El músico gaditano regresa a El Puerto para presentar su último disco. - PEPA NIEBLA
CONCIERTO

Javier Ruibal: «Hay que tener ambición para mejorar las cosas pero sin ser codiciosos»

El compositor gaditano que recientemente ha ganado el Premio Nacional de Música, presentará ‘Paraísos mejores’ el viernes 29 en El Puerto

CádizActualizado:

Javier Ruibal, el músico que cautiva corazones susurrando palabras al alma, estrena este sábado su último disco en el teatro Pedro Muñoz Seca del El Puerto. «Tocar en casa es estupendo porque no hay nadie mejor para valorar lo que haces que los que te han visto crecer. Esos que se paraban con el chiquillo que practicaba en una casapuerta para aprender canciones de otros y que con el tiempo fue haciendo las suyas propias. Gente que ahora te ve agasajado y premiado y que comparte contigo esta satisfacción».

Paraísos mejores’ es un trabajo de estudio pero tiene el magnetismo y la frescura de un disco hecho entre amigos. Ruibal se ha rodeado en esta ocasión de figuras como Juan Luis Guerra, Chico César, los Glazz y Fetén Fetén para crear once temas que reflejan «la aspiración de superar viejos y caducos paraísos para dar paso a nuevas esperanzas y anhelos». El compositor explica que los amigos que aparecen en este disco son una muestra de su universo y de la propuesta que presenta que es «una música muy personal pero muy abierta a mezclarse con las influencias y las buenas maneras de hacer de otros artistas».

«Amor por encima de cualquier otra cosa, ese es el paraíso más fabuloso de cuantos puedan existir»

El portuense conversa sosegado y satisfecho de su último trabajo que aúna la precisión del cirujano y la experiencia de un veterano que acumula 35 años de oficio y una docena de discos. Alquimista reflexivo y enamorado, Ruibal se nutre de sus raíces para conseguir elaborar nuevos elixires que son ambrosía para sus fieles. Nacido en El Puerto de Santa María en 1955, se confiesa hijo de esta tierra. Gaditano por derecho, «capaz de ser feliz y conservar un sentido profundo y trascendente de la vida». Innovador, versátil, comprometido y respetuoso con el público al que siempre trata de tú a tú, de manera individual.

«Procuro entregar las cosas lo más pulidas y ‘limpitas’ posibles. Creo que después es el público, persona a persona, el que decide si le gusta el disco. Como autor, trato de hacer un trabajo lo más esmerado posible y que sea novedoso. Entre las premisas fundamentales está el no copiarte a ti mismo ni a los demás», indica.

En este disco, el diseño corre a cargo de Pedro Perles, un artista gráfico de El Puerto; las fotos son de Pepa Niebla, artista y cantante de jazz que ha colaborado en otras ocasiones con el músico. Además, no pueden faltar habituales como el violinista marroquí Faiçal Kourrich y los portuenses José Recacha y Dani Escortell; su hijo Javi se encarga de la percusión y la batería y, además, es responsable una producción que respeta la esencia de Ruibal pero que suena más bailonga y contemporánea como en el primer single, ‘Tu divo favorito’, donde dos artistas callejeros dan vida a un amor entre la ópera y el rap.

«Creo que, hoy por hoy, cuesta que el público se lleve a casa el álbum porque los formatos digitales han ido en detrimento del disco pero yo sigo intentando entregar trabajos que sean bellos por dentro y por fuera. Creo que hay algo ceremonioso que no se debe perder en cada entrega. Para una buena ceremonia uno tiene que ir con sus mejores galas por eso hay que presentar el disco bien acabado y bien bonito, para premiar a la gente que te sigue con cosas lo mejor hechas posible». Así, Ruibal, se ha ganado el respeto de crítica y público. Sus seguidores son incondicionales.

Once paraísos

El paraíso soñado de Ruibal no es grandilocuente, ni fatuo. Requiere cosas sencillas. «Me concedo las cosas que de verdad me apetecen como cantar, componer, escribir, buscar una emoción compartida con la gente... Pero por encima de todo aspiro a tener algo que tengo y que espero seguir teniendo que es amor. Amor de corazón, de los míos, de mi pareja. Amor, por encima de cualquier otra cosa, es lo que pondría como el paraíso más fabuloso».

Todos los personajes que pueblan los temas de este disco quieren encontrar su edén particular siempre mejor y más allá del último que han tenido. Así vemos que ‘La Geisha gitana’ sueña con ser aceptada entre los flamencos y ‘Black Star Line’ alberga el sueño de los africanos que anhelan una vida digna en su saqueado continente. En ‘Cuenta conmigo compadre’ se pone el foco en los políticos corruptos mientras que ‘El fin del mundo fue ayer’ es un canto a la esperanza en la humanidad pese a sus locuras bélicas y materialistas. «Veo el panorama sombrío pero creo firmemente en que el ser humano sabrá mirar hacia adentro para romper con el egoísmo y la codicia del dinero. Caminaremos, aunque sea a paso lento, hacia algo mejor», reflexiona.

Ruibal confiesa que le gusta que las canciones sean apacibles y que inviten a la escucha colectiva. Sus temas se aliñan con una parte de diversión y otra de emoción porque «las dos cosas casan muy bien y se puede viajar de una emoción de piel, a la risa y al humor». Sin embargo, la crítica y la faceta reivindicativa siguen estando presentes. «La reclamación con sentido del humor llega mucho más allá porque duele donde tiene que doler pero evita el conflicto porque se dice de manera sutil. Por eso creo mucho en el humor, porque por la vía de la risa y de la broma se puede llegar más lejos. A pedradas, desde luego, no se consigue nada».