquerizo un personaje?

Creo que hay que hacer en todo momento lo que te apetezca para ser tú, porque si no estás haciendo un personaje. Cuandó me preguntan si yo hago un personaje siempre digo lo mismo: yo soy así.

¿Cuánto tiempo le ha llevado hacer este libro?

Han sido cuatro meses de documentación, que en este caso ha sido más laboriosa que escribir. No quería caer en la Wikipedia, que la odio, porque el mundo es una fuente de información. No quería hacer un libro de Wikipedia, sino un libro de detalles de la biografía de estas personas que he elegido que además no fueran conocidos, no solo por los niños, sino también por los no tan niños que también los pueden leer.

¿Con qué objetivo ha escrito este libro?

Para esos niños que no saben quién es Michael Jackson, ponerle la miel en los labios para que se interesen un poquito. Como niño pequeño hubiera agradecido tener este libro, pero tuve Superpop y el Gran Musical.

¿Le hubiera gustado tener un niño rockero?

Los tengo. Me encantan los niños. Soy muy niñero y hubiera sido muy buen padre. Lo tengo clarísimo pero el problema es que soy profesional hasta para ser padre. Pero si fuera padre la madre de mi hijo tendría que ser Alaska, no lo concibo de otra manera. Es una cosa de dos. Compartimos que somos muy niñeros y por ello somos los tíos abuelos de los hijos de los amigos. Es más fácil porque no tienes la responsablidad de educar y lo que te dedicas es a malcriar, comprar regalos, y entonces los niños te adoran. En el fondo también soy muy niño. He tenido una infancia muy feliz.

¿Y la adolescencia?

Todos tenemos una edad complicada porque te vas buscando, no te gustas físicamente,... y poco a poco te vas encontrando.

¿Se consideras el Peter Pan del rock español?

No me considero nada. Me considero una persona que hace lo que quiere, que trata de ser feliz y hacer la vida feliz a los demás. Y ya está.

Portada libro
Portada libro - ABC

Con fuertes raíces en esta tierra...

Mi madre es de Lora del Río. Fui pregonero. Se vino muy jovencita a Madrid y se casó con mi padre, que es de Madrid. Nos tuvo muy joven. Mi padre sin ser andaluz es más loreño que mi madre. Soy de la hermandad de Setefilla, tengo mi medalla... Aunque nací en Madrid, el sur corre por mi sangre y me siento muy andaluz en cómo afronto la vida.

¿Qué le gusta de Sevilla?

De Sevilla me gusta la gente, el clima, Carmen Hierbabuena... Me gusta mucho el barrio de Triana. ¡Triana me encanta!

Y la dedicatoria..

En vez del principio está al final. Se lo agradezco a todos mis amigos. Me siento muy querido y me han acompañado también. He hecho un libro muy de verdad. No deja de ser mi visión del rock mi banda sonora.

La portada es de Juan Gatti, que consigue que mis libros se vendan y que sean superventas. Las ilustraciones son de artistas que admiro a los que pedí ayuda, y me dijeron todos que sí. A todo el que le proponía colaborar en el libro quería participar. Es muy «mariovaquerizo», que al fin y al cabo era lo que pretendía hacer.