La visita de los protagonistas de «Campeones» ha supuesto todo un acontecimiento en el centro penitenciario
La visita de los protagonistas de «Campeones» ha supuesto todo un acontecimiento en el centro penitenciario - Raúl Doblado
Los Goya en Sevilla

«Campeones», candidata a once premios Goya, proyectada en la prisión Sevilla I

Al acto han acudido Javier Fesser, director de la película, el actor Jesús Vidal y el vicepresidente de la Academia Rafael Portela

SevillaActualizado:

Cruzar la puerta de acceso al centro penitenciario Sevilla I causa respeto. Mucho. Una vez traspasado el espeso muro que separa la libertad de la reclusión, uno toma brusca conciencia de que existen sensaciones desconocidas hasta entonces. Por ejemplo, debido a las puertas que hay que atravesar bajo la atenta mirada de los funcionarios de prisiones y cuyo sonido al cerrar se hace cada vez más asfixiante a medida que se avanza, el acceso a las distintas dependencias provoca una creciente claustrofobia en su estado más brutal y seco.

Tras la frialdad del trayecto, accedo al salón de actos con cantidades industriales de expectación. Allí, los 180 hombres que integran el Módulo 3 del centro abarrotan la sala. Nadie se ha querido perder la cita. El motivo, disfrutar de una jornada de cine. Proyectan «Campeones», la emotiva y pedagógica película de Javier Fesser. El acto, organizado por la ONG Solidarios para el Desarrollo y la Academia de Cine, está enmarcado dentro de las actividades previas a la ceremonia de entrega de los Premios Goya que tendrá lugar este sábado en Sevilla.

A los pocos segundos, y a pesar de la oscuridad, mis oídos me hacen percibir la humanidad que brota por los poros de la sala. Primero el silencio, síntoma de respeto y atención; luego las risas sinceras, provocadas por las aventuras y desventuras del peculiar equipo de baloncesto que protagoniza la cinta (el sonido de las carcajadas irradia un inequívoco buen ambiente); y para finalizar, una atronadora ovación con la última escena. No hay duda de que están contentos. No hay dudas de que se niegan a arriar la bandera de la felicidad. Atrás queda la gélida desazón de la entrada.

Una vez encendidas las luces el panorama vuelve a endurecerse. El aforo deja al descubierto a una cantidad importante de hombres con una media de edad entre 30 y 40 años —salvo algunos presos más veteranos—, cuyos pétreos rostros tempranamente envejecidos y malgastados a causa de la desdicha, añaden un crudo realismo a la jornada cinéfila. Miradas con máculas en la conciencia que transmiten un sufrimiento sordo, cada uno con su verdad a cuestas, pero todos formando parte de un mismo linaje en forma de condena que trasciende los problemas personales.

Reclusos del Módulo 3 de Sevilla I
Reclusos del Módulo 3 de Sevilla I - R.D.

No obstante, la novedosa jornada cultural hace que el personal esté animado; la película supone un soplo de aire fresco que orea el alma y ventila sus mentes. «Hoy es un día completamente diferente a lo habitual aquí, esto se agradece una barbaridad. Este tipo de actividades culturales nos enriquece y nos quita tiempo para pensar». Quien habla es José Antonio, un pescador de cangrejos natural de Isla Mayor que lleva 15 meses en prisión por un delito contra la salud pública (tráfico de drogas).

Carlos, natural de Gines
Carlos, natural de Gines - R.D.

En la misma línea se muestra Carlos, un tranquilo y educado diseñador gráfico de Gines que lleva 5 de sus 39 años de vida cumpliendo condena por un delito de atentado y lesión contra la autoridad pública (tras una pelea en una conocida discoteca de Sevilla): «El hecho de que estemos aquí encerrados no quiere decir que queramos vivir de espaldas a las novedades culturales», dice. «Para nosotros esto es un auténtico acontecimiento, ya que aquí el día a día se hace monótono y difícil; no obstante, afortunadamente el cliché de cárcel dura que todos tienen en mente cada vez es menos real», explica.

«Aquí hay muchísimos profesionales atentos a nosotros: criminalistas, psicólogos, psiquiatras, educadores y trabajadores sociales que hacen una labor buenísima». Gracias a la unidad terapéutica educativa del Módulo 6, personas como Carlos están superando sus problemas de adicciones, en su caso con el alcohol.

Todos ellos son reclusos que gracias a su perfil y a su actitud dentro de prisión se encuentran en un módulo de respeto, una unidad de separación interior dentro del centro penitenciario cuya finalidad es lograr un clima de convivencia y máximo respeto entre los residentes del módulo. El factor fundamental es la participación del interno en la vida, las tareas y las decisiones del módulo, a través de grupos de trabajo y comisiones de internos.

Por ejemplo, no pueden «usar una mala palabra, ni mucho menos robar». En ese caso quedan expulsados de esta especie de «suite» del centro. Gracias a ello cuentan con «privilegios» en forma de actividades deportivas y culturales (hace unos meses el Canijo de Jerez ofreció un concierto en este mismo salón).

Una vez finalizada la película, tiene lugar un coloquio en el que los internos han podido charlar Javier Fesser, director de la cinta, el actor Jesús Vidal (ambos con nominaciones a mejor director y mejor actor revelación, respectivamente) y el vicepresidente de la Academia de Cine Rafael Portela.

R.D.
R.D.

Para Fesser no es la primera vez que proyecta una película suya en una prisión (ya lo hizo con Camino), una experiencia que califica como «muy gratificante, porque te encuentras a unos espectadores con una predisposición absoluta». «Además, pienso que esto les hace sentir que también importan. Me he dado cuenta que les ha calado de una manera importante una historia tan inspiradora y educadora como la de Campeones».

Asimismo, Rafael Portela celebraba la «espectacular acogida que Sevilla está dando a esta fiesta del cine, nos ha recibido con los brazos abiertos», a la vez que recordaba que todas las proyecciones que se han hecho esta semana en la capital hispalense han tenido el aforo completo.

Por su parte, para el actor Jesús Vidal este tipo de iniciativas «suponen llevar el arte y la cultura a un sitio al que hace falta. Los propios internos han vivido y sentido la experiencia Campeones».

Por último, se ha hecho un acto simbólico de entrega de un Goya a los invitados, un reconocimiento a una película que a través del humor logra romper estereotipos sobre personas con discapacidad y representar la diversidad funcional de forma más realista, inclusiva y empática. No obstante, el verdadero ganador es la cultura en general, que gracias a su omnímodo poder ha conseguido hacer prácticamente invisible la espesa barrera que separa dos mundos muy distintos.