MÚSICA

Los discos imprescindibles de 2017

Año de mucho bocazas. Ante tanto ruido, los discos parecen haberse confabulado en su contra, con una cosecha como no se recordaba en mucho tiempo

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  1. «Songs of experience» (U2)

    Songs of experience. U2 (Universal). Alguien dirá que la época de U2 ya pasó, como la de Oasis, estrellas de los ochenta que no quieren bajar del carro. ¡Cuando no hacen más que imitarlos! A un servidor no le importa que cada vez sus canciones se parezcan más a sintonías para despertador. Pues mira qué bien, imaginen un mundo sin U2. La hecatombe. ¡Y hasta en «You Are The Best Thing About Me» hay ecos de una canción de Antonio Vega! Para que vean lo pequeño que es el mundo. Está pero que muy bien el disco, no hagan mucho caso de lo que lean por ahí, que nos ponemos estupendos con facilidad.

  2. «Pure comedy» (Father John Misty)

    Pure comedy. Father John Misty (Sub Pop). Si eres de los que venderías tu alma por ver un doblete de conciertos de Nick Cave y Elton John, te interesará este disco, firmado por uno de los últimos «niños terribles» de la industria. Comenzó anclado en el folk blues de botella de Bali Hai y ácido lisérgico, para ir cobrando una madurez interpretativa que hace a uno replantearse la dieta diaria. Father John Misty es el sueño húmedo de los que gusta suspirar por una estrella del rock en su moribundia permanente. Pero no te creas nada, que todo es «pura comedia».

  3. «Americana». Ray Davies

    Americana. Ray Davies (Legacy). ¿Beatles o Rolling Stones? Ante la pregunta, muchos contestaban: ¡Los Kinks! Sí, Ray Davies no es un santo, es más bien un canalla, un superviviente de mil y un avatares vitales. Este año sorprendió con una colección de postales desteñidas que cobraban color gracias a los Jayhawks, banda lujosa de acompañamiento para unas canciones agridulces, marca de la casa. Ray hace un ejercicio de memoria para resituarnos en una América de la que se enamoró de joven y que quiere seguir viendo como la tierra prometida que cantara Woody Guthrie.

  4. «Melodrama». Lorde

    Melodrama. Lorde (Universal). El disco de la jovencísima neozelandesa no es perfecto, por una razón: eso no puede suceder, ni siquiera la mejor Madonna lo consiguió. Ni Michael Jackson. Los ejemplos vienen a cuento, porque su olfato para el pop es de esa galaxia donde solo llegan los elegidos. Si vas buscando una canción con la que saludar el Año Nuevo, ya la has encontrado: es «Green Light», con la que abre el disco. «Homemade Dynamite» no le anda a la zaga. Lorde es insultantemente joven, aunque el melón ya está abierto y estas artistas prodigio suelen durar poco. Aprovechen el momento.

  5. «Far from the echoes». Salto

    Far from the echoes. Salto (Industrias Bala). Lo de Germán Salto es de traca. Piloto de avión y nieto de un fabuloso periodista de esta casa, su pasión por la música ha sido tan fuerte que planteándose anda si pedir su excedencia y lanzarse sin paracaídas al circo del rock & roll. Su segundo disco es una prominente obra, a la forma de las óperas rock, por la que se ve pasar en fotogramas sonoros el mejor rock de los setenta. Para amantes de Big Star, Paul McCartney y Elvis Costello.

  6. «Antigua y Barbuda». Ángel Stánich

    Antigua y Barbuda. Ángel Stánich (Sony). Dicen que nunca ha dado entrevistas. ¡Y lo entrañable que es cuando lo conoces! Hace bien Ángel, santanderino culto de pro en no hacernos caso. La fuerza no se le va por la boca, solo canta y toca de pueblo y pueblo por toda España desde hace ya… ¿cuatro años? Y así le siguen, como a los Dead, legiones de admiradores. Entregado al escenario, sus ingeniosidades sí provocan un respingo de placer. Cualquier día le tuerzo la mano y lo entrevisto, lo juro.

  7. «Chuck». Chuck Berry

    Roldan Serrano

    Chuck. Chuck Berry (Dualtone). El rey negro del rock and roll nos dejó este año. Una vida de exceso y escándalo, longeva contra pronóstico, de uno de los fundadores de ese invento que corta la respiración. Chuck fue uno de los más grandes, para muchos el mejor, también como letrista, ojo. Su último disco te hará volver a calzar los zapatos de gamuza azul. Y te volará la cabeza una vez más.

  8. «Bidin’ my time». Chris Hillman

    Bidin’ my time. Chris Hillman (Rounder Records). Hillman comenzó con la mandolina, se pasó al bajo con los Byrds y siguió dando guerra en las trincheras del rock americano. Este disco es un santuario al que debes sin falta acudir si eres de los que añoras los tiempos en los que había «canciones que consiguen que te pueda amar».

  9. «Journey to the mountain of forever». Binker & Moses

    Journey to the mountain of forever. Binker & Moses (Gearbox). ¿Puede un disco doble de un joven dúo de jazz dejarte con ganas de más? La respuesta es sí y viene de Londres, gracias al saxofonista Binker Golding y al baterista Moses Boyd. El fraseo de Binker, que evoca a Freddie Hubbard, no se amilana al entrar en escena veteranos que colaboran en el disco, como el saxo del clásico del free jazz Evan Parker o la trompeta de Byron Wallen.

  10. «The ecstatic music of Turiyasangitananda». Alice Coltrane

    The ecstatic music of Turiyasangitananda. Alice Coltrane (Luakabop). Se cumplen 50 años de la muerte de John Coltrane. Su mujer Alice, extraordinaria arpista, organista y cantante, fue guardando durante años en cintas cantos espirituales grabados mediante un colchón sonoro de instrumentaciones hindúes y un austero sintetizador OB-8 Oberheimer. Confluye de manera genial aquí la formación clásica, el góspel de la iglesia baptista, los cantos a Krishna y Rama con el jazz.