Aute, o cómo aprender a amar más y mejor

Los astros de la música española se alinean en un gran homenaje, para celebrar sus 50 años de carrera y desearle una pronta recuperación

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Si vamos a hablar de Luis Eduardo Aute, empecemos por lo importante, por lo esencial. ¿Cómo está el animal? «Se encuentra bien, y aunque sigue en fase de recuperación (sufrió un grave infarto en 2016), está tranquilo y feliz, rodeado de toda su familia, incluidas nuestras perras que son sus grandes amores», nos cuenta su hijo Miguel. «También de infinidad de amigos que no paran de venir a visitarle, tantos que a veces nos falta tiempo para gestionarlo. Aprovecho para agradecer a todos nuestros amigos, que nunca han dejado de estar ahí, el cariño que le dan a él y a nosotros todos los días».

Ese cariño, ese amor, se sublimará de forma espectacular el próximo lunes en el escenario (y por supuestísimo las gradas) del Wizink Center de Madrid, en un enorme homenaje que celebrará sus 50 años de carrera y en el que participarán gran parte de los astros de la galaxia pop nacional. Es de ley citarlos a todos: Silvio Rodríguez, Ana Belén, Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Víctor Manuel, Dani Martín, Rosa León, Jorge Drexler, Ismael Serrano, Vicente Feliú, José Mercé, Miguel Poveda, Rozalén, Pedro Guerra, Andrés Suárez, Luis Pastor, Marwan, Cristina Narea y Suburbano. «Mi padre está muy emocionado», dice Miguel. «Como él no está participando en los preparativos no sabía que le estábamos organizando un homenaje hasta que la mayor parte del cartel ya estaba confirmado. Recuerdo cuando se lo conté y le leí la lista completa: con cada nombre nuevo que le iba leyendo se iba emocionando más y más y no podía contener las lágrimas, hasta que llegué al final y solo pudo mirarme y decir “gracias” con un nudo en la garganta y los ojos llorosos. Nos dice constantemente que demos las gracias por él a todos ellos y a todos los que están participando activamente en hacer esto posible. Está muy contento, emocionado y agradecido».

Evidentemente, organizar este tremendo sarao con tantos artistas de agenda apretada ha sido todo un reto. «Sí, realmente ha sido un esfuerzo grande reunir un grupo de artistas tan importante. Sobre todo para coordinar fechas, repertorio, ensayos etc...», explica Luis Mendo, fundador de Suburbano y gran amigo y colaborador de Aute. «Pero creo que al final se ha conseguido un cartel extraordinario, algo difícilmente repetible... Ha habido varios artistas que no podrán participar por tener compromisos anteriores, pero que hubieran querido estar con todos nosotros. Por eso, entre otras cosas, está ya programado otro concierto para Eduardo en Barcelona para el día 2 de febrero en el que participarán muchos amigos catalanes y algún artista que no ha podido estar en Madrid. La respuesta de todos ha sido enormemente cariñosa y todo el mundo se ha mostrado dispuesto a hacer literalmente “lo que haga falta” por Eduardo».

Una de las presencias sobre el escenario que tendrá mayor calado emocional será la de Cristina Narea, cantautora chileno-madrileña que ha colaborado los últimos 18 años con Aute como parte de su banda. «Todo empezó el año 99, cuando me llamaron a dos días de un concierto en Córdoba creo recordar. Me tuve que aprender 27 temas, su segunda voz, las guitarras, las percusiones... Entré en el universo Aute durante 48 horas y cuando terminó ese primer concierto, nos miramos Eduardo y yo, y me dijo “ha sido precioso!, aquí te quedas para siempre si quieres...”; y así han pasado los años. Soy una mujer afortunada por compartir tantas horas junto a una persona como Eduardo, viajes, canciones, conciertos. Nuestra relación siempre ha sido cómplice en el escenario, muy afectuosa al bajarnos de él y para mí un aprendizaje constante al convivir con un ser tan especial».

Cuando se le pide que describa el legado de su compañero, Narea se deshace en elogios, «La calidad de su creación, su capacidad de trabajo. Su mirada crítica. La capacidad de hacer fácil lo imposible, de comunicar su universo sin concesiones y de llegar a tantas personas. Su ternura y dignidad». Igual que Jorge Drexler, que conoció al maestro poco después de afincarse en Madrid. «Fue en uno de mis primeros regresos a Uruguay ya como artista algo conocido. Hice de telonero para Aute en el Teatro Solís de Montevideo, y compartí algunos días maravillosos con él. Siempre le agradeceré la generosidad que tuvo de compartir escenario conmigo. Respecto a su obra, tengo que decir que me gusta muchísimo, me gusta con locura. Lo que más admiro es que entiende la canción como un acto cultural, nunca como una herramienta comercial».

Todos los cantautores de habla hispana, y por extensión sus músicos, deben algo a Aute. Pero la persona más adecuada para juzgar su obra quizá sea, de nuevo, su hijo Miguel. «Su principal legado no es algo concreto, sino una serie de ideas, obras y actitudes que en conjunto representan una pequeña parte de mi padre. Lo principal de su legado es la belleza, como el título de su canción. Sus letras van más allá de lo que serían simples canciones. Son reflexiones, muchas de ellas nunca antes planteadas. Es aprendizaje en cada pieza».

A lo largo de su vida, Miguel ha visto cómo su padre entraba en la vida de millones de personas con sus canciones. «Con ellas,la gente puede explicarse a sí misma ideas y sentimientos muy complejos que ni siquiera sabía que estaban ahí porque eran muy difíciles de describir, y mi padre de algún modo tiene esa capacidad de dibujar con palabras esas cosas que muchos sentimos, pero que hasta entonces eran movimientos deformes e imprecisos en algún lugar de nuestras entrañas».

Elegancia, sobriedad, humor y humildad siempre están presentes en las melodías y textos de Aute. «A veces más de lo uno y menos de lo otro», bromea Miguel. «Es capaz de mostrarnos que detrás de un concepto simple hay infinidad de matices. Se me ocurre como ejemplo una de mis canciones favoritas, “Mojándolo todo”, que me gusta desde pequeño, aunque evidentemente no entendí su significado hasta que crecí un poco. Animo a leer detenidamente la letra y ver cómo algo tan “sencillo” como un cunilingus se convierte en toda una aventura, una historia, una canción de amor con mil formas de interpretarlo... y todo con una elegancia que no hay ni siquiera en textos que tratan temas que se prestan más a la alegoría poética. Es sublime. Creo que quien escucha sus canciones, lee sus “poemigas” o contempla su obra pictórica crece como persona y se da cuenta de que hay mucha más belleza dentro de cada uno de nosotros de la que jamás podríamos imaginar. Su legado es haber ayudado a miles de personas a ver una belleza en la vida que está oculta a primera vista, y haber ayudado a muchos a amar más y mejor».