La Reina junto a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, durante la entrega de los premios
La Reina junto a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, durante la entrega de los premios - EFE

«Puño» y Mónica Rodríguez, ganadores de los premios SM 2018

Ambos han escrito dos historias de superación y de lucha contra los estereotipos, con las que se han llevado los galardones mejor dotados de la literatura infantil y juvenil

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Dos historias de superación y de lucha contra los estereotipos son las obras escogidas para celebrar la 40ª edición de los premios SM El Barco de Vapor y Gran Angular. Se trata, respectivamente, de «La niña Invisible», de David Peña Toribio (más conocido como «Puño»), y «Biografía de un cuerpo», de Mónica Rodríguez, que recibieron sus galardones de la Reina Doña Letizia en un acto celebrado en la Real Casa de Correos.

Los premios SM, considerados los de mayor dotación del mundo en su categoría con 35.000 euros, llegan a sus cuarenta años «sin ningún atisbo de la crisis de la mediana edad». Así lo ha explicado durante la rueda de prensa que anunciaba a los ganadores Gabriel Brandariz, gerente de Literatura Infantil y Juvenil de la editorial, que también ha detallado que por estos galardones han pasado escritores de la talla de Jordi Sierra i Fabra o Laura Gallego.

Las obras premiadas llegarán a las librerías hoy. Ambas se complementan como el anverso y el reverso de una hoja. «Puño» (Madrid, 1978) ha escrito la historia de una niña que se rebela contra la ley que rige su tribu prehistórica que dicta que solo los niños pueden realizar el viaje iniciático. Mónica Rodríguez (Oviedo 1969), por su parte, narra la de Marcos, un estudiante de danza clásica adolescente, con todo lo que cada una de esas palabras implica.

«La niña invisible» se ha alzado ganadora del premio Barco de Vapor entre 181 manuscritos y está dirigida a lectores de entre 8 y 11 años. El jurado la ha escogido por tratarse de una obra de literatura infantil que, «partiendo de la tradición literaria y estando ambientada hace miles de años, es capaz de crear una historia cercana que habla de un tema muy actual, sin renunciar al lirismo y componiendo una protagonista que ganará el corazón de los lectores».

El ilustrador «Puño» cambia, en esta ocasión, «los pinceles por el teclado... Pero no del todo porque hablo del dibujo desde una perspectiva prehistórica: desde la necesidad de comunicarse con el resto de humanos y también con los que vendrán después». A través de un divertido juego de palabras con los nombres, presenta unos personajes en un contexto histórico poco común en los libros infantiles y que él ha procurado que sea «fiable, con respaldo científico». El galardón recibido supone para «Puño» su «puesta de largo como escritor después de 24 años ilustrando». Además, insiste, cumple «un viejo sueño».

Ensayo y error

El premio SM Gran Angular 2018, «Biografía de un cuerpo», ha sido elegido por el jurado entre 134 manuscritos por «construir con gran calidad literaria, un lenguaje tan exigente como eficaz y una estructura narrativa evocadora, un relato que nos habla de la pasión, el drama y el milagro de la adolescencia con personajes que discurren, como todos nosotros, entre el ensayo y el error».

Rodríguez ha comentado que esta historia nace de la necesidad de «entender a mi hija Marta, que tiene 14 años, y se dedica a la danza clásica desde los ocho». La autora quería ahondar en las relaciones paternofiliales en una época trascendental en la que los jóvenes «escriben su primera biografía con su cuerpo». Subraya así la importancia de un físico sometido tanto a los cambios propios de la edad y como a la exigencia de una disciplina, «que también llega a afectar al entorno familiar», ha reconocido Rodríguez. La novelista traza asimismo un paralelismo con Nijinsky: «el gran bailarín del siglo XX, que fue considerado el dios de la danza y que terminó encerrado en psiquiátricos los últimos 31 años de su vida».

La escritora ha conseguido este galardón tras ser finalista en las últimas tres ediciones y ha considerado que se trata de un «doble premio: a la constancia y a la ilusión».