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Café Quijano: «El que tira de la creatividad de los demás es un parásito»

El trío cuenta cómo ha sido su nueva metamorfosis con «La vida no es la, la, la», y habla sobre la polémica entre Taburete y Los Chikos del Maíz

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Entre los logros de Café Quijano está el haber sido los primeros artistas españoles que cuelan una canción («La Lola») entre los candidatos a los Grammy-Grammy, los americanos. Pero también el haber vendido más de 3 millones de discos en todo el mundo, o haber colaborado con Celine Dion, Carlos Santana o Armando Manzanero. En 2003 la banda lanzó su último trabajo antes de su separación, «Qué Grande Es Esto Del Amor», en 2011 se reunieron con una trilogía dedicada al bolero con nuevo repertorio compuesto por Manuel Quijano, y ahora vuelven a dar un volantazo en «La vida no es la, la, la», un álbum repleto de ritmos reguetoneros. Su líder Manuel Quijano nos lo cuenta.

Este disco es toda una revolucion sonora para Café Quijano.

Sí, la segunda revolución después de la de 2013, cuando sacamos el disco de boleros. Esa revolución fue incluoso mayor, porque en ese momento llevábamos ocho años sin publicar nada, y de repente vamos y volvemos con boleros, que fue un salto arriesgado. En este nuevo disco hacemos pop, que es lo que hemos hecho toda la vida. Hacía 15 años que no sacábamos un disco de pop.

¿Hubo una charla previa sobre qué dirección tomar en este regreso? ¿O surgió así de forma natural?

A medida que íbamos sacando discos de boleros, siempre aparecía la posibilidad de hacer uno de pop, como posibilidad de dar un salto mortal. El tema de los boleros lo dejamos en el mejor momento, cuando los dos últimos discos habían tenido cinco nominaciones a los Grammy. Ahora dijimos, «¿por qué no vamos a cambiar ahora?». Se lo preguntamos a la compañía, ellos encantados de la vida y nosotros también. Sin darle demasiada importancia, teniéndolo en cuenta como un capítulo más en nuestra carrera.

De todos modos, lo de «pop» lo dice porque el reguetón es el nuevo pop, ¿verdad? El disco es reguetonero en su mayor parte.

¿Sabes qué pasa? El reguetón parece unapalabra peyorativa, y yo lo asimilaría más fácilmente diciendo que es un ritmo que marca la tendencia en el pop actual, y que prácticamente todo el mundo, todos los artistas, están usando. Es una forma de interpretar la música que te da mucha vidilla, porque es un ritmo que siempre te estimula. Actualizarse, ponerse al día, está bien en la música. Sin perder la esencia.

Jorge Drexler dice que al reguetón le faltan buenos compositores.

Comparto esa opinión, porque sí creo que el reguetón tiene un montón de posibilidades que aún no han sido exploradas. Las canciones, cuando les quitas sus vestidos rítmicos, se quedan en su esencia. Y si es buena, quedará bien con varios ritmos distintos.

¿El trabajo de estudio ha sido muy diferente?

Ha sido más variado. Hemos estado año y medio con la grabación, el primer single salió en 2017 y lo grabamos en Miami con un productor colombiano, con una base de programaciones sobre la que fuimos creando el resto. Antes era con batería, etc... y ahora eso es más inmediato. Es menos orgánico, se pierde ese punto, pero procuramos tener ese aspecto orgánico sin que haya tantas guitarras.

El título de «La vida no es la, la, la» tiene un punto de llamada de atención, ¿no?

Sí, refleja una discrepancia con cierto concepto de la vida. Refleja el pensamiento de alguien a quien toman por loco, o por persona de vida desordenada, y que dice «oye, aunque parezca un loco, yo sé que la vida no es la, la, la». En un momento puedo frivolizar, pero sé de qué va esto.

¿Cree que habrá fans de Café Quijanos que reniegue de este cambio de sonido?

La verdad es que teníamos más recelo, por decirlo así, cuando hicimos lo de los boleros. Porque nos pareció un salto mortal. Pero tenemos claro que no podemos satisfacer a todo el mundo. Esperemos que en este caso sean los menos posibles.

El disco cuenta con una colaboración de Willy Bárcenas, ¿hay buen rollo?

Sí, hay bueno rollo. No nos vemos mucho, hablamos de vez en cuando, pero es un tío majísimo. Le deseamos que le siga yendo como le va, que es estupendo.

Cuando se vieron en medio de aquel cruce de acusaciones entre Taburete y Los Chikos del Maíz (éstos usaron un sample de Café Quijanos sin su permiso, y Willy Bárcenas se lo recriminó), ¿qué pensaron?

En un momento determinado vimos que Willy hizo lo que parecía lógico, y para nosotros también lo es, que era defender que no se había hecho algo especialmente ortodoxo, por mucho que el rap sea tirar de samples. Es algo que genera demasiada controversia, lo de las formas que emplea el rap, que en ciertos casos no estamos muy de acuerdo. Me parece que todo lo que sea tirar de la creatividad de los demás, es ser un parásito musical.

Hablando de rap, ¿cómo surgió su colaboración con Arkano?

Uno de nuestros músicos tiene cercanía con Arkano, y nos propuso hacerla. Nos encantó la idea porque nos parece que es un tío muy fresco, majísimo, cariñoso y con un talento cojonudo para lo que hace. Cantamos con él hace poco en un festival en Benidorm, y fue genial. ¡No sabíamos que era tan bueno!