Pier Paolo Pasolini
Pier Paolo Pasolini - ABC

Pasolini fue «aprendiz de poeta en el taller de Alberti», según un inédito

Aparece un texto sobre el gaditano que el mismo poeta intentó encontrar sin éxito

Corresponsal en Roma Actualizado: Guardar
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Un texto inédito del poeta, escritor y cineasta Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 1922 - Ostia, 1975), expresando gran veneración por su amigo Rafael Alberti (Puerto de Santa María, 1902 - 1999) ha sido publicado por el diario italiano «Il Fatto Quotidiano», bajo el titular «Pasolini, aprendiz poeta en el taller de Rafael Alberti».

En el texto mecanografiado y corregido a mano por Pasolini, el artista comienza expresando su admiración por la poesía de Alberti, exiliado en Roma desde el año 1963: «Todo lo que sé lo agoto para hacer poesía yo mismo, y para hacer experiencia al leer, como crítico, los demás poetas que se me asemejan. Pero la cosa más bella del mundo es continuar aprendiendo. ¿Quién de nosotros no desearía ser siempre aprendiz, chico de taller? Así me siento leyendo a Alberti. Como un joven que entra a aprender el trabajo en un taller, y ve al maestro metido en la obra: Una montaña alta de cristal».

Pier Paolo Pasolini, uno de los grandes intelectuales italianos del siglo XX, confiesa su estupor de forma muy expresiva por la poesía de Rafael Alberti: «Cómo se hace para tener la naturaleza de poeta de Rafael Alberti me es inconcebible: Lo miro como un negro, que no ha visto jamás a un blanco, mira a un blanco. Con una mezcla de terror, admiración, de ternura y defensa».

«Sobre los ángeles»

Pasolini escribió el artículo y lo leyó el 30 de mayo de 1966 en la presentación del libro «Sobre los ángeles», editado en Italia por Einaudi. Ante el propio Alberti, en el acto de «Librería Einaudi» de Roma, Pier Paolo Pasolini le mostraba su admiración, con una serie casi infinita de preguntas acerca del por qué el escritor gaditano hace una poesía única, diversa: «¿Pero cómo es posible, si a mí me parece que hay una sola forma de ser poeta, la mía? ¿Cómo es posible hacer siete mil poesías, siete mil objetos todos puros, con todo dentro y nada de sí mismo, hablando siempre de sí mismo y sin confesarse jamás? ¿Cómo puedes Rafael Alberti ofrecer un retrato tan veraz, tan humano y articulado de ti, si tienes tan salvaje y donquijotesco pudor? ¿Pero por qué hablas de tus empresas, si no te interesan? ¿Por qué hablas de lo que te ha sucedido o te sucede, si después refieres todo a una cima inmaculada, que tú sabes que es solamente la costumbre de un hijo de viejos católicos que no se revelaban a los demás solo por buena educación o hipocresía? ¿Por qué te pones a escribir una poesía? Si no describes, no te confiesas, no acusas, no lamentas, no lloras, no te elogias, no adulas al lector, no le pides piedad, etc., etc.»

Estudios sobre la poesía de Pier Paolo Pasolini indican que fue muy sensible a la influencia de la lírica española. Con Alberti, el artista Pasolini mantuvo una estrecha amistad y lo visitaba en su piso del barrio de Trastévere, donde vivió hasta su regreso a España en 1977, tras su largo exilio. En 1972 le regaló un dibujo con esta dedicatoria: «A Pier Paolo Pasolini. Su amigo R. Alberti». Dada su amistad y admiración, no puede sorprender la crítica entusiasta que hace el poeta Pasolini de la poesía de Alberti mediante un texto que acaba con preguntas llenas de admiración.

Estaba en Florencia

«¿Cómo puedes pensar y hacer la poesía, también la más pequeña, como un himno? ¿Cómo logras ser tan fuerte para sustituir una a una las palabras que tienen tanto peso, tanto significado y tanto dolor en nuestra vida, arrancarlas y sustituirlas con palabras análogas en tu taller de poeta? ¿Sabes que no se pueden leer todas seguidas tus poesías, porque el entusiasmo, repitiéndose siempre igual, se convierte en insostenible?»

Este texto, que el propio Alberti estuvo buscando sin éxito, ha salido a la luz gracias al trabajo filológico de Francesca Coppola, que lo ha recuperado en el archivo «A. Bonsanti» del Gabinete Científico literario G.P. Vieusseux de Florencia. Solo ha sido publicado en la revista cientifica «SigMa».