Emilio Parrilla ante una de sus obras en La Caja China
Emilio Parrilla ante una de sus obras en La Caja China - Raúl Doblado
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Emilio Parrilla: «Criarme en una cueva en Guadix influyó mi arte»

El pintor granadino expone por primera vez en 14 años en la galería La Caja China

Marta Carrasco
SevillaActualizado:

Los lienzos de Emilio Parrilla (Guadix, 1954), en la galería La Caja China se agrupan bajo el título de «Faciebat». « Para mí es un juego. La pintura, con la edad, se convierte en una especie de caminito, de encuentro, un lugar de interrogantes. Es como un diálogo personal, porque creo que por edad he entrado en esa fase. Siempre me ha llamado la atención, cuando veías pintura antigua, y leías, "fulanito, fecit" y Faciebat es como dejar una puerta abierta a la pintura, de forma que hay una obra que está empezada en 2005, y no es que haya durado quince años pintándola, sino que yo he ido interviniendo poco a poco».

Emilio Parrilla desvela así porqué ha puesto un nombre en latín a su última exposición. Pintor que se prodiga poco en galerías y museos, presenta ahora en Sevilla cuadros incluso de antes de 2005. «No, no me dejo mucho ver. Me he despistado, sin ningún ánimo. Me encanta exponer, pero por lo que sea se me ha ido de la cabeza y he estado obsesionado con mi obra».

Hace catorce años que no expone en Sevilla, y reconoce que no es consciente de si la gente se acuerda de él, «mi trabajo siempre es continuado y es más mental que el proceso que de realización».

A lo largo de los años ha descubierto que su lugar de nacimiento le ha influido mucho a su arte. «Yo me crié en casa de mi abuela que era una cueva en Guadix. La connotación en mi infancia es que era una vivienda pobre, y lo éramos. Ahora sin embargo, la veo como algo maravilloso, y aún tenemos la cueva de mi abuela donde yo voy a menudo. Mis sentimientos ahora han cambiado, y eso de meterte dentro de la cueva genera esa fijación que tengo con meterme dentro de mi trabajo y de mi propia pintura».

Pero que los cuadros pasen del estudio del pintor a una galería también tiene un efecto diferente, «una exposición es como una orquesta, y no tiene nada que ver a cómo se ven los cuadros en tu estudio. Cada obra habla de distinta manera y no hay un proceso interior, sino que son el resultado de tu trabajo. Y un cuadro se puede hacer daño con el otro, y siempre tengo esos miedos, si funciona o no».

«Voy por libre»

Terminó su formación como pintor en el año 1977 y fue compañero de artistas como Juan José Fuentes, Juan Lacomba, Lieko Ikemaura que realizó su carrera en Alemania..., pero no se encuadra en ninguna generación. «Soy un friki, voy por libre».

Comenzó con una formación figurativa y la abstracción se presentó de una forma progresiva, «tengo un sentimiento figurativo por mi admiración por el expresionismo alemán que luego deriva al informalismo americano. Mi pintura es como una figuración encubierta».

Docente hasta su reciente jubilación, «nunca fui docente por vocación, sino por necesidad, aunque ahora esas vivencias las recuerdo con cariño. Di clase en Bellas Artes, pero allí no encontré mi sitio, sí lo encontré en el Instituto».

Su vida sigue siendo su estudio, «pero soy un espectador de pintura. Ahora se está haciendo un buenísimo trabajo», y cree que hoy día conviven la pintura con el vídeo y la instalación, «me gustaría que no crease una dependencia ni complejo con respecto al pintor de caballete», afirma.