Michael Jackson, en un concierto en Los Ángeles en 1989 - AP / Vídeo: Michael Jackson y la que, podría ser, mayor estafa de la historia del pop

Michael Jackson, el último escándalo (post mortem) del Rey del Pop

El 60º aniversario de su nacimiento se celebra con sabor agridulce, por las acusaciones de falsificación de su voz en su disco póstumo «Michael»

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Nada puede empañar una carrera musical tan brillante como la de Michael Jackson. Pero acaba de añadirse un borrón post-mortem de lo más innecesario a la discografía del Rey del Pop, justo en la víspera del sesenta aniversario de su nacimiento. Se trata de una falsificación que, además de indignante, resulta ridícula. Al menos así lo aseguran los expertos que han determinado que tres canciones incluidas en su primer disco póstumo («Monster», «Keep Your Head Up» y «Breaking News») están interpretadas por alguien que no es Michael Jackson.

Cuando «Michael» fue publicado en 2010 (solo unos meses después de su muerte), su familia criticó la inclusión de canciones inéditas argumentando que a él «no le hubiese gustado que las publicasen sin estar acabadas». Su hermana Latoya fue incluso más allá declarando que las voces en estos temas no sonaban «a Michael», teoría apoyada por miles de fans que también encontraban algo extraño en las grabaciones. Sony lo negó todo, y como era de esperar, el disco fue un éxito y se colocó en el tercer puesto de las listas estadounidenses.

Aunque las acusaciones de falsificación fueron quedando en el olvido, una seguidora llamada Vara Servoa se tomó la cuestión como una cruzada personal y recaudó fondos para encargar un estudio a un audiólogo forense, que determinó que efectivamente, quien hubiese interpretado esas canciones se parecía mucho a Michael Jackson. Pero no era Michael Jackson.

En 2014, Servoa presentó una demanda civil contra Sony Music con dos acusados formales: los productores Eddie Cascio y James Porte. Se defendieron argumentando que las canciones habían sido grabadas en el sótano de la casa de Porte en Nueva Jersey, pero cuando llegó el momento de mostrar los masters en el juicio celebrado hace unos días en la Corte Superior de Los Ángeles, habían desaparecido misteriosamente. Esto ha puesto contra las cuerdas a Sony, que ya es menos contundente en su defensa y empieza a resultar sospechosa: ¿cómo es posible que la compañía no se interesara por el origen de las grabaciones y acreditara su procedencia?

El acusado

Cuando Vara Servoa presentó el informe audiológico al juez, tenía incluso un sospechoso en su punto de mira: Jason Malachi, un cantante semiprofesional que ya en 2007 se quedó con medio planeta al subir a YouTube la canción «Mamacita». Una emisora de radio de Pittsburgh encontró tal parecido con la voz de Jackson que anunció a través de las ondas que se había hallado un tema inédito del artista. Una vez resuelto el enigma, portales como TMZ reconocieron que sonaba «exactamente igual que Michael», y que también estuvieron a punto de caer en la trampa.

Después de este disparatado episodio, Malachi desapareció durante varios años, hasta que en 2011, un año después de la publicación de «Michael» y en mitad de los rumores de suplantación, posteó en su perfil de Facebook un mensaje sorprendente, claro y diáfano: «Ay chicos, creo que es hora de confesar. He engañado a mucha gente, lo he hecho incluso hoy mismo, pero… era yo. Era yo quien cantaba ”Breaking News”, “Keep Your Head Up”, “Monster” y “Stay”». Llegué a un acuerdo con la compañía de discos, pero ahora ha saltado la liebre. Pido perdón a mis fans, y también a los fans de mi colega Michael Jackson».

El mensaje fue rápidamente compartido por miles de usuarios, pero cuando varios medios se hicieron eco de la noticia, el mensaje desapareció del perfil de Malachi. Desbordado por la situación, el cantante se vio obligado a emplear la vieja excusa del hackeo para justificar sus palabras: «Alguien me ha pirateado la cuenta, yo no he cantado en ningún disco de Michael Jackson». Pero después del informe entregado a la Justicia por Servoa, que le señala expresamente a él, su implicación en el triste trampantojo resulta verosímil.

De ser ciertas las acusaciones (la sentencia se conocerá en los próximos tres meses), estaríamos ante uno de los mayores escándalos de la historia del pop, una estafa que dejaría lo de Mili & Vanilli como una pequeña travesura. Por no hablar de la obligada indemnización que Sony tendría que ofrecer a los que se hicieron con el millón de copias despachadas de «Michael». Además, si realmente fue una falsificación quizá habría que analizar con lupa «Xscape», su segundo disco póstumo.

Para colmo, «Jacko» ha sufrido otro duro revés en su sesenta cumpleaños. Según la Asociación de la Industria de Grabación de Estados Unidos (RIAA), las ventas en Estados Unidos de su disco «Thriller» (33 millones de copias), imbatibles durante décadas, acaban de ser superadas por el recopilatorio «Their Greatest Hits 1971-1975» de los Eagles (38 millones). Si Michael levantara la cabeza y viera el percal... quizá volvería de nuevo al más allá haciendo un «moonwalk».