El escritor argentino Patricio Pron
El escritor argentino Patricio Pron - Ernesto Agudo
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Patricio Pron, el cuento inteligente

El escritor argentino, residente en España, compone en «Lo que está y no se usa nos fulminará» un libro de relatos en la mejor tradición de su país

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Patricio Pron es un escritor muy argentino, pero tiene un sentido del humor mucho más acentuado que la mayor parte de sus compatriotas escritores, lo que le permite entrar y salir de su propia tradición, que es, por cierto, la que ha dado a la lengua española desde hace un siglo los mejores cuentistas. De manera que en algunos cuentos gustará a los borgianos («Quien te observa en el espejo…») cuando en otros («Uno de esos padres») es cortarziano. Uno de los mejores, que abre el volumen con el título de «Salon de refusés», habría podido ser firmado por Ricardo Piglia. Tres grandes mentores, que tienen en común, y en eso se encuentra para mí el mejor campo de acción del propio Patricio Pron, haber escrito su obra desde la inteligencia, que por tanto incluye el humor, casi siempre por el procedimiento de la ironía.

También hay en el estilo de Patricio Pron una cierta desconfianza hacia caer en lo obvio. Es por ello que cuando una vez cae, en el titulado «La repetición», que es casi una novela corta, me ha parecido estar a otra altura que el resto. No es mala la idea, tampoco está mal resuelta la melancolía del personaje, pero no cuadra tanto con la originalidad del resto de los cuentos, quizá por haber medido mal la extensión y prolongar en exceso la idea.

El adjetivo original podría ser excesivo cuando se trata de un género en el que no parece posible. Pero Patricio Pron es muy original. Decir en qué radica esa cualidad es hacerla inseparable de un espacio muy suyo, que yo podría aventurarme a definir residente en el reino de la paradoja. Cuando uno cree que una situación (por ejemplo, la angustia de un matrimonio por tener o no un hijo), está bien descrita, viene Pron y la trastoca, con la principal condición de su estilo, que es ver el otro lado de cada cuestión. Es como si una situación, personaje... pudiera ser útil verla del revés, y mostrara al hacerlo una propiedad en la que no habíamos pensado o que deduce su doble faz.

Rostro de la denuncia

En el cuento «Oh invierno se benigno» extrae de las ridículas preguntas de los cuestionarios del visado para entrar en EE.UU., no solo humor, sino una crítica acerba a los estados, por la vía de hacer que un militante contra la extinta RDA (la Alemania comunista) no podría rellenar ese cuestionario y entrar en un país que parece en las antípodas de aquél. El lector comienza riendo (es difícil no hacerlo a ratos cuando lees estos cuentos), pero conforme avanzan los supuestos que imagina, el rostro de la denuncia emerge contundente.

Otro cuento soberbio obtiene su luz mayor en la revelación autobiográfica del final. Se titula «Un divorcio de 1974» y se une a la larga serie de cuentos de los siglos XX y XXI y en que se denuncia la represión militar argentina, pero también algo menos obvio, los sueños y vicisitudes de las juventudes peronistas previas a esa dictadura.

Lo pasmoso es que un tema como el del doble, combinado con el excelente sentido del humor, consiga extraer tanta enjundia, en el cuento «Este es el futuro que tanto temías en el pasado». El juego de contratar un socias para que con el nombre de Patricio Pron haga los bolos de escritor en promoción, por el procedimiento de estar a la vez dentro y fuera de lo autobiográfico, alcanza a ser retrato de vida, pero también permite, al llevar la situación al extremo del absurdo, una reflexión sobre la creciente depauperación del valor literario, y de la identidad del autor en el mercado de la imagen y de la firma. En estos cuentos, humor reflexivo e inteligencia se unen a una imaginación muy creativa