Michael Lang, en el backstage de Woodstock
Michael Lang, en el backstage de Woodstock - ABC
Música

Michael Lang: «Los festivales modernos son todos iguales, y muy restrictivos»

El promotor del Festival de Woodstock presenta en Mad Cool una exposición de fotografías sobre el icónico encuentro de 1969

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Se esperaba recibir a unas 50.000 personas. Pero durante tres días de agosto de 1969, medio millón de jóvenes se reunieron en los terrenos de una granja en Bethel, en el estado de Nueva York, para disfrutar de tres días de música y desenfreno en el Festival de Woodstock. El milagro se obró sólo, por puro karma. Pero hubo un hippie que lo organizó todo, y vivió para contarlo. Michael Lang, el promotor que estuvo detrás del evento pop más icónico de la historia, está en Madrid presentando una exposición sobre aquel mítico encuentro (con fotos de Baron Wolman, el primer fotoperiodista de la revista Rolling Stone) en el festival Mad Cool. Y atención, porque está preparando una celebración del 50 aniversario por todo lo alto: Woodstock 2019.

¿Cómo pudo salir todo tan bien?

En realidad, el mayor problema para cumplir la agenda fueron los equipos de sonido, especialmente el de The Who, que era enorme. Como apareció tantísima gente las carreteras colindantes se quedaron bloqueadas, y muchos camiones llenos de amplificadores e instrumentos no podían llegar a tiempo. Por eso, a medida que iban llegando los equipos, sus respectivos dueños subían a tocar. Funcionó a la perfección porque todo el mundo estuvo muy colaborativo, era el primer día y todos teníamos ganas de que todo saliera bien. A partir del sábado, todo fue mucho más ordenado y cumplimos casi todos los horarios, salvando los parones que tuvimos que hacer por las tormentas, ya que no podíamos arriesgarnos a utilizar grandes cantidades de electricidad bajo la lluvia. Por eso el sábado acabamos a las cinco de la mañana, y el domingo a las ocho y media de la mañana, con Hendrix.

Son conocidas las reticencias que tuvieron The Who para actuar, ya que ellos tenían poco que ver con el hippismo. Pero Jimi Hendrix también os la jugó en cierto modo, ¿verdad?

Sí. Nosotros queríamos que ningún artista cobrase más de 15.000 dólares, pero su management quería más. Así que en compensación, le pedí que diera dos actuaciones. La famosa, con la que cerró el festival, y otra inaugural en acústico que no se llegó a producir... porque él no apareció.

¿No se cabreó con él?

No, no... Ninguno lo hicimos. En ese momento había tanto caos que no tenía ningún sentido perder los nervios más todavía. Le pedimos a Richie Havens que subiera él a inaugurar el festival.

Y vaya inauguración que hizo... Cuando la gente empezó a colarse en el festival, ¿cómo reaccionó?

Al final todo el mundo se coló, porque había tanto caos en las carreteras que ni siquiera llegó el autobús que traía los tickets. Así que cuando la multitud tiró abajo las vallas, en realidad ya no importaba porque nadie iba a poder comprar su entrada.

Según dijo una vez, «fue mejor evitar las estúpidas confrontaciones que acarrean las normas». ¿Qué le parecen los festivales modernos?

Bueno, son básicamente eventos de entretenimiento. Ya no hay trasfondo social, sólo musical. Antes, ir a un festival era mucho más que ir a escuchar tocar a un grupo. Los festivales, al igual que el resto de la industria musical, están en manos de grandes corporaciones, y sólo los festivales pequeños son capaces de mantener una personalidad propia. Los festivales grandes son todos iguales, creados por corporaciones y muy restrictivos en muchas formas.

Cuando terminó el festival, ¿pensaba que seguiría promoviendo eventos como ese?

No. Para nada. Para mí Woodstock fue un evento singular, una respuesta a la llamada de la reunión de las tribus del movimiento hippie. En mi cabeza nunca estuvo la idea de que lo fuésemos a repetir.

¿Qué pensó cuando vio con sus propios ojos el desastre del festival de Altamont, cuatro meses después? ¿Lo sintió como «el fin de la era hippie», como lo consideran algunos?

Lo que pasó en Altamont fue el resultado de varias decisiones que estuvieron muy mal tomadas. Fue un error hacer poca planificación, fue un error contratar a los Hell's Angels como equipo de seguridad, fue un error no hacer las cosas bien en general. No se tomaron el tiempo necesario para crear las condiciones para que todo resultara en un maravilloso día de música en directo. Muchas cosas se hicieron en el último minuto, y cuando empezó a verse la actitud que tenían los Angels, todos sabíamos que iba a ocurrir algo muy malo. Respecto a la segunda pregunta, no del todo. Ya que en los setenta el espíritu hippie siguió vivo, en otras formas. Se transformó en movimientos por los derechos humanos, ecologistas, feministas, etc...

No pensaba repetir la experiencia, pero ahí están Woodstock '94 y Woodstock '99. ¿Qué le hizo resucitar el festival?

En el '94 era el 35º aniversario del festival, y se intentó hacer una combinación de artistas que incluyera a nombres que acabábamos de descubrir, como Green Day o Sheryl Crow. Fue una oportunidad para que familias enteras vivieran la experiencia de un gran festival de música al aire libre, que tuviera un espíritu heredero de Woodstock '69, y fue un evento estupendo, que dio una idea de lo que ocurrió 35 años atrás. En el '99 fue diferente, fue más bien como un evento de la MTV, más que un evento de Woodstock. Además, la música del momento era muy dura y furiosa, no representaba bien el espíritu del Woodstock original.

Ahora está preparando una edición de 50º aniversario, para 2019. ¿Qué perfil de bandas está buscando? Sé que tiene a los Rolling Stones en el punto de mira, pero ¿quién más nos puede adelantar?

En este momento estamos intentando diseñar un programa que se pueda disfrutar en familia, y obviamente queremos que estén artistas de la edición original, como Santana, The Who, y quizá Neil Young o Crosby, Stills & Nash, bandas que siguen manteniendo el espíritu de Woodstock vivo. Y también algunas bandas nuevas.

Sé que le gusta mucho el documental oficial de Woodstock, pero ¿qué le parecen las películas que se han rodado en los últimos años?

Bueno, «Taking Woodstock» fue interesante, pero desafortunadamente no se acercó nada a lo que fue la música del festival. Ha habido otros muchos documentales, que tienen sus buenas y sus malas cosas. Pero en cuanto a películas, creo sinceramente que se podía haber hecho algo mejor.