David Demaría recala en la sala madrileña de La Riviera
David Demaría recala en la sala madrileña de La Riviera

David Demaría: «El “streaming” es el gran robo del siglo XXI»

El músico celebra sus dos décadas sobre los escenarios rodeado de amigos como Chenoa

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Ha sufrido altibajos, sí, pero ahí quedan esos veinte años de carrera para demostrar que con David Demaría no ha podido ni la crisis discográfica, ni las malas decisiones. Que algunas ha habido. Pero ha habido más alegrías, y eso es precisamente lo que David Demaría quiere celebrar esta noche en La Riviera, acompañado de grandes amigos de la flor y nata de nuestro pop, con su ex pareja Chenoa entre ellos. Allí recuperará los éxitos reunidos en su recopilación «20 años», un disco con clásicos con nuevo sonido, temas inéditos e igualmente repleto de colaboraciones de lujo.

—Cumplir veinte años obliga a hacer balance. ¿Volvería a hacerlo todo igual?

—En lo artístico y lo creativo, sí. Lo que no volvería a hacer es trabajar con gente que me ha utilizado, o que no ha creído lo suficiente en mi proyecto, o no le ha dado suficiente valor y no se ha implicado como yo esperaba. De todas formas, me preparé para llevar mi carrera como una maratón, no como un «sprint» de cien metros.

—¿Se refiere a viejos managers, a las radios, a discográficas?

—Hasta que entré en Warner mi carrera no se consolidó. Estuve en tres multinacionales antes de eso y por el camino me encontré a gente con poder que no ha dado valor a lo que yo hacía. Al final esto es un mercado de canciones y, cuando una de ellas rompe y el público te elige, todas esas lógicas se vienen abajo. Ahí todo el mundo se te engancha al carro. He vivido el que no te hagan caso y el estar hasta en la sopa. Ahora busco el equilibrio.

—Imagino que ha seguido componiendo para otros artistas últimamente.

—Sí, por suerte son muchos los encargos de obra con responsabilidad. He escrito para Sole Giménez, he compuesto el tema principal para «La Casa de Bernarda Alba», que se va a llevar ahora al cine y varios inéditos para este último disco que he sacado. Yo no podría dedicarme al mundo artístico si no fuera compositor.

—En la era del «streaming», los intérpretes ven menos dinero incluso que los compositores, ¿no es así?

—El invento del siglo y el robo del siglo XX fueron las editoriales. Y el robo del siglo XXI han sido las plataformas digitales porque, a los que menos han respetado, y a los que menos han tenido en cuenta, ha sido a los autores. Ya no digo los intérpretes... Pero como compositor te digo que es un robo de guante blanco.

—Y a la SGAE, ¿cómo la ve?

—Mal. Es una pena que compañeros tuyos se lo lleven calentito sin contar con el resto. Nunca me gustaron los listillos de la clase.