Los Backstreet Boys ayer en el Wiznik Center - Isabel Permuy

Backstreet Boys, aullidos de nostalgia por los 90 en Instagram

La «boy band» más exitosa de la historia vuelve a Madrid dos décadas después de su primer concierto en España

Actualizado:

«Si sois fans de los Backstreet Boys, haced ruido». Y el respetable gritó: «Ueeeeeeeee». Nick Carter añadió un matiz: «Si sois fans de los Backstreet Boys desde el principio, haced ruido». Y ahora el rugido del respetable maltrató los tímpanos, un chillido agudo revientacristales que ningún grupo indie ha conocido ni conocerá.

Cuando los Backstreet Boys se convirtieron en ídolos mundiales allá por los prehistóricos 90 lo hicieron a la antigua usanza, o sea sin internet y vendiendo compact discs por decenas de millones y levantando un fenomeno fan 1.0 del recopetín, la «boy band» más triunfal de la historia. Tampoco entonces había smartphones ni stories de Instagram, ahora tan necesarias para difundirnos como marca personal que va a conciertos y emite en directo aullidos de nostalgia por la juventud revivida. Con los móviles en lo alto, el griterío al irrumpir los Back en el escenario fue criminal. Y, en esencia, esa sería la constante: gritos ensordecedores cada poco y miles de personas bailando durante dos horas. O sea, un éxito.

El concierto comenzó con las pantallas gigantes presentando a A.J., Kevin, Howie, Nick y Brian como si fueran superhéroes o luchadores de pressing catch. Y, precisamente por ahí, por el asunto de la lucha libre, se mueve la calculada alma de este largo espectáculo tan perfecto como medido, con escaso elemento sorpresivo pero muy cuidado tanto por las imágenes proyectadas como por las coreografías marca de la casa y los continuos cambios de vestimenta de estos señores de ya cuarenta años que siguen desatando la locura en sus fans como otrora.

Empezarón con «I wanna be with you» y se desató la histeria. Continuaron con «The Call» y se desató la histeria. Después vino cualquier otra, y se desató la histeria. El público, entregado, respondía a un masivo encuentro intergeneracional de 15.000 personas entre veinteañeros y treinteañeros siendo todo más juvenil de lo esperado. «Besos señoritas», dijo el ahora crestudo Nick, y el mujerío de nuestro alrededor aprovechó la ocasión para lanzar un nuevo alarido. También había hombres devotos. Y todes bailaban porque aquello era una fiesta que se llevó dos horas.

Entre los puntos álgidos de un concierto con el acelerador casi siempre pulsado, con el riesgo no consumado de ser anestesiante, destacaría cuando Brian se quedó solo en el escenario para marcarse «Nobody else», el bajo retumbante de la nueva «New Love» con las proyecciones estilo «Sin City», el locurón de «Get down (You´re the one for me)» con A.J. ejerciendo el rol de rapero, la cursilona «I'll never break your heart» cantada en su primera parte en español... Con «Incomplete», Nick se afectó con esmero generando pese a todo un nuevo bramido del personal y el tramo final del concierto con los hits de «As long al you love me», «We've got it goin' on» o «Everybody (Backstreet's back)» fue arrollador.

Sonaba el arpegio de inicio «I want it that way» y eso ya estaba por todo lo alto para terminar. Ellos iban de blanco. En los 90, el dinámico estafador Lou Pearlman creó esta «boy band», como luego hiciera con NSYNC, y como mánager les sabló millones de dólares tras haber fabricado un fenómeno pop mundial que veinte años después sigue dando guerra. En los bises, los Back cambiaron el blanco y se vistieron de gris brillante, robótico, futurista. Y sonó «Don't go breaking my heart», primer single de su último disco de este 2019, llamado «DNA», con el que pretenden no quedarse en lo que fueron. ¿Qué es lo que más os gusta de ellos? «Nos recuerda a la juventud, nostalgia total» ¿Y las nuevas qué os parecen? «A ver, toda la gente ha venido por el "remember"». Pero las nuevas os las bailabais... «Es que nos lo bailamos todo», comentaron unas asistentes.