Wilko Johnson
Wilko Johnson - ABC

Wilko Johnson, el músico «resucitado»: «Ahora todo me parece un sueño fantástico»

El músico, que ha sobrevivido a un cáncer que parecía terminal, presenta «Blow your mind», séptimo álbum de estudio de una carrera en solitario que ha dejado de tener las horas contadas

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Afinales de 2012, un médico le dijo a Wilko Johnson que tenía cáncer terminal de páncreas. Pidió una segunda opinión, y lo mismo. Sin embargo, a pesar de lo desastroso de las predicciones, el ex guitarrista de Dr. Feelgood siguió tocando e incluso hizo el álbum más exitoso de su carrera: «Going Back Home», con Roger Daltrey. Tras dar el pelotazo con el legendario cantante de The Who, un médico que trabajaba como fotógrafo de rock le ofreció repetir las pruebas para tener una tercera opinión, y, tras proceder a una complicadísima cirugía, pudo anunciar al mundo que el cáncer había «desaparecido».

Seguir luchando tuvo su premio, así que decidió volver al estudio para dar continuidad también a la buena racha creativa, grabando nuevos temas y alguna que otra canción compuesta durante las horas más oscuras de su enfermedad, como «Marijuana». «La escribí después del primer diagnóstico», explica el músico británico. «Trata sobre estar sentado en casa, solo, viendo caer la noche, esperando a la muerte. Nunca pensé que la utilizaría, era demasiado deprimente. Pero un día que estaba grabando con los chicos, me puse a tocarla y todos se fueron uniendo al ritmo. De pronto, la canción dejó de ser triste y se convirtió en algo tremendamente alegre».

La vida es sueño

El resultado de aquellas sesiones es «Blow your mind», séptimo álbum de estudio de una carrera en solitario que ha dejado de tener las horas contadas. «No hay nada como que te digan que te mueres para hacerte sentir vivo. Eso cambia tu perspectiva totalmente, y entiendo que la gente siga interesada en saber cómo fue mi experiencia. Estoy agradecido por estar de vuelta en este mundo, y ahora todo me parece un sueño fantástico. De hecho a mí también me interesa hablar de lo cerca que he estado de morir, disfruto hablando de ello».

Ahora su salud es «muy buena», pero Johnson, un tipo que ya era bastante sabio antes de este mal trago, se muestra cauto y asegura que «si he aprendido algo con todo esto, es que nunca se sabe qué te espera a la vuelta de la esquina». Precisamente por eso, ninguno de sus fans debería perderse la visita de este mito viviente del pub rock, ese subgénero que surgió a mediados de los setenta como respuesta a «los sintetizadores, el rock progresivo y los pedales wah-wah», recuerda Johnson. «El rock’n’roll de toda la vida estaba pasado de moda, pero creo que nuestra simplicidad atrajo la atención del público porque sentían que tenía algo especial. Teníamos algo que los demás no tenían».

En su éxito también jugó un papel esencial una puesta en escena sudorosa y agresiva, que transmitía peligro. «Eso formaba parte del espectáculo, la violencia, tanto en el escenario como en la pista. Pero todos sabían que no era violencia real, ¡aunque pareciera que no tocaba una guitarra, sino una ametralladora! (risas)».

El estilo de Johnson a las seis cuerdas es, efectivamente, único. Según él, porque tiene una relación casi religiosa con el instrumento. «Cuando vi una guitarra por primera vez en mi vida, un día que iba hacia el colegio, me quedé fascinado. Era como un Cadillac reluciente. No sabía nada de música pero quería tener una de esas preciosas máquinas que vendían en el escaparate. Luego me lo pasé genial aprendiendo a sacar sonidos, pero lo que me marcó fue esa imagen. Fue una epifanía».