De Nueva York a Auschwitz según Martin Amis, pasando por Anne Tyler, Baroja, Pérez-Reverte y Ospina
De Nueva York a Auschwitz según Martin Amis, pasando por Anne Tyler, Baroja, Pérez-Reverte y Ospina - David de las Heras
RECOMENDACIONES: NARRATIVA

Mejor viajar leyendo

La narrativa y la poesía han pisado fuerte en 2015. Un nuevo Baroja, premios incuestionables -Ida Vitale, Marta Sanz y Sara Mesa- y «pesos pesados» como Luis Mateo Díez y Anne Tyler

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Viajar sin moverse del sillón tiene sus ventajas. Ahorrarse las colas ante el mostrador de facturación después de un largo trayecto hasta el aeropuerto, por ejemplo. El descuido de olvidar el pasaporte en casa, el peligro de quedarse en tierra. Retrasos, reclamaciones, nuevos retrasos. ¿Qué más? El ansia de querer verlo todo en dos días, a riesgo de sufrir un síndrome de Stendhal de manual. Por no hablar de los mareos en el barco o en el coche o en el tren. La biodramina, las maletas, las prisas. El estrés.

Mejor viajar con la imaginación. Mejor viajar leyendo.

En 2015 hemos viajado mucho. A París, a Nueva York, a Baltimore; también por España. E incluso en el tiempo, gracias a novelas con parada final en la guerra civil, en Auschwitz o en la Francia de la Ilustración. Por viajar, hemos viajado a lugares inventados: el Café Borenes, sin ir más lejos. Será por destinos...

Es precisamente Luis Mateo Díez quien nos invita a «Los desayunos del Café Borenes» (Galaxia Gutenberg; 17,50 euros), durante los cuales, si aguzamos el oído, sorprenderemos verdades como puños. Una de ellas: «A veces tenemos la impresión de que cada día abundan más las novelas que no son novelas y que están escritas por novelistas que no son novelistas para lectores que no leen». Las que aglutina este mapamundi, en cambio, son novelas-novelas (y poesía-poesía) para lectores-lectores. Garantizado.

Todos los Barojas posibles

Un paseo por esa afición tan española, el cainismo, nos espera en «Los caprichos de la suerte» (Espasa; 19,90 euros; e-book: 12,99 euros), un Baroja que ha permanecido inédito hasta ahora. Guiados por el autor de «El árbol de la ciencia», atravesamos los años de odio y cólera de nuestra guerra civil; también la distancia que separa Madrid de Buenos Aires, capital a la que Baroja pensó trasladarse desde su exilio parisino, aunque en el último momento, cuando estaba a punto de subirse al barco en el puerto de Le Havre, optó por volver a España. Quien sí logra llegar a Argentina es el protagonista de esta novela en la que se dan cita todos los Barojas posibles. El íntimo, el visionario, el pesimista, el melancólico.

Mientras Tom Spanbauer recita a Auden en Nueva York, Anne Tyler se queda en su familiar Baltimore

Y ya que estamos en París, como Baroja, quedémonos en la plaza de los Vosgos, acompañando a Marta Sanz en su «Farándula» (Premio Herralde; Anagrama; 17,90 euros; e-book: 9,99 euros), una moderna «Eva al desnudo» sobre la lucha de clases entre las gentes del teatro y las alfombras rojas de los festivales de cine, con sus puñaladas a traición y sus falsas sonrisas profidén. Otro París, el de finales del siglo XVIII, es el escenario de «Hombres buenos», de Arturo Pérez-Reverte (Alfaguara; 22,90 euros; e-book: 10,44 euros). Por él se mueven los dos miembros de la Real Academia que deben traer a España de forma clandestina los veintiocho tomos de la «Encyclopédie» de Diderot y D’Alembert, prohibida en nuestro país. Una misión plagada de peligros.

Y de Francia a Suiza, un paso; mejor dicho, un libro: «El año del verano que nunca llegó» (Literatura Random House; 18,90 euros), donde William Ospina se cuela en la noche de junio de 1816 en la que, reunidos en Villa Diodati, la casa alquilada por Lord Byron a orillas del lago Lemán, Mary Shelley crea «Frankenstein» y John Polidori escribe «El vampiro». Aunque parezca increíble, fue la erupción de un volcán en los mares del Sur lo que hizo posible aquella «tormenta de ideas».

Dardos venenosos

También Fernando Vallejo nos propone una vuelta al pasado –el suyo– en «¡Llegaron!» (Alfaguara; 18,90 euros; e-book: 12,99 euros). A diferencia de Isak Dinesen, que tuvo una granja en África al pie de las colinas de Ngong, los abuelos de Vallejo se conformaban con Santa Anita, una finca en las afueras de Medellín. En ella recibían con estupor y temblores a sus nietos al comienzo de las vacaciones. «Éramos el tifón, el huracán, el tornado», recuerda el escritor. Si quieren reírse con sus dardos venenosos, ya saben. Y para seguir riendo, nada mejor que «Somos una familia», de Fabio Bartolomei (Tusquets; 19 euros; e-book: 13,99 euros): la Italia de la década de los setenta vista por Al, un niño que pronunció su primera palabra a los cinco meses, a los tres años escribía, y hoy, a los catorce, tiene el cerebro de Einstein... y una mala leche a prueba de bombas.

Marta Sanz moderniza «Eva al desnudo» y Sara Mesa hace la autopsia de una relación tóxica

Baroja, Pérez-Reverte, Ospina, Vallejo, Bartolomei; los suyos no son los únicos viajes al pasado. Así, Juan Manuel de Prada recrea la enemistad de la princesa de Éboli con Teresa de Jesús en «El castillo de diamante» (Espasa; 21,90 euros), un recorrido por la España de Felipe II a lomos de una prosa deslumbrante. Y en los campos de concentración nos internamos, sobrecogidos, de la mano de Martin Amis y «La Zona de Interés» (Anagrama; 19,90 euros), novela de una ironía que bordea el escalofrío: los prisioneros judíos empiezan a quejarse en cuanto salen de los trenes («¿Se da cuenta, se da cuenta de que en este tren no había vagón restaurante?»); y los nazis, que tienen un presupuesto bastante ajustado («El Zyklon-B es más barato que las balas»), le quitan importancia al asunto: «¿Qué es lo que no les hacemos? No los violamos». Helada como un témpano es también «Cicatriz», de Sara Mesa (Premio Ojo Crítico; Anagrama; 16,90 euros; e-book: 9,99 euros), la autopsia de una relación tóxica.

Paseando por Manhattan

La Gran Manzana no podía faltar en este mapa narrativo. Sus contradicciones quedan al descubierto en «Nueva York: Historia de dos ciudades» (Nórdica; 22,95 euros), reunión de grandes nombres de hoy y de mañana: Zadie Smith, Junot Díaz, Lydia Davis, Jonathan Safran Foer... Entretanto, Tom Spanbauer callejea por Manhattan recitando versos de Auden –esos que dicen «Yo te quise más» (Literatura Random House; 23,90 euros), y que él convierte en un hondo tratado del amor y sus diferentes posturas–. A trescientos kilómetros de allí, Anne Tyler decide no moverse de su territorio, Baltimore, desde donde desenreda «El hilo azul» (Lumen; 24,90 euros), un «sube y baja» por las ramas del árbol genealógico de los Whitshank, familia a la que más de uno quisiera de vecinos. Para reír y llorar con ellos.

Cerramos con unos cuantos versos. Los del XXIV Premio Reina Sofía, Ida Vitale, «el más perdido soldado raso en el campo minado de la poesía», según sus propias palabras: «Todo de pronto es nada» (Ediciones Universidad de Salamanca / Patrimonio Nacional; 18 euros) repasa su trayectoria desde «La luz de esta memoria» (1949) hasta «Poemas inéditos» (2015). Los del XXVII Premio Loewe, Óscar Hahn: «Los espejos comunicantes» (Visor; 10 euros) mezcla amor y Apocalipsis. Y los de la suicida Anne Sexton, más viva que nunca en «Un autorretrato en cartas» (Linteo; 24,90 euros). En una de ellas le escribe a su hija, Linda, a quien imagina en el futuro, cuando sea una mujer. Desde esas pocas líneas la abraza porque sabe que su muerte hará imposible el abrazo real.