Parchís - ABC

¿Qué fue de Parchís?

Los chicos y chicas del grupo juvenil sufrieron intentos de secuestro y fueron drogados en las giras. Al final fueron estafados, y una de ellas acabó en la portada de Playboy

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«Comando G», «Hola amigos», «Corazón de plomo», «Twist del colegio», «Cumpleaños feliz» o «Parchís» fueron los primeros hits que cantó y bailó toda una generación. Aquel efervescente repertorio conquistó todo un imaginario colectivo durante un lustro que no pudo ser más frenético para sus intérpretes: Entre 1980 y 1985 Parchís publicaron una treintena de álbumes, rodaron siete películas y encadenaron giras una detrás de otra (con hasta tres conciertos diarios). Trabajaban de seis de la mañana a una de la madrugada, pero el esfuerzo mereció la pena, ya que vendieron 25 millones de discos e incluso llegaron a actuar en el Madison Square Garden de Nueva York.

«Hacíamos jornadas de 19 o 20 horas. Éramos una máquina de trabajar, pero no había quejas porque nosotros disfrutábamos mucho», explicaba uno de sus miembros, Frank alias «la ficha azul», durante una reciente entrevista radiofónica con motivo del lanzamiento del documental sobre Parchís que Netflix estrenará el próximo 10 de julio.

«Parchís no tuvo éxito. Fue un fenómeno social», dice en el documental uno de los responsables de Belter, la discográfica que ideó el proyecto y que «explotó» a aquellos niños. La acusación la hacen ellos mismos, cinco adultos ya desconectados completamente de un mundo de la música que, con ese volumen de trabajo y esas cifras de ventas, debería haberlos hecho ricos, muy ricos. Pero mientras ellos se llevaban la fama, otros se llevaban el dinero.

Belter se había fundado en los años cincuenta y había editado discos de Manolo Escobar, Los Sirex, Juanita Reina o Concha Velasco. Pero en 1979, impulsados por el éxito de Enrique y Ana, decidieron abrir mercado poniendo a los niños como principal objetivo y pusieron un anuncio en los periódicos que decía: «Discos Belter da la oportunidad a niños de 8 a 12 años que canten bien y tengan buen sentido del ritmo, para la formación de un conjunto infantil y grabar discos». Los elegidos fueron Tino (ficha roja), Yolanda (ficha amarilla), Gemma (ficha verde), Óscar (ficha azul) y David (el dado), cinco niños que solo pretendían pasarlo bien unos días y guardarse su elepé de recuerdo. Pero la cosa funcionó mucho mejor de lo esperado, y de pronto se vieron sumergidos en una vorágine difícil de digerir. «Era un flipe constante, aviones, helicópteros, fans, giras. Y muchas veces no había nadie que nos estuviera vigilando», cuentan ahora en el documental.

A finales de 1979 se presentaron con en el programa Aplauso de TVE, y esas navidades lanzaron su primer disco con versiones de los Bee Gees, Umberto Tozzi o los Village People. En 1980 rodaron dos películas, y fue al terminar la segunda cuando el grupo sufrió su primera baja. Oscar, o seguramente sus padres, se olieron lo que estaba por venir y lo retiraron del proyecto. Frank Díaz, el niño que ocupó su lugar, asegura en el documental que todos ellos fueron timados por Belter. Pero no solo eso: la casa de discos no hizo nada por mitigar el caos que se apoderó de sus vidas, y cometió negligencias que les pudieron costar muy caras. «En una gira por México, Tino se le dislocó un brazo porque se rompió un cordón de seguridad y se nos abalanzaron los fans», cuenta la ficha azul. «También hemos tenido intentos de rapto, bombas en los aires acondicionados, nos han drogado subiendo al autobús de la gira...». «Sí que es verdad que hubo un poco de desmadre», confirma su ex compañera Gemma.

A pesar de las enormes cantidades de dinero que generó Parchís, Belter intentó meter cabeza en el mundo del rock editando álbumes de Los Burros de Manolo García o La Banda Trapera del Río, pero quebró de forma inexplicable a finales de 1984, y solo unos meses después el grupo se disolvió. ¿Responderá el documental de Netflix a la pregunta de dónde ha ido a parar el dinero procedente de la venta de 25 millones de discos?

El después

Los únicos que siguieron trabajando en el mundo de la música fueron Frank y Tino. La ficha azul lo intentó con el grupo Cien Cielos, pero la aventura duró poco y acabó dedicándose a la fotografía. Por su parte, Tino, el mayor, lanzó tres discos orientados al público adolescente que no llegaron a funcionar. Y tras retirarse definitivamente, ya en los años noventa, la mala suerte siguió cebándose con él, ya que sufrió un grave accidente de tráfico que le ocasionó la pérdida del brazo izquierdo y una fuerte depresión. Una vez superado el bache, dirigió una compañía de limusinas y fue comentarista deportivo.

La ficha verde, Gemma estudió pediatría y dirigió un jardín de infancia en Barcelona, pero ahora es administrativa. David, el dado, estudió Ciencias Económicas en Escocia y se trasladó a vivir a Nueva York, donde se dedica a la publicidad. Y Yolanda, la ficha amarilla, se fue a trabajar a México como actriz y, además de participar en series como «Muchachita», «Cuando me enamoro», «Piel de otoño» o «Como dice el dicho», llegó a ser portada de la edición mexicana de Playboy en 2013.

En 2012 hubo un intento de refundar Parchís con niños nuevos, pero todo quedó en anécdota. Y ahora, a pocos días de que Netflix remoce su leyenda, los miembros del grupo original tratan de sobrellevar el rencor lo mejor posible. «Nuestro representante legal se quedó con 600 millones de pesetas de la discográfica, y la discográfica nos robó a nosotros», se lamenta Frank en el documental. Por su parte, Tino reconoce que a pesar de todo, convertirse en un héroe musical infantil «fue feliz, divertido y apasionante», y deja una interesante lección sobre la que reflexionar: «Hoy los críos tienen que suplir estos ídolos con música que no es adecuada para su edad».